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jueves, 7 de agosto de 2014

EL PLANETA DE LOS SIMIOS: CONFRONTACIÓN. ¡Ahora sí se armaron los changadazos!


EL PLANETA DE LOS SIMIOS: CONFRONTACIÓN
Dawn of the Planet of the Apes

Matt Reeves, 2014

La saga de El planeta de los simios continúa con esta secuela directa de El planeta de los simios: (R)Evolución (Wyatt, 2014) que, de hecho, comienza justo donde ésta terminó. Y aunque continúa con el planteamiento de su antecesora de mezclar eficientemente el melodrama de aventuras y acción con la Ciencia Ficción dura, esta cinta, que en un principio se pensó dirigiría Guillermo del Toro, adopta un tono mucho más inclinado hacia la tragedia shakespeariana.
    Diez años han pasado desde los eventos ocurridos en (R)Evolución y la raza humana parece haberse extinguido por la epidemia de la Gripe Simia desencadenada por el virus ALZ-112. Caesar (de nuevo interpretado por Andy Serkis) gobierna una próspera comunidad de simios súper inteligentes cuya organización es muy parecida a la de las primeras sociedades humanas.
    Justo cuando los simios creían que los humanos eran cosa del pasado, los sobrevivientes de la epidemia prosperan en las ruinas de la ciudad de San Francisco. Ahora lo único que necesitan para seguir reconstruyendo su hogar es luz eléctrica, que bien podrían obtener si restauraran una presa cercana. ¿El problema? Que los simios han construido sus asentamientos justo encima de la represa. Todo podría solucionarse por la vía pacífica, excepto porque el mejor amigo de Caesar, Koba (Básicamente la versión bonobo de Ricardo III, interpretada por Toby Kebbell) no confía en los humanos... y con razón.


    Me gusta hacia dónde están llevando esta franquicia. Finalmente, se trata de una saga que ha sabido evolucionar con el tiempo y cuya columna vertebral ha sido el saber reflejar los miedos de su época. Mientras que la peli original versaba sobre la guerra nuclear, la segunda parte de la pentalogía hablaba más sobre la segregación racial y la discriminación. El remake de Burton... bueno, creo que ése no hablaba de nada, por eso fracasó; pero la cinta anterior exponía cuestiones bioéticas y esta última, habla sobre un miedo muy patente en nuestros días: el colapso de la civilización y el regreso a las sociedades antiguas.
    Así pues, la película va transcurriendo desde un planteamiento de personajes que si bien es sencillo, es más que suficiente; pasando la compleja relación entre simios y humanos, hasta llegar a una confrontación de proporciones épicas que cimbrará los cimientos de la civilización en ciernes.


    En realidad se trata de una película bastante buena. Entretenida, emocionante y que logra conmover en ciertos momentos y es que ¿cómo podría fallar Shakespeare? Pues si El rey león (Allers y Minkoff, 1994) es una adaptación de Hamlet, pero con animales de África, El planeta de los simios: Confrontación es sospechosamente parecida a Julio César... ¡Hasta el líder simio se llama Caesar —y el líder humano (Jason Clarke), Malcolm; pero ésa es otra obra—! El resultado final es muy efectivo, pero eso no borra el hecho de que no haya nada nuevo bajo el sol.
    Las actuaciones son bastante decentes, aunque es muy notoria la decisión de los productores de castear actores no tan conocidos para no robarle foco a las interpretaciones de los simios. A excepción del camaleónico Gary Oldman, quien aunque parece seguir en su papel del comisionado Gordon en las trilogía de Batman de Chris Nolan, está ahí para que su nombre venda la película.


    Y al respecto de las actuaciones, tengo que hablar de las estrellas del show: los simios. Puedo decir que hace tiempo ya que no veía una película que me dejara preguntándome “¿cómo hicieron eso?”, pero ésta lo logró. Y es que por primera vez, creo que en toda la historia de la franquicia, los simios que aparecen en pantalla se ven absolutamente reales… excepto porque tienen características humanizadas, por supuesto.
    Francamente, me cuesta trabajo creer que la gente de la compañía neozelandesa Weta Workshop (Trilogía de El Señor de los Anillos [Jackson, 2001-2003]), los actuales líderes en efectos especiales, hayan logrado que por primera vez en pantalla no se vean actores interpretando simios, sino simios actuando, solamente a través de la animación digital.
    He estado buscando videos de “Detrás de cámaras”, pero en ninguna fuente he encontrado mención alguna a efectos de maquillaje o a la utilización de animatrónicos para esta cinta; a pesar de ello, estoy casi seguro que los usaron para un par de tomas. Y si no fue así, me callo el hocico y retiro lo que dije sobre el maquillaje de la versión de Tim Burton (aunque no por ello está exento de su encanto).


    Aunque la película fue filmada en 3D de origen y en los cines pudo disfrutarse en dicho formato tanto como en 4DX —que a mi opinión es más una atracción de Disneyworld que ir a ver una peli—, la verdad siento que no le hizo falta. La película se sostiene por sí misma y, además de la escena de Koba cabalgando en medio de un mar de fuego que sí lo deja a uno sin aliento, no recuerdo de otras secuencias que explotaran realmente la Tercera Dimensión.
    La música compuesta por Micahel Giacchino es también un gran logro. La partitura tiene el tono y el estilo necesarios para resaltar las emociones generadas en pantalla y por momentos me recordó, en su sonido tribal, a lo logrado por John Williams para El mundo perdido: Jurassic Park (Spielberg, 1997).
    En general creo que es una película muy recomendable que si bien no es tan densa en el rubro del guión como la anterior, si la supera, y con creces, en el apartado de efectos especiales. Sin duda, una fina adición a la franquicia de El planeta de los simios que creo que está incluso por encima de la calidad de algunas películas de la saga original.


    Donde sí hubo fallo, aunque repito, no es culpa de la película en sí, sino de la distribuidora en México, fue en el título tan feo que tiene. ¿Qué de malo había en dejarle El amanecer del planeta de los simios? Finalmente, el título hace referencia al primer episodio de la obra maestra de Stanley Kubrick, 2001: Una odisea del espacio (1968), titulado El amanecer del hombre.

PARA LA TRIVIA: El personaje de Caesar es llamado así en honor al personaje interpretado por Roddy McDowall en las últimas películas de la saga original; mientras que su hijo, “Ojos azules” (Nick Thurston) lleva ese nombre pues era el apodo que la Dra. Zira (Kim Hunter) le pone a George Taylor (Charlton Heston) cuando lo está estudiando, en la primera película de El planeta de los simios (Schaffner, 1968). Finalmente, el orangután que se vuelve consejero de Caesar en la película anterior y en ésta, Maurice (Karin Konoval), fue nombrado así en honor a Maurice Evans, el actor que interpretó al orangután Dr. Zaius en la película original.


    

lunes, 4 de agosto de 2014

LA SAGA DE "EL PLANETA DE LOS SIMIOS". Tercera parte.


EL PLANETA DE LOS SIMIOS
Planet of the Apes
 Tim Burton,  2001.

Fue alrededor de 1999 cuando comenzó a circular el rumor de que se estaba cocinando un remake de El planeta de los simios (Schaffner, 1968). Desde ese momento, esto sonaba a mala idea; pero nos tranquilizamos cuando se anunció que Tim Burton la dirigiría y él entiende muy bien el funcionamiento de la cultura estadounidense de los 60 porque se quedó atrapado en ella —no es de gratis que haya hecho las películas de Batman (1989), Marcianos al ataque (1966) y la lamentable Sombras tenebrosas (2012)—, cuando era un niño inadaptado viviendo en los suburbios de California. Pero ¡Oh, cuán equivocados estábamos!
    En el año 2029, una estación espacial de la NASA se encuentra realizando vuelos de prueba al espacio profundo tripulados por simios. El capitán Leo Davidson (el otrora rapero Mark Wahlberg) se opone fervientemente, pues considera que los pilotos humanos serían más adecuados para la tarea. De repente, la estación espacial debe ser evacuada y Davidson escapa en una nave salvavidas para estrellarse en un planeta desconocido. En dicho planeta, la especie dominante es una de simios inteligentes que han construido toda una compleja civilización y los humanos son meros esclavos. Leo es acogido por la Dra. Ari (la excéntrica Helena Bonham Carter, esposa del director) como objeto de estudio; pero es acosado por su prometido, el general Thade (el usualmente genial Tim Roth) quien lo usa como pretexto para emprender una expedición para exterminar a los humanos refugiados en los páramos que rodean Ciudad Simia.


    Por donde se le vea, esta película es un desastre que se ganó el repudio del público, los fans y la crítica por igual. Es sabido que Burton ha logrado hacer de sus deficiencias narrativas un estilo; pero en este caso simplemente no funciona. Por si esto fuera poco, el tratamiento es demasiado superficial y el planteamiento resulta absurdo, además de que su pretexto para que exista un planeta de los simios es en exceso rebuscado. Y la cereza en el pastel: Un final que, francamente, es una mentada de madre —y que si uno lo piensa con detenimiento, según las reglas que la misma película propone es imposible— no sólo a la inteligencia del público, sino a la película clásica.
    A pesar de todo, y ya que esta cinta ha sido vapuleada por todos desde hace casi quince años, resaltaré los que creo son sus tres aciertos: En primer lugar, salta a la vista el maquillaje y la particular historia sobre su creación. Al preparar este remake, la Twentieth Century Fox desafió a los dos más importantes estudios de efectos especiales de Hollywood a que compitieran por el contrato. De un lado se encontraba el estudio del maestro —y uno de mis ídolos personales— Stan Winston, cuyos créditos incluían los dinosaurios de Parque Jurásico (Spielberg, 1993), los xenomorfos de Aliens: El regreso (Cameron, 1986) y los maquillajes de Terminator 2: El juicio final (Cameron, 1992) y Entrevista con el vampiro (Jordan, 1994)[1] ; y en el otro, Rick Baker, creador de los efectos de maquillaje de Un hombre lobo americano en Londres (Landis, 1981), el remake con Eddie Murphy de la clásica El profesor chiflado (1996) y Hombres de negro (Sonnenfeld, 1997). Finalmente, resultó vencedor este último, con las caracterizaciones de simios más impresionantes que se habían visto hasta el momento.


    En segundo lugar, tenemos el diseño de arte. Sí, es cierto que la gran mayoría de las escenas en Ciudad Simia se ven horribles y se nota a leguas que fueron filmadas en un estudio; pero creo que todo lo demás se salva. Particularmente, me gustan las armaduras de la milicia simia, diseñadas por la diseñadora de vestuario de cabecera de Burton, Colleeen Atwood, porque tienen el toque justo de excentricidad que las hace similares a lo que usaron algunas civilizaciones antiguas, pero lo suficientemente extrañas para que parezcan diseñadas por simios y, al mismo tiempo, funcionales.
    Finalmente, la música compuesta por Danny Elfman —compositor de cabecera del cineasta californiano— es de lo mejor de su repertorio. Quizá no posea un leit motiv pegajoso como otras de sus obras, tales como el tema de la peli de Batman o el tema de Los Simpson (1989- ); pero de que contiene los elementos característicos de Elfman, los contiene. Además, siento que en esta partitura se arriesgó más probando cosas diferentes a lo que suele hacer siempre.


    En conclusión, la verdad es que los aspectos buenos de la cinta no logran aminorar la sensación de malestar general provocada después de verla. Ni siquiera los cameos de Charlton Heston y Linda Harrison logran rescatar a este barco que parece haberse hundido antes de zarpar. Quizá vale la pena ver la secuencia de la batalla final entre simios y humanos, pero no mucho más.

PARA LA TRIVIA: En el guión original, el personaje del general Thade estaba pensado para ser un gigantesco gorila albino; sin embargo, Tim Burton pidió que se convirtiera al personaje en un chimpancé pues era menos atemorizante y él le tiene miedo a los monos.



EL PLANETA DE LOS SIMIOS: (R)EVOLUCIÓN
Rise of the Planet of the Apes
Rupert Wyatt, 2011

Y después de la metida de pata de Burton tuvieron que pasar diez años para que la nueva entrega de esta franquicia llegara, esta vez en forma de un reboot bastante ingenioso. Tanto que incluso he pensado que en realidad esta película se sostiene por sí misma y no necesitaría llevar la marca de El planeta de los simios… Y de hecho, esto se debe a que fue concebida de esa manera. El guión original escrito en 2006 por Rick Jaffa y Amanda Silver se titulaba Genesis, y contaba la historia de un chimpancé alterado genéticamente que se volvía contra sus amos humanos; fue hasta después que la Fox decidió convertirla en una peli de El planeta de los simios.
    En esta cinta, se cuenta la historia de Caesar (interpretado por Andy Serkis, quien alcanzara la inmortalidad cinematográfica por su papel de Gollum/Smeagol en la Trilogía de El Señor de los Anillos [Jackson, 2001-2003]), un chimpancé nacido de una hembra con la que la compañía Gen Sys probó una droga experimental, inoculada a través de un virus sintético, que permitía a las neuronas crear nuevas conexiones. Esta droga parece ser una milagrosa cura contra el Mal de Alzheimer, pero en Caesar desarrolla además súper inteligencia. Cuando Will Rodman (el carismático aunque no tan dotado James Franco), el científico que adoptó a Caesar en secreto como su propio hijo, es obligado a llevarlo a un refugio para simios maltratados, el chimpancé creará un ejército de simios súper inteligentes a través de la droga ALZ-112 que se rebelará contra la raza humana.


    El resultado de esta cinta, convertida en el reboot, de la franquicia, es bastante decente. Me gusta mucho que, al contrario de cintas como TRON (Lisberger, 1982) o El viaje fantástico (Fleischer, 1966), que fracasaron por ser vendidas como películas de Acción/Aventuras cuando se trataba de densas obras de Ciencia Ficción dura, El planeta de los simios: (R) Evolución sale muy bien librada al mezclar elementos de un melodrama de aventuras típico con elementos de Ciencia Ficción muy bien documentados.
    Otra de las cosas que me encantan de esta cinta es que está plagada de referencias que funcionan a muy distintos niveles. No solamente la cinta tira muchos ganchos a los conocedores de la saga, y particularmente de la película original, de El planeta de los simios; sino que además hace referencia a Charlton Heston e incluso a la parodia que hacen en Los Simpson con el musical de teatro Paren el planeta de los simios, me quiero bajar —la escena en la que Charles Rodman (el magistral John Lithgow) recupera su habilidad para tocar el piano—.


    Así pues, es una película bastante buena y que parecería mejor si no se le comparara inmediatamente con la cinta original. Sólo me quedó a deber en dos aspectos: El primero no tiene que ver con la peli en sí, pues se trata de la traducción del título. Creo que El planeta de los simios: (R)Evolución es innecesariamente (R)Ebuscado; en otros países hispanoparlantes simplemente la llamaron El origen del planeta de  los simios.
    La otra cosa que no me gustó, y sé que mucha gente estará en desacuerdo, fueron los efectos especiales. Sí, la actuación de Serkis es muy buena. Sí, la tecnología ha avanzado muchísimo desde que se inventó la espuma de látex. Pero la verdad es que en muchas escenas de la película los simios digitales se siguen viendo falsos... al igual que los de los setenta, pero de formas diferentes. A este respecto, estoy convencido de que los mejores simios de esta franquicia fueron los creados por Baker… ¿O no?

    
 PARA LA TRIVIA: En la edición para cine, después de los créditos finales aparecía un epílogo en el que se mostraba al bonobo de nombre Koba recogiendo una escopeta de la policía de San Francisco y aprendiendo a dispararla. Tan sólo esta secuencia de apenas segundos de duración, serviría de planteamiento para la secuela. Esta escena, por cierto, sólo se pudo ver en cines y no fue incluida en las versiones en DVD y Blu-Ray de la cinta.




[1] Poca gente lo nota, pero los efectos de balazos en el exterminador de metal líquido (Robert Patrick), así como muchas de sus escenas de transformación, se hicieron con efectos de maquillaje y no con animación digital. Del mismo modo, la escena de la muerte de Lestat (Tom Cruise) no utilizó un solo efecto visual, sino que se hizo completamente en vivo frente a cámara combinando efectos de maquillaje y un animatrónico cuya acción era “envejecer” en el set.
Cf. DUNCAN, Jody, The Winston Effect: The Art and History of Stan Winston Studio, Titan Books, Londres, 2006, Pp.134-142 y 190-192.


miércoles, 30 de julio de 2014

LA SAGA DE "EL PLANETA DE LOS SIMIOS". Segunda parte.


LA CONQUISTA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS
Conquest of the Planet of the Apes
J. Lee Thompson, 1972

Reconociendo que quizá la película anterior se pasó de la raya con lo camp y el tono cursilón, los realizadores de esta secuela decidieron volver al discurso social y el tono oscuro de las dos primeras partes. El guión original era una especie de panegírico que ensalzaba la Lucha por los Derechos Civiles en EE.UU. y los movimientos estudiantiles de finales de los sesenta alrededor del mundo; sin embargo, los ejecutivos de la 20th Century Fox decidieron quitar todos los elementos que pudieran incomodar sensibilidades, así como todos aquéllos que pudieran negarle la clasificación PG (Para todo público).
    Esta película se sitúa casi veinte años después de la anterior (en la década de 1990) y, según se cuenta en algún momento, durante la década de 1980 una pandemia extinguió a los animales de compañía —perros y gatos, básicamente— por lo que los humanos empezaron a adoptar simios como mascotas. Pasó poco tiempo antes de que empezaran a utilizarlos para las tareas domésticas y pronto se convirtieron en esclavos.
    Tras ser disfrazado como animal de circo para ocultarlo, Caesar (Roddy McDowall en la que me parece su mejor interpretación… y por cierto, el nombre del personaje cambió sin explicación alguna de Milo a Caesar de una peli a la siguiente) y su “amo” Armando (el legendario actor mexicano Ricardo Montalbán) tienen que viajar a la ciudad, donde un evento fortuito revela la verdad: Caesar es el hijo de Zira y Cornelius que las autoridades habían dado por muerto.


    Caesar es encarcelado y vendido como esclavo a unos científicos, pero en secreto organizará a los demás esclavos y se convertirá en el caudillo que encabezará la rebelión de los simios contra sus amos.
    No sólo se pasó por sendos borradores del guión antes de filmar esta cinta, sino que ya terminada, la gente de la Fox decidió cortar las escenas violentas, lo que resultó en que existan dos versiones de la película: La edición extendida y la versión para cine. Básicamente la diferencia son un montón de escenas sangrientas que estaban en el corte original y que fueron removidas de última hora de la versión para cines.
    Algo que me gusta mucho de esta película son sus locaciones, principalmente aquéllas en los exteriores de la Universidad de California. Me encanta cómo el diseño de los 60 y 70 es una muy particular visión futurista de un futuro que nunca llegó.


PARA LA TRIVIA: En el guión original de la película, ésta abría con la escena de un simio fugitivo siendo acribillado por la policía. Al acercarse, los agentes encontrarían su cuerpo lleno de heridas y cicatrices, producidas por años y años de maltrato. La escena nunca se filmó por considerarla demasiado grotesca.



LA BATALLA POR EL PLANETA DE LOS SIMIOS
Battle for the Planet of the Apes
J. Lee Thompson, 1973

Y así, una idea que fue revolucionaria en un principio fue exprimida hasta el punto de decir basta en apenas un lustro. Poco de la genialidad de la primera parte sobrevivió hasta esta quinta película, misma que busca poner fin a la saga. Y he de decir que, después de  tanta secuela, la culminación resulta bastante anodina y complaciente, más si se toma en cuenta lo incendiaria que fue la cinta que empezó todo.
    Más de una década ha pasado desde los eventos de la película anterior. Simios y humanos viven en una tensa calma, en la que éstos están subordinados a aquéllos, bajo el gobierno de Caesar (McDowall). Cierto día, en una expedición arqueológica que los lleva a las ruinas subterráneas de Manhattan, Caesar, el orangután Virgil (Paul Williams)  y el humano MacDonald (Austin Stoker) activan las alarmas de la ciudad de los mutantes. Los mutantes, liderados por el general Kolp (el mismo de la película anterior, pero ahora deforme, interpretado por Severn Darden) desconocían la ubicación de la Ciudad Simia hasta ahora y planean una ofensiva para aniquilar a sus habitantes y recuperar el control del planeta. Mientras tanto, el ejército gorila bajo el mando del general Aldo (Claude Akins) comienza una sublevación que llevará a la Ciudad a una guerra civil.


   Suena bien, ¿no? El poster es llamativo e incluso el tráiler está padre... por desgracia, la película no. Y esto, más que nada, tiene que ver con la filosofía de las grandes casas productoras en aquella época. Antes de Tiburón (Spielberg, 1975) no se consideraba negocio hacer secuelas de una película. Generalmente, segundas y terceras partes (o las que siguieran) eran productos de menor calidad, casi siempre hechos al vapor y con bajo presupuesto, tratando de aprovecharse de la fama de la película original antes de que se extinguiera. Así pues, pocos productores invertían dinero en las secuelas —a diferencia de la tendencia actual que es que cada película de una saga tengo mayor presupuesto que la anterior—. De tal suerte, esta película fue la más barata de la serie. Y se nota.
    Quizá las malas actuaciones, los maquillajes y los efectos especiales podrían disculparse. Pero la batalla final es increíblemente decepcionante. Cuando uno esperaba una confrontación de proporciones nibelúngicas entre humanos, simios y mutantes por el dominio de la Tierra, lo que recibe es una larga secuencia climática con cuatro o cinco actores disparando salvas y madreándose en medio de explosiones de tierra de Bataan[1]. Nada más.


    Así pues, este último capítulo de la serie no se siente tanto como una culminación, sino como los rescoldos removidos de una hoguera que se ha extinguido lentamente.
PARA LA TRIVIA: Nuevamente, se pensaba incluir un niño híbrido mitad humano, mitad simio, esta vez en el epílogo de la película. La idea era mostrar hasta que punto llegarían a coexistir las especies en el futuro; sin embargo, después de varias pruebas de maquillaje fallidas, se desechó la idea.


EN LA T.V.
Una vez concluida la saga fílmica, la mata seguía dando y se produjeron dos series de televisión basadas en el concepto. Por diversas cuestiones, ambas habrían de sufrir la misma suerte: Una muy corta duración.


EL PLANETA DE LOS SIMIOS
Planet of the Apes, 14 episodios producidos, 13 transmitidos, 1974.

Para aprovechar que se tenían los sets, la utilería y los vestuarios de las películas, se produjo esta serie que, entendiendo que la saga se había echado a perder en la tercera entrega, continúa con la historia de la primera cinta. Con un formato creado por el mismo Rod Sreling (quien participó en el guión de la cinta original y creó las series seminales de la TV La dimensión desconocida [1959-1964] y Galería nocturna [1969-1973]), esta serie se sitúa diez años después del incidente ocurrido con Taylor y manda a la goma todo lo que sucedió en las secuelas.


    Los astronautas Alan Virdon (Ron Harper) y Pete Burke (James Naughton) se estrellan en la Tierra en el futuro, sólo para encontrar a los humanos reducidos a esclavos (en esta serie no son salvajes, sino que están más ubicados en una especie de Medioevo) de una raza de simios inteligentes. Pronto, los astronautas, en compañía del joven científico chimpancé Galen (Roddy McDowall interpretando un personaje que es una copia al carbón del Conerlius original), se convierten en fugitivos de la ley y son buscados tanto por el Dr. Zaius (Booth Colman), quien quiere estudiarlos, como por el general Urko (es el mismo personaje que Ursus, pero con otro nombre, interpretado por Mark Lenard), quien desea exterminarlos.
    Si bien es cierto que la serie resulta ser “la misma gata nomás que revolcada” hay que concederle que sus valores de producción eran bastante elevados. Además, en general las actuaciones eran buenas y los guiones, decentes.


    A pesar de esto, la serie fue cancelada después de quince semanas al aire por sus bajos ratings en los EE.UU. —en Reino Unido fue un hitazo—, ya que los elevados costos de producción la hacían poco redituable. De hecho, aún hoy día, el estatus oficial de la serie permanece como “inconclusa” pues nunca se concluyó la historia.


REGRESO AL PLANETA DE LOS SIMIOS
Return to the Planet of the Apes, 13 episodios, 1975-1976.
La compañía franco-americana creadora de la exitosa serie de dibujos animados El show de la pantera rosa (1969-1976), en co-producción con la Twentieth Century Fox dio vida a este proyecto, una serie de animación basada en el concepto de El planeta de los simios.
    La historia es más o menos la misma, en la que tres astronautas de nuestra época viajan al futuro y se vuelven fugitivos de los simios inteligentes, que en esta ocasión incluyen a personajes como el Dr. Zaius, el general Urko, Cornelius y Zira.


    La idea no suena mal, excepto porque el resultado final es espantoso. La calidad de la animación es tan rudimentaria que haría sonrojar a  series como Laboratorio submarino 2020 (1972) o El fantasma del espacio (1966-1968). Sin ánimo de exagerar, incluso hay escenas donde se ve el borde de los acetatos que deslizan sobre fondos fijos mal pintados.
    Por si esto fuera poco, los realizadores de esta serie se tomaron grandes libertades en relación con el concepto original. Por ejemplo, el ejército gorila no anda a caballo, sino en jeeps y tanques, y Ciudad Simia es una avanzada metrópoli, mezcla entre Roma y Washington D.C., en la que los más modernos servicios públicos como electricidad, y señales de radio y T.V. están disponibles.


 [1] Se le llama así a la mezcla de materiales, principalmente diversos tipos de arcilla, que se utiliza en efectos especiales cuando se necesita que una explosión levante una densa nube de polvo.