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domingo, 6 de noviembre de 2016

CRITTERS. "Los engendros" cumple 30 años.


LOS ENGENDROS
Critters

Stephen Herek, 1986

Debo haber tenido seis años y hacíamos un viaje en autobús. Seguro fue un viaje largo, porque lo hicimos de noche y nos pasaron tres películas. No tengo idea de cuáles hayan sido las otras dos, pero la que sí recuerdo muy bien fue la última, que en todo el autobús sólo yo terminé de ver: una peliculita muy divertida que mezclaba en partes iguales Ciencia Ficción, comedia y horror que se me quedó súper grabada en la memoria. Después supe que esa película se llamaba Critters y la volvía a ver cada que la pasaban en la televisión, que era con frecuencia, e incluso la renté varias veces de mi videoclub favorito, y cuando viajé por primera vez a Nueva York, me la compré en DVD. Ahora que la volví a ver, la disfruté tanto como siempre. Sé que no es buena, pero me gusta mucho.


    La peli narra la historia de la familia Brown, quienes viven tranquilamente en su granja de Kansas llevando la vida de cualquier familia rural estadounidense de ésas que dejaron de existir con el siglo XX. Bradley (Scott Grimes), el hijo menor, tiene una gran imaginación y un gran talento para fabricar petardos y, aunque a su padre no le gusta, se junta con el ebrio del pueblo, Charlie McFadden (Don Opper). Una noche en la que todo parece normal, una nave alienígena en la que las voraces criaturas conocidas como Crites se fugaron de la prisión espacial de máxima seguridad aterriza en las tierras de los Brown. Los Crites no pierden ni un segundo y comienzan a hacer de las suyas, destruyendo y matando con sus dientes de tiburón, los dardos venenosos que disparan de su espinazo, y sus habilidades de rodar para desplazarse y crecer más y más mientras tengan una fuente de alimento. Todo parece perdido para los Brown hasta que un par de cazadores de recompensas extraterrestres aparecen en el pueblo para destruir a los Crites. Sin embargo, los cazarrecompensas no están interesados en nada más que exterminar a las viles criaturas y destruirán todo lo que se interponga en su camino para lograrlo.
    Bien. Con ese argumento, podrán ustedes darse cuenta de que esta película no es ninguna joya del Séptimo Arte, pero es divertida. Creo que la mejor forma de describirla sería como una versión ácida de Gremlins (Dante, 1984). Ya saben, unas criaturas malditas causando alboroto en situaciones tan cómicas como macabras. Por lo menos en ésta no es Navidad, sino un fin de semana común y corriente.


    Las criaturas titulares se ven bastante bien... digo, para el bajo presupuesto y si a nadie le molesta que sean evidentes puppets de látex con pelo de yak. Pero el diseño está padre, esos malévolos ojos rojos brillantes se ven geniales y la verdad es que tienen carisma. Además de que hablan, pero por suerte podemos entender su idioma gracias a la magia de los subtítulos.   
    Los Crites fueron diseñados, construidos y animados por el reconocido estudio de efectos especiales de bajo presupuesto Chiodo Brothers Productions, Inc. De los hermanos Stephen, Charles y Edward Chiodo, a quienes quizá recuerden por su genial película Payasos asesinos del espacio exterior (Chiodo, 1988). Quizá sus nombres no sean tan conocidos como los de Stan Winston o Rick Baker, pero los Chiodo han trabajado en numerosas producciones haciendo pequeñas secuencias de efectos especiales, sobre todo cuando éstos requieren de la técnica Stop-Motion. También han participado en varios episodios de Los Thunderman (2013- ) y Los Simpson (1989- ) con esta técnica de animación (las parodias de David y Goliath, y Wallace y Gromit, por ejemplo).


    El casting es bueno y en general la película está bien actuada, quiero decir, a todos los que están en pantalla uno les cree sus personajes y, claro, ayuda el hecho de que la mayoría sean actores poco conocidos. Atención a un jovencísimo Billy Zane ‒claro que recuerdan a Billy Zane... ¿No? Ese muchacho de barba partida y ojos azules siempre delineados que hacía el papel de Kit Walker en El Fantasma (Wincer, 1996)‒ haciendo el papel de Steve, el novio de la hija mayor, April (Nadine Van der Velde), que sufre un infausto sino en el granero familiar a manos de los Crites.


   Sí, todos eran benditos desconocidos, excepto dos: Uno de los atractivos para comercializar la película es la aparición, en el papel del sheriff Harv, de M. Emmet Walsh, cuya carrera es larguísima y nutrida, tanto en cine como en TV, pero lo recordamos mayormente por su rol de Bryant en Blade Runner (Scott, 1982); convirtiéndose así en ese actor de amplia trayectoria que ya está más o menos acabado y que aparece en películas chafonas como para certificar que sí son películas de verdad.


    Y por el otro lado, está Dee Wallace, quien saltara a la fama como la reportera Karen White en la seminal película de hombres-lobo El aullido (Dante, 1981); pero que terminara convirtiéndose en el arquetipo de la mamá gringa clasemediera de los 80 gracias a su participación en películas como E.T. El extraterrestre (Spierlberg, 1982) y Cujo (Teague, 1983), además de un montón de películas para televisión en las que la hacía de mamá.
    La producción está bastante bien y se ve que aprovecharon los 2 millones de dólares que costó la película. Se ve como si tuviera un presupuesto más grande ¡Y me encantan los vestuarios de los cazadores de recompensas! Es tan… Glam ‒perdón, no pude evitar pensar en Jem‒ sobre todo porque el cazarrecompensas Ug (Terrence Mann) toma la apariencia de la ficticia estrella de rock Johnny Steele en una escena de transformación verdaderamente de antología, en la que se lucen los recursos creativos más que los económicos.
    Por cierto que es el propio Mann quien interpreta la pegajosa canción Power of the Night, tema musical de la cinta.


    Como buena película nerda, Critters tiene un cierto número de referencias a otras cintas del género. Por principio de cuentas, la campaña publicitaria de “la casa que construyó Freddy”, New Line Cinema ‒cuando aún eran una casa productora independiente y su logotipo al inicio de las películas parecía como de juego de SuperNintendo‒, anunciaba a los Critters como los “primos” de los Gremlins. En la escena en la que los Crites destrozan la habitación de Bradley, además del peluche de E.T. al que le arrancan la cabeza a mordidas, en una de las paredes hay un poster de la película La galaxia prohibida (Holzman, 1982), una divertida bastardización de Alien, el octavo pasajero (Scott, 1979), producida por Roger Corman en Alemania; el logo del equipo de bolos bordado en la camisa de Jay Brown (Billy Green Bush) es una parodia del logo de Los Cazafantasmas (Reitman, 1984). Y, finalmente, la escena del Critter que sale del excusado es un guiño a otra copia de Gremlins: Ghoulies (Bercovici, 1984), producida por la legendaria Empire Entertainment. Y el hecho de que el gato de Bradley se llame Chewie siempre me hace pensar en Star Wars (Lucas, 1977).


    En los apartados técnicos, puedo elogiar la edición. Me parece que el corte y montaje de la película está bien logrado y la dota de una narrativa dinámica que tiene un gran ritmo. Asimismo, la iluminación es súper característica de las películas de los 80, con sus noches de tonos azules saturados.


    Así pues “la película de las bolitas ésas que se comen todo”, que es como la llama mi papá, no es ninguna obra de arte; pero sí que es divertida y por eso le guardo cariño. Al menos, fue lo suficientemente popular como para generar tres secuelas: Critters 2: el plato fuerte (Garris, 1988), en la que Bradley regresa a su pueblo natal en el peor de los momentos; Critters 3 (Peterson, 1991), en la que los Crites invaden un edificio de apartamentos en la ciudad de Los Ángeles y actúa un incipiente Leonardo DiCaprio; y la inmunda Critters 4 (Harvey, 1992) que, de hecho, fue filmada simultáneamente con la tercera,  en la que Charlie y los Critters son congelados para despertar en el año 2045 a bordo de una estación espacial, y cuyo único punto rescatable es la participación de Brad Douriff.
    ¡Y qué suerte que los mercenarios de una galaxia distante hablen inglés!
    ¡Ah! Por cierto: el argumento de Critters es casi casi un plagio del argumento de otra película de ínfimo presupuesto, la súper sangrienta Engendro diabólico (McKeown, 1983).


PARA LA TRIVIA: Corey Burton era el actor que hacía las voces de los Critters y dijo haber inventado su idioma mezclando francés con japonés.

Guión
0
Dirección
1
Actuación
2
Fotografía
1
Música
1
TOTAL
5



miércoles, 2 de noviembre de 2016

SCREAM 4. Especial de Halloween 2016, cuarta parte.


SCREAM 4

Wes Craven, 2011


Creo que en la historia del cine slasher pueden identificarse claramente tres generaciones distintas: La primera, que se dio en los 70 y 80, que fueron las películas clásicas como La masacre de Texas (Hooper, 1974), Halloween (Carpenter, 1978), Viernes 13 (Cunningham, 1980) o Pesadilla en la calle del Infierno (Craven, 1984), que fueron las que abrieron brecha y definieron al subgénero y sus reglas. La segunda generación se dio desde mediados de los 90 hasta principios de los 2000, cuando películas como Scream: Grita antes de morir (Craven, 1996), Sé lo que hicieron el verano pasado (Gillespie, 1997), Leyenda urbana (Blanks, 1998) o H20: Halloween veinte años después le rindieron tributo al subgénero parodiándolo, homenajeándolo y jugando de forma libre con sus reglas. Finalmente, está la tercera generación, que va desde mediados de los 2000 hasta finales de la misma década y que incluye películas como el remake de La masacre de Texas (Nispel, 2003), Halloween: el inicio (Zombie, 2007), El despertar del miedo (Aja, 2003) o El cazador (McLean, 2005), que retoman solamente las ideas y los temas del slasher; pero como tal, mandan a volar sus reglas y se vuelven perversas y transgresoras. Precisamente, Scream 4 será como el sumario de la tercera generación de slashers, en la que hasta Leatherface se puede convertir en héroe. 


    El slogan de esta película es uno de los más acertados que puedo recordar, porque básicamente la define: “Nueva década, nuevas reglas”. Ya saben cómo funciona la cosa, ¿no? Scream 4 no es sólo una secuela tardía e innecesaria al mismo tiempo que un reboot, es también una parodia de las secuelas tardías e innecesarias y los reboots. Aunque, eso sí, quizá sea la película con el tono más oscuro en toda la serie.


    Diez años han pasado desde el último ataque de Ghostface, el asesino serial que hizo infame al pueblo de Woodsboro, California. Sidney Prescott (vuelve Neve Campbell, cual debe ser) es la exitosa autora del Best-Seller Out of Darkness, en el que narra la historia de cómo dejó de ser una víctima para decidir el rumbo de su propia vida tras sus terribles encuentros con Ghostface. El regreso de Sid a Woodsboro para la presentación de su libro coincide con el inicio de una nueva serie de homicidios perpetrados por Ghostface. Sidney tendrá que buscar la ayuda de sus viejos amigos, el ahora alguacil Dewey Riley (David Arquette) y su ahora esposa, la novelista Gale Weathers (Courteney sólo Cox, ya no Arquette), cuyo matrimonio atraviesa por una crisis, así como de algunos nuevos, como su inescrupulosa agente, Rebecca Walters (Alison Brie), su sobrina adolescente, Jill Roberts (Emma Roberts en el papel que la elevó a la categoría de Scream Queen) y sus amigos de la preparatoria de Woodsboro. Es momento de que una nueva generación haga frente al asesino que hizo infame el pueblo de Woodsboro antes de que éste dé cuenta de sus antiguos perseguidores y sus nuevas presas.


    Recuerdo que a esta película no le fue bien en taquilla. De hecho, hasta donde me acuerdo, sólo los muy fans nos interesamos por ella y algunos hasta nos emocionamos. Las razones fueron varias: por principio de cuentas, la tercera parte recibió muy malas críticas, habiendo quienes la tachan incluso de “insoportable” y “ridícula” ‒aunque no me parece que sea injustificado el epíteto, quizá fueron demasiado duros con ella‒. En segundo lugar, pasó demasiado tiempo entre la tercera y la cuarta partes. En tercera instancia, las sagas de horror tienen mala fama en cuanto a las secuelas. Quiero decir, que las películas de horror son famosas por sacar una retahíla interminable de secuelas cada vez peores ‒no es el caso con Scream, créanme‒. Personalmente, creo que se trata de una película de transición que no pudo encontrar a su público.


    Me explico: por principio de cuentas, entre la tercera parte y ésta cuarta apenas pasaron diez años. Es decir, que quienes éramos adolescentes cuando vimos Scream 3 (Craven, 2000) ‒yo tenía 15‒ aún no estábamos lo suficientemente mayorcitos como para realmente sentir nostalgia por la saga. En seguida, es una de las últimas ‒si no la última‒ cinta de la tercera generación de slasher flicks, cuando el gusto del público por las películas de asesinos psicópatas comenzaba a decaer para inclinarse por lo sobrenatural. Y, por último, creo que se adelantó a su tiempo. El retro de los 80 que dictó la moda de la década 2000-2010 se extendió hasta bien entrada esta década, en la que el retro de los 90 apenas comenzó a ser tendencia hace un par de años. Así, una saga tan icónica de la década de 1990 como Scream encontró un terreno infértil para su regreso.
    O quizá sólo se trata de la Maldición del Número 4: Las sagas cinematográficas, particularmente las de terror o Sci-Fi, suelen evitar poner el número 4 en sus títulos. Quizá porque una película después de concluir una trilogía se siente como que sobra y, en general, disuade al público para verla. Así, la cuarta peli de Parque Jurásico no es “Parque Jurásico 4”, sino Mundo Jurásico (Trevorrow, 2015); la cuarta de Alien no es “Alien 4”, sino Alien: La resurrección (Jeunet, 1997); la inmunda cuarta parte de Tiburón es Tiburón: la venganza (Sargent, 1987) y la cuarta Hellraiser no es “Hellraiser 4”, sino Hellraiser: Bloodline (Yagher, 1996).


    Incluso dentro de la misma película se burlan de Saw IV (Bousman, 2007) y hablan de la (ficticia) trilogía original de Stab, que es muy superior a Stab 4 porque ésta ya no se basó en la historia original de Sidney Prescott... y esto lo dicen dentro de una escena de Stab VII como parte de un juego metatextual que raya en la burla.
    Bueno, ¿y la película es en realidad tan mala? Para nada. No es tan genial como la primera, eso está claro, pero logra sus dos objetivos principales. Primero, logra revitalizar la fórmula de la saga, de tal suerte que lo que en la tercera parte comenzaba a volverse cansino en ésta se ve refrescado. Segundo, logra poner al día la franquicia. Tiene un tono mucho más oscuro que las tres anteriores y, si bien no deja de lado la autoparodia, también se le nota más madura, mucho más sangrienta y, en general, poco concesiva.


    El Ghostface de esta secuela es, por mucho, el más sádico de todos y, si el anterior era feroz, éste en verdad se vuelve voraz. Es un tanto más inteligente que los anteriores y menos torpe. También es el más impaciente y, en una traslación del cine slasher de tercera generación, es el menos respetuoso de sus propias reglas. Sobre todo, cuando se revela su identidad... misma que en realidad uno infiere casi desde que Sid regresa a su pueblo natal. Aun así, los sospechosos son prácticamente todos y el suspenso está bien trabajado... hasta el momento en el que Ghostface manda todo al diablo y cambia las reglas del juego, que es cuando todo se vuelve obvio.
    Las actuaciones son buenas a secas, aunque no sobresalientes y lo que sí se agradece es por fin ver adolescentes interpretando papeles de adolescentes. Me gusta la interpretación de Rory Culkin ‒hermano menor de McCulay, quien ya es un veterano del género gracias a su participación en cintas como Señales (Shyamalan, 2002) y El aro 2 (Nakata, 2002)‒ como el cinéfilo Charlie Walker. Y, sobre todo, me gusta la actuación de la guapa Emma Roberts en un papel que es una completa autoparodia, pues Jill es la prima menor de Sid que quiere ser famosa sólo porque es pariente de alguien famoso. En la vida real, Emma Roberts es sobrina de Julia Roberts. Además de que el personaje viene a ser una sátira de la Generación Y.



    Y ahí viene el principal chiste de esta película: que es una parodia dentro de la parodia, si eso es posible. De hecho, el tradicional prólogo de la película al revelarse que se trata de una película. Así, Stab 4 es en realidad una metapelícula dentro de la metapelícula Stab 7... con una participación especial de Anna Paquin y una crítica al subgénero del torture porn. Como dato curioso: En un parlamento, uno de los personajes determina la muerte de la metatextualidad en el cine de horror en 1996... que fue el año en el que salió la primera Scream, un ingenioso ejercicio de metatextualidad en el cine de horror.


    Como ya es tradición, la cinta está llena de referencias a otras películas del género. Desde menciones de Destino final (Wong, 2000), El desesperar de los muertos (Wright, 2004), Alarido (Suspiria, Argengo, 1977) y La masacre de Texas  (Hooper, 1974) o que uno de los policías se apellide Perkins ‒en honor a Anthony Perkins, quien encarnara al asesino Norman Bates en Psicosis (Hitchcock, 1960)‒ hasta las escenas de la fiesta en el granero ‒todo un lugar común del cine slasher‒ o el enfrentamiento climático entre Sid y el asesino en los pasillos de un hospital muy al estilo de Halloween II (Rosenthal, 1981); pasando por la colección de posters de películas como El cazador, Milagros inesperados (Darabont, 1999), Vértigo, La colina de los ojos malditos (The Hills Have Eyes, Craven, 1977), La cosa de otro mundo (Carpenter, 1982), El amanecer de los muertos (Romero, 1982), Halloween II (Zombie, 2009), La gente detrás de las paredes (Craven, 1991) o Un hombre lobo americano en Londres (Landis, 1981).


     Y debajo de todo este circo meta e intertextual, creo que el discurso de la película es una crítica a la forma en la que permitimos que los medios virtuales influyan en nuestro comportamiento y la abulia de los millennials.
     Creo que la apatía con la que fue recibida esta película fue injustificada. En realidad, no es mala y en absoluto es la peor de la serie ‒según yo, ésa es la tercera‒. Es interesante y entretenida, y es muy refrescante cómo juega con los fans de la serie al torcer las reglas que creían conocer tan bien. Y, sobre todo, hace honor a la que, según Sidney Prescott, es la regla más importante de los reboots: “Don’t fuck with the original!”.
    Y ésta es la única peli dela serie en la que no tocan Red Right Hand.



PARA LA TRIVIA: Neve Campbell nunca ha visto las películas de Scream pues no le gustan las películas de terror. Según ella, odia ser asustada. Irónicamente, la Scream Queen de la década, Emma Roberts, tampoco gusta de las pelis de terror.
PARA LA TRIVIA GEEK: En el prólogo, se explica que en la ficticia Stab 5, que es la peor de la serie, había viajes en el tiempo. Originalmente, Wes Craven ideó que en Pesadilla en la calle del Infierno 5: el hijo de Freddy (Hopkins, 1989), los personajes pudieran viajar en el tiempo a través de los sueños.
PARA LA TRIVIA AÚN MÁS GEEK: Ésta es la única película de la saga en la que se han usado efectos digitales para tomas principales. Craven quiso que el cuchillo de Ghostface fuera creado por CGI para evitar el uso de cuchillos de utilería de plástico o cartón que se ven falsos frente a la cámara.

Guión
2
Dirección
1
Actuación
1
Fotografía
1
Música
1
TOTAL
6



martes, 1 de noviembre de 2016

SCREAM 3: LA MÁSCARA DE LA MUERTE. Especial de Halloween 2016, tercera parte.



SCREAM 3: LA MÁSCARA DE LA MUERTE

Scream 3



Wes Craven, 2000



Ya para estas alturas del partido deberíamos estar familiarizados con la mecánica de la saga Scream: cada película funciona per se al mismo tiempo que funciona como una parodia de sí misma. Así pues, Scream 3 se burla de los cierres de trilogías y, de manera conveniente, es un cierre de trilogía decente, aun cuando es la película más débil de la serie. La verdad, la fórmula se siente un tanto gastada, quizá más porque, siguiendo las reglas de las terceras partes, esta película retoma elementos directamente de la primera parte.



    Sidney Prescott (Neve Campbell, claro) vive recluida en una casa en el bosque, trabajando desde su hogar como operadora de una línea de asistencia telefónica para víctimas del delito, y su frágil psique es atormentada por alucinaciones y recuerdos. Mientras ella trata de dejar atrás su truculento pasado, una nueva ola de asesinatos arremete contra personas cercanas a ella; pero esta vez el escenario de la masacre no será el tranquilo pueblito de Woodsboro, sino los sets de filmación de la última entrega de la Trilogía Stab, en Hollywood. Por supuesto, Weary Cotton (Liev Schreiber), quien ha alcanzado la fama tras el boom mediático al final de Scream 2, el atolondrado expolicía Dewey Riley (David Arquette) y la exreportera, pero no por eso menos ambiciosa, Gale Weathers (Courteney Cox-Arquette en los créditos, luego exArquette) regresan a la escena. Si Sid decide dejar su recién recuperada tranquilidad podría encontrarse no sólo con un desenlace fatal, sino con revelaciones sobre su pasado que podrían destruirla.



    Originalmente, la idea para el argumento de esta película en los primeros borradores del guión era que Sidney se había convertido en consejera estudiantil en un bachillerato en el que un nuevo asesino recreaba los homicidios de Woodsboro. Pero luego de la Masacre de Columbine, los realizadores consideraron que sería falto de tacto hacer una película sobre asesinatos en una prepa, así que decidieron cambiar el rumbo de la cinta. En esta ocasión, Kevin Williamson no estuvo disponible para escribir el guión, pero escribió un boceto del argumento. El guionista Ehren Kruger (cuyos créditos incluirían las versiones americanas de El aro y varias de las películas de Transformers) fue contratado para suplir a Williamson.

    Sin embargo, Kruger mandó a volar la idea de Williamson y no tenía claro el guión ‒Williamson ha declarado en varias ocasiones que quedó muy insatisfecho con Scream 3‒. Algunas escenas las escribió el mismo día que iban a ser filmadas. Esto se tradujo en un acelerado ritmo de filmación, así como en constantes reescrituras del guión de las que muchos de los miembros del elenco se quejaron… lo que sirvió de inspiración para los personajes del elenco de Stab 3, que se la pasan quejándose de los constantes cambios en el guión de la cinta.


    Creo que en esta película los sospechosos son aún menos obvios que en las anteriores. O quizá sea que los personajes importan menos. Ya que el asesino es un copiador de Stab 3 que va matando a los miembros del elenco en el orden en el que mueren en la cinta, cualquiera involucrado con la producción podría ser el homicida. Incluso, la alterada psique de Sid nos hace dudar de ella... y la voz de su madre dentro de su cabeza ¿es una referencia a Psicosis (Hitchcock, 1960)?

    Y hablando de la referencia a Psicosis, hay un parlamento en el que hablan de Vértigo (Hitchcock, 1958); pero que los fanáticos se darán cuenta inmediatamente de quien lo dice es un personaje corto de entendederas y que en realidad se refiere a Psicosis. También hay una referencia jocosa a El regreso del Jedi (Marquand, 1983), porque por supuesto, es un cierre de trilogía, que incluye un cameo de Carrie Fisher.



    Hay también menciones y referencias a El silencio de los inocentes (Demme, 1991), Se7en: Los siete pecados capitales (Fincher, 1997) y el teléfono que está sobre el buró en el set que recrea la habitación de Sidney ¿es el mismo teléfono que el de Pesadilla en la calle del Infierno (Craven, 1984)? Y el nombre del personaje de Roman, que es un director de cine, obviamente alude a Roman Polanski, aunque el personaje en sí siempre me pareció una parodia de Quentin Tarantino. Del mismo modo, el nombre del productor John Milton (interpretado por el genial Lance Henriksen) podría muy bien aludir al polímata inglés John Milton, autor del poema épico El Paraíso perdido.

    También hacen apariciones especiales Jason Mewes y Kevin Smith, de Jay & Silent Bob contraatacan (Smith, 2001); y el indiscutible gurú del cine de serie B, Roger Corman, como un ejecutivo del estudio que filma Stab 3.



    Y, siguiendo la regla de las terceras partes en la que un personaje de la primera película regresa para ayudar a los héroes ‒Obi Wan Kenobi en El regreso del Jedi, Casey Jones en Tortugas Ninja III (Gillard, 1993)‒, en esta cinta Randy aparece para instruir a los protagonistas sobre las reglas de las terceras partes: (1) el asesino debe ser sobrenatural ‒fue en Viernes 13 parte III (Miner, 1982) que Jason comenzó a revivir y revivir sin razón aparente‒; (2) cualquier personaje puede morir, incluso el principal ‒Alien 3 (Fincher, 1992), por ejemplo‒, y (3) el pasado regresará para atormentar a alguien. Por supuesto, la película que es perfectamente consciente de sí misma, seguirá estas reglas prácticamente a piesjuntillas... SPOILER aunque se agradece que Scream haya sido una de las pocas sagas slasher que no cayó nunca en la tentación de convertir a su asesino en un ente sobrenatural TERMINA SPOILER.

    Y ya que hablé del asesino, creo que Ghostface se vuelve más despiadado en cada cinta, ¿no les parece? En esta tercera entrada es verdaderamente feroz. Sigue siendo muy torpe; pero añade elementos interesantes al Ghostface que todos conocemos y amamos. La persecución en el set que recrea la casa de Sid está bien lograda y apela al factor nostalgia. Además de que el enfrentamiento climático entre Sidney y el asesino está de antología.



    También, según yo, es la primera vez que balean a Ghostface en pantalla ‒es decir, la primera vez que tal cual le meten varios plomazos en zonas vitales y lo vemos caer al suelo‒. Del mismo modo, es la primera película de la saga ‒de hecho, la única‒ en la que hay una explosión y es la primera en la que Gale tiene chance de darle un puñetazo en la mandíbula a alguien, nomás para variar las cosas. Y creo que es la única película en la que la policía es algo parecido a eficiente.

    Y un detalle muy curioso es que, en la primera película, la posesión de un teléfono celular atraía nuestras sospechas sobre su dueño; pero para la época en la que se estrenó la tercera parte, todo mundo tenía teléfonos celulares todo el tiempo, y la peli se burla de eso en varias ocasiones.

   


    A pesar de que, en general mantiene un cierto nivel de calidad, éste es menor que el de sus predecesoras y es la única cinta de la saga que siento que sí cojea. El soundtrack ‒que incluye una nueva versión de Red Right Hand‒ es bueno y la trama es medio interesante; pero como que algo no se acabó de lograr. Quizá tenga que ver con que el argumento se siente un tanto forzado, o con que el guión no es de Kevin Williamson o con la falta de Sidney… Sí, como Neve Campbell estaba ocupada filmando otra película, su contrato fue sólo por 20 días, por eso en realidad sale poco en la peli y su personaje se incorpora a la trama hasta que la película lleva más de 45 minutos.

    Así pues, Scream 3 es un cierre de trilogía decente, aunque quizá la resolución no sea tan convincente. De hecho, para evitar las fugas de información, Wes Craven filmó tres finales distintos y nunca le reveló al elenco cuál era el verdadero. Tal vez por eso se siente como si se hubiera anexado después. No sé, es raro, como si al final se le notaran las costuras con el resto de la película. Pero, por otro lado, se cierran prácticamente todas las líneas argumentales y la posibilidad de un regreso de Ghostface, y sí, por fin vemos la relación romántica entre Weathers y Dewey llegar a buen término.



    SPOILER Bueno ya, lo tengo que decir: Se supone que George Lucas nombró al villano de Star Wars Darth Vader porque al leerlo con la fonética del alemán suena como a “Dark Father” (“Padre oscuro” en inglés). Aplicando la misma lógica, el apócope del nombre de la protagonista de la saga Scream, Sid, suena como “Sis” (“hermanita” en inglés)... y ésa es básicamente la clave para descubrir al asesino en esta peli. No sé si Craven o Williamson lo hicieran intencionalmente ‒lo dudo porque, de hecho, en los primeros tratamientos del guión el asesino era Cotton Weary‒ o si fue algo que Kruger descubrió y decidió explotarlo, pero funciona más o menos. TERMINA SPOILER



PARA LA TRIVIA: Courteney Cox y David Arquette se conocieron en la filmación de Scream: Grita antes de morir y comenzaron a salir durante la filmación de Scream 2: Grita y vuelve a gritar y se casaron poco antes de comenzar la filmación de Scream 3: La máscara de la muerte, para separarse y estar divorciándose durante la filmación de Scream 4.

PARA LA TRIVIA GEEK: La mansión que sirve como locación para la casa de John Milton está situada en las afueras de Los Ángeles y fue utilizada también como locación para H20:Halloween veinte años después (Miner, 1998). Irónicamente, la producción de Scream 3 le había ofrecido un papel secundario a Jamie Lee Curtis, pero ella lo rechazó.



Guión
0
Dirección
1
Actuación
1
Fotografía
1
Música
1
TOTAL
4