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domingo, 3 de abril de 2016

BATMAN V. SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA... O como me gustó llamarle "Los SuperAmigos: El inicio"


BATMAN V SUPERMAN: EL ORIGEN DE LA JUSTICIA
Batman v Superman: Dawn of Justice

Zack Snyder, 2016

Debo empezar esta crítica diciendo que sólo fui fan de los superhéroes cuando muy niño. Nunca fui muy afecto a ellos y prefería otro tipo de cómics; incluso en cómics de superhéroes, siempre preferí cosas más alternativas ¿Qué puedo decir? Fui púber en los 90, crecí con los comics de Image. Aun así, siempre he sentido cierta predilección por Batman, supongo que tiene que ver con que no tiene superpoderes, jaja. Y siempre me cayó mal Superman… siempre tan buenito y con su peinado de ñoño… Creo que los únicos cómics que llegué a comprar de Superman fueron La Muerte de Superman (obviamente) y Superman vs Aliens ‒porque salían aliens, por cierto, creo que es el primer cómic publicado en México donde aparecen los xenomorfos‒ y ya. Además, las películas crossover de fulanito contra sultanito siempre me han dejado hondas decepciones, así que no esperaba mucho de esta cinta y la vi con ojos más o menos inocentes porque no estoy muy enterado de la mitología de Superman.
    También he de aclarar que no vi El hombre de acero (Snyder, 2013) ... y que hubiera sido amable que alguien mencionara que Batman v Superman guarda continuidad con dicha cinta, porque los primeros veinte minutos de película me sentí perdido. Vi Superman regresa (Singer, 2013), pero ésa ya no cuenta… y qué bueno, porque me dormí.
    ¡Ah! Y por cierto, todo este artículo tiene spoilers.


    Aclarado lo anterior, pasemos al argumento. ¿De qué se trata Batman v Superman? Bien, pues ahí tienen que en las últimas misiones en las que se ha involucrado Superman (Henry Cavill) sus acciones han resultado en terribles daños colaterales que llevan al público a preguntarse si el Último Hijo de Krypton representa un riesgo para la seguridad. Entre este público, particularmente el multimillonario Bruce Wayne (Ben Affleck), SPOILER que es la identidad secreta del vigilante conocido como Batman TERMINA SPOILER determina que debe acabar con Superman. Para lograrlo, decide robar el más grande fragmento de kryptonita, recuperado por el otro multimillonario, sólo que éste malvado, Lex Luthor (Jesse Eisenberg). Sin embargo, a media confrontación son Superman, el Caballero Oscuro desiste y une fuerzas con éste para enfrentar a un enemigo mucho más peligroso, creado a partir del cadáver del general Zod: Doomsday.
    Bien, pues mucho revuelo se ha armado alrededor de esta película. Hay quienes la llaman la mejor película de superhéroes de la historia, mientras que por otro lado hay quienes la acusan de ser la peor. Creo que ambas posturas tienen razón en que sirven para hacerle mayor publicidad a la peli; peo estoy en desacuerdo con las dos. La película tiene muchos fallos, sí; pero también muchos aciertos. A continuación, repasaré cada uno de ellos.


    En los aciertos puedo mencionar el desarrollo de los personajes. Siempre me han gustado las películas de personajes y aquí agradezco que Snyder se haya tomado el tiempo para desarrollar la psicología de los contendientes antes de aventarlos al ring... aunque, quizá de pronto puede llegar a ser demasiado. Es decir, sí está padre que nos enteremos de que los gladiadores son humanos ‒bueno, Superman técnicamente, no‒ y tienen emociones y sentimientos, y demonios del pasado acechándolos; pero sí llegó un momento en el que me desesperé y sólo quería verlos agarrarse a madrazos. Porque las pesadillas de Bruce Wayne están padres, pero llegan a volverse redundantes. Y todo el asunto justifica el polémico “Recurso Martha”, pero no te la jales, Snyder, esto no es Watchmen (2009).
    Otra cosa que me gustó fue que, aunque la pelea entre Batman y Superman desde niño me pareció un tanto imposible, supieron adaptarla. Sobre todo, me pareció acertado que como principal fuente tomaran la novela gráfica de Frank Miller Elregreso del Caballero de la Noche ‒de hecho, Miller fue incluido en los agradecimientos de la peli‒, en la que Batman, ya viejo, crea una armadura y una flecha con punta de kryptonita para enfrentarse al Hombre de Acero cuando el Gobierno envía a éste a detenerlo.


    La música está padre. Es un trabajo diferente a lo que Hans Zimmer nos tiene acostumbrados, sobre todo porque se aleja diametralmente de su propuesta para la trilogía de Batman de Nolan ‒quien, de hecho, funge como productor ejecutivo en esta cinta‒, en la que casi sólo usa música atmosférica. En el caso de Batman v Superman puede advertirse una composición más orientada hacia los leit motivs... y si han seguido mi blog, sabrán que me gustan los leit motivs. El tema de Wonder Woman ‒les apuesto lo que quieran a que mientras leían esta frase la cancioncita de la serie de TV de los 70 sonó en sus mentes‒ es más que memorable.
    Ahora, enlistemos las debilidades de esta película.
    Por principio de cuentas está el verdadero desmadre que hicieron con el casting. Las actuaciones y el reparto se sienten realmente disparejos. Cavill está bien como Superman y su actuación es bastante decente, pero tampoco me parece nada fuera de este mundo. Ahora, había escuchado que Ben Affleck estaba bien[1]… y sí, actúa bien a secas. Quiero decir, no está tan mal como en Daredevil (Johnson, 2003) ni es el peor Batman de la historia ‒ese honor le sigue correspondiendo a George Clooney y él mismo se jacta de ello‒; pero tampoco es bueno, sólo digamos que cumple y se queda en el Batman más anodino... no, esperen… creo que ése es Val Kilmer… ¡Hombre! Pues Affleck es un Batman y ya. La que sí está del carajo es Gal Gadot; pero nadie iba a verla por la actuación, ¿cierto? Me parece que como Wonder Woman funciona bastante bien ‒aunque, si somos muy puristas, sus facciones semíticas se ven improbables en un personaje helénico‒, pero la verdad no esperaba nada de ella porque Lynda Carter dejó estándares prácticamente inalcanzables.


    Ahora, para compensar este desequilibrio en la triada principal, quien hizo el casting se aseguró de tener un reparto de buenos actores de soporte. Holly Hunter, Lawrence Fishbourne y Jeremy Irons... quien no me gustó para nada como Alfred Pennyworth. No sé... simplemente siento que no le quedó el papel. Además, como Bruce Wayne está viejo y Jeremy Irons no está tan acabado para su edad, parece como si sólo se llevaran un par de años. Y la caracterización del mayordomo es más bien pobre... ¿o soy el único que cree que se parece más a Tony Stark? Y Amy Adams es muy buena actriz y la teníamos en ese papel desde la película anterior, pero no la siento como Lois Lane.
    Personalmente, el personaje que me encantó y quien creo que se llevó la película fue Lex Luthor. Es una gran interpretación de un gran villano; porque tradicionalmente, el actor que interpreta a un súper villano debe ser un verdadero as... o al menos tener renombre ‒y esto Marvel lo ha entendido muy bien‒. Para los entendidos del tema ¿Este Lex Luthor es el original o es un clon… o por qué está chavo?


    Otra cosa que tampoco me acabó de convencer fue el diseño. El traje de Batman se ve tan raro con esas arrugas falsas y toda esa textura. Se ve como cuando haces tu cosplay sumergiendo hulespuma en látex para que parezca piel. Interesante. ¿Qué onda con su Batimóvil? Como que lo llevaron a Count’s Customs y le pusieron la parte delantera del Batimovil de las películas de Tim Burton y la parte trasera del de las películas de Nolan... y al final termina pareciendo algo que saldría en Los autos locos.
    Pero sobre todo ¿Neta ése es Doomsday? ¿Saben qué hubiera estado padre? ¡Que se pareciera a Doomsday! Durante todo el show no pude dejar de pensar que estaba viendo al troll de las cavernas de El Señor de los Anillos: La Comunidad delAnillo (Jackson, 2001). Digo, Doomsday debería verse rudo e impresionante, debería dar miedo, debería dejarnos claro que a cada paso que da la tierra se estremece. En cambio, lo que vemos en pantalla parece más bien un gorila afeitado sacado de alguna feria de fenómenos decimonónica. Y no, no da miedo. Por eso el final de la película me pareció bastante decepcionante. SPOILER Sí, está bien que me caiga mal Superman; pero no se merecía eso TERMINA SPOILER.


    Por otro lado, está la fotografía. Éste es un mal que he detectado en la gran mayoría de las películas de acción de los últimos años y que incluso se ha transportado al terreno de los videojuegos: La cámara en mano. La odio. Por supuesto, existen películas en las que el uso de cámara en mano para filmar ayuda a su discurso y a darnos una perspectiva subjetiva de los eventos. Pero en la mayoría de las películas actuales la cámara en mano se utiliza para dar una sensación de dinamismo a escenas en las que los realizadores se sienten inseguros sobre lo que están haciendo. Es como “La productora dice que esta escena debe tener mucha acción y no estoy muy seguro de que tenga suficiente, así que pongamos la cámara temblorosa para que se vea ‘realista’ como filmación de campo de batalla”. Señores directores, lo único que logran es que uno odie el 3D.
    Y finalmente, aunque éste es más un comentario de ruptura generacional, odié los efectos especiales. Creo que se ha llegado al verdadero abuso de los efectos por computadora. Se suponía que los efectos digitales lograrían que las escenas se vieran más reales, no que la realidad se viera más falsa. Tomémonos un minuto para reflexionar al respecto, por favor. Piensen en El Hobbit: Un viajeinesperado (Jackson, 2012), Los vengadores (Whedon, 2012) o Batman v Superman... ¿se dan cuenta como todas se ven iguales? Cómo hay escenas en la pantalla sólo está llena de cositas grises y doradas volando por el aire y todos los personajes tienen un aspecto artificial, casi como una pátina… a veces casi parece que estoy viendo un videojuego de última generación.


    Del mismo modo, y esto quizá tenga que ver con que crecí viendo las películas de Batman de Tim Burton, algo que me gustaba de las pelis de superhéroes de antes es que, debido a las limitantes de los efectos especiales de aquellos tiempos, los superhéroes se veían más “reales”. En cierto modo, el trasladar a un personaje del cómic a la pantalla grande lo volvía más “maduro” ‒por favor, nadie piense en Superman III (Lester, 1983) y IV (Furie, 1987) ni en Los 4 Fantásticos de 1994 (Sassone)‒. Ahora, con la magia del CGI, los personajes de historietas pueden hacer lo que sea y esto les quita realismo. Pero, nuevamente, quizá sólo sea la nostalgia hablando.
    Así pues, Batman v Superman no es la mejor película de superhéroes, ni tampoco la peor. Es una de las confrontaciones fílmicas más esperadas de la historia y, en ese sentido, cumple y cumple de forma completamente satisfactoria. Agradezco enormemente que le hayan puesto una estructura más cerebral y que no sólo hayan sido dos fortachones dándose de catorrazos durante dos horas de películas; pero de repente el desarrollo de personajes sí es redundante y la peli pudo fácilmente durar media hora menos. La inclusión de Wonder Woman es atinada, lo mismo que los cameos de otros superhéroes que nos revelan que esta cinta será el preludio de La Liga de la Justicia ‒¿Dónde están Zan y Jayna? ¿Dónde están Krypto el Superperro y el Batiduende?‒. Por lo demás, es una película mediana en todo sentido, entretenida, divertida y cumplidora, llena de ese racismo apto para toda la familia que tanto se extraña y que tan bien les va a los superhéroes. Pero no mucho más.


    Aunque durante sus casi dos horas y media de duración, no pude dejar de preguntarme ¿Por qué alguien en 2016 usaría una cámara fotográfica análoga? Yo tuve que dar de baja mi réflex Pentax porque dejaron de fabricar la pila que usaba...


PARA LA TRIVIA: Semanas antes de comenzar la filmación, Ben Affleck se encontró de manera fortuita con Christian Bale en una tienda de disfraces mientras ambos compraban trajes de Batman para sus hijos. Affleck le pidió consejo a Bale sobre cómo interpretar a Batman, a lo que el galés contestó: “Asegúrate de que puedes orinar con ese traje puesto”.





[1] Un equipo especializado dentro Warner Bros incluso preparó a Affleck para los comentarios negativos cuando se diera el anuncio de su elección para el papel. Este mismo equipo le recomendó que se abstuviera de navegar por la red durante la semana en que se hizo el anuncio. 


martes, 22 de marzo de 2016

ESCRIBIENDO UNA CRÍTICA. El proceso del Cinéfilo incurable.



ESCRIBIENDO UNA CRÍTICA

Cuando terminé la octava página de notas para mi reseña de Terminator 2: El Juicio Final (Cameron, 1991) que me di cuenta de que el proceso quizá se había extendido demasiado. Comencé a repasar cuál había sido exactamente ese proceso, recordé que algunas personas me lo habían preguntado con anterioridad y me di cuenta de que podría ser interesante describir el proceso para escribir mis artículos y reflexionar al respecto. He aquí el resultado de mi análisis.
    Por principio de cuentas, pude distinguir que escribo básicamente cuatro tipos de textos. El primero es la crítica común y corriente, en la que trato de dar una opinión informada sobre alguna película. Por lo general, este tipo de texto es el que le dedico a películas de estreno que voy a ver al cine y sobre las que sólo quiero compartir mis impresiones. O a veces también sobre películas que veo en algún formato casero, pero que no he visto antes. Quizá reviso algún material de referencia, aunque no necesariamente sea uno especializado.
    En segunda instancia están las reseñas. Éstas las escribo sobre películas que ya he visto y que vuelvo a ver para la ocasión. Con frecuencia tomo como pretexto algún aniversario importante, día festivo o el estreno de una nueva entrega de alguna franquicia. Para este caso sí trato de procurarme todas las referencias posibles, programas documentales, detrás de cámaras, libros, revistas y tomo notas de aspectos que me parecen relevantes. La última fuente que reviso siempre suele ser el portal www.imdb.com, que con frecuencia publica datos curiosos de muchas películas clásicas.
    En tercer lugar, están las listas. Aquí trato de hablar brevemente sobre varias películas que pueden clasificarse bajo un mismo tema o criterio. Con frecuencia, en estos textos hablo de manera muy somera sobre las cintas. A veces de verdad la película no da para más; pero otras, sí me quedo con ganas de explayarme un poco más. No es raro que escoja películas que ya han aparecido en estas listas para dedicarles artículos completos ‒en los artículos individuales procuro escribir alrededor de 1000 palabras‒. En este tipo de artículos he escrito cosas como “Las 10 películas más raras que he visto”, “Las peores películas que he visto”, “Copias de Alien” y cosas por el estilo.
    Una especie de “subgénero” de las listas serían los artículos dedicados a sagas o franquicias completas. A veces, tengo mucho material sobre una franquicia de películas y, sobre todo si son pocas entradas, le dedico un artículo individual a cada una, como en el caso Alien o Star Wars. Pero en otros casos, la franquicia simplemente es demasiado extensa y debo abarcar más de diez entradas en tan sólo dos o tres artículos. Es el caso de las sagas de Pesadillaen la Calle del Infierno o Halloween.


    Finalmente, están los artículos de semblanza. En ellos trato de hablar de forma extensa sobre la obra de algún artista del medio del cine en particular. Que yo recuerde, de este tipo de artículos sólo he escrito uno, que fue dedicado a la memoria del maestro de los efectos Stop-Motion Ray Harryhausen cuando falleció.
    Otra pregunta que me han hecho en varias ocasiones es cómo escojo las películas sobre las que voy a hablar. Se trata de una selección completamente arbitraria que obedece a muy distintos factores. Como habrán podido notar, siento predilección por las películas de Horror y Ciencia Ficción; pero se trata de una cuestión de gusto personal enteramente y en realidad estoy abierto a hablar de cualquier película que me llame la atención, sea del género que sea.
    Por supuesto, tiene que ser una película interesante. En la medida de lo posible, evito escribir sobre películas buenas. ¿A qué me refiero? A que prefiero hablar sobre películas que me parecieron muy buenas o muy malas. Las que son simplemente buenas o que sólo cumplen rara vez me parecen interesantes para comentarlas, aunque no por ello me parecen malas o aburridas. Sólo no las puedo usar como tema de conversación.
    Tampoco creo en esa división mamerta entre Cine de Arte y cine comercial. El cine es cine y si una película vende aunque sea un solo boleto para verse, me parece que ya es comercial. Del mismo modo, hasta en la película más palomera y frívola del verano puede haber un subtexto profundo, del mismo modo que en la cinta más independiente y artística se pueden encontrar clichés y concesiones al público o al mainstream.
    Creo en el cine de autor, eso sí. Creo en personas como el Peter Jackson pre-Hobbit, Guillermo del Toro, David Cronenberg, James Cameron, Wes Craven o la primera época de Tim Burton (que termina con El gran pez [2005]). Gente que logró combinar empresas rentables con inquietudes personales y con propuestas no sólo de historias o de temáticas, sino de estéticas e incluso de formas de ver la vida, de filosofías personales.


    En ese sentido, prefiero las películas auténticas. No importa si son buenas o malas, lo que importa es que son honestas. Detrás de ellas hay un discurso, una propuesta sincera y que no pretenden ser más de lo que son. Me parece mucho más honesta y encomiable una película como El vengador tóxico (Herz y Kaufman, 1984), que sabe que no es ninguna obra de arte y lo explota, que cualquier película de Ron Howard, que parece armada con receta para cumplir con las expectativas del público y, sobre todo, de la Academia ‒creo que ya había comentado algo al respecto en mi crítica de El renacido (González Iñárritu, 2015)‒.   
    Ahora, ¿cómo es mi proceso? ¿Cuál es la serie de pasos que sigo para escribir un artículo, de cualquiera de estos tipos, sobre una película? He podido darme cuenta de que el método cambia según la cinta. Aunque mi aproximación a todas ellas es similar, el proceso se adecua al contenido o al discurso que yo quiero transmitir al revisar tal o cual película. Esto, claro está, se refleja en el resultado.
    Tomo notas. Toma muchas notas siempre que puedo... quiero decir, cuando voy al cine me es imposible, pero cuando veo la película en casa siempre me acompaña una tabla de registro y muchas hojas de reúso. Y suelo pausar la película muchas veces o regresar a escenas anteriores para sacar notas. Algunas veces, el visionado de una sola película me ha llegado a tomar hasta cuatro sesiones.
    Siempre trato de ver la película sobre la que voy a hablar, pero he de confesar que algunos artículos, como los de Top 12 de películas de vampiros, el artículo sobre películas de héroes del pulp, o el artículo de tres partes sobre la saga de Elplaneta de los simios los escribí de memoria. De hecho, me sorprende un poco como que pude retener tantos detalles sobre las películas de El planeta de los simios...
    Por lo general, un visionado es suficiente. Pero en casos especiales, como cuando la película tiene más de una versión y las diferencias entre ellas son muy grandes. Es el caso de películas como Alien3 (Fincher, 1992), Blade Runner (Scott, 1982) o Cacería humana (Mann, 1986), en las que las ediciones del director no sólo añaden secuencias; sino que las cambian. En el caso particular de la saga de Star Wars, en la que cada película tiene por lo menos dos ediciones diferentes, vi la película original y después sólo fui viendo los fragmentos donde sabía que había cambios.


    Una vez que tengo las notas, lo primero que escribo de un artículo es ese párrafo, que con frecuencia termina siendo el segundo, en el que narro la anécdota de la película. Así me cercioro de que me quedó claro de qué se trataba. Frecuentemente, también resulta ser el párrafo más difícil de escribir ¿Cómo cuento una película de tal forma que se entienda la anécdota y se vuelva interesante para quien no la ha visto, pero sin espoilearla? Después de tener eso claro, comienzo a revisar mi material sobre la película, si es que quiero hacer una reseña más extensa, y a tomar notas sobre él.
    Regularmente sólo escribo un borrador de cada artículo. Trato de terminarlo y dejarlo reposar por uno o dos días para después hacer la corrección de estilo estando más despejado. Casi siempre, durante ese día me despejo buscando imágenes para ilustrar el texto.
    Parecería que no, pero esta tarea suele ser difícil. Encontrar imágenes de libre acceso, de buen tamaño, con buena calidad, que ilustren justo los puntos que estoy tratando en mi redacción y que no spoileen la película no siempre es fácil. Al principio, con una imagen del poster de la película me daba por bien servido; pero conforme fue pasando el tiempo, fui agregando más y más... porque además son un buen gancho para los motores de búsqueda en línea.
    Para finalizar, armo todo en blogger tratando de poner enlaces a otros artículos del blog.
    Gracias por leer mi blog. Realmente me gusta mucho compartir mis opiniones sobre mis películas favoritas con otras personas. Del mismo modo, si tienen sugerencias de películas que les gustaría que revisara o quieren proponer algún tema en especial, siéntanse libres de hacerlo. Espero que hayan disfrutado esta entrada, un tanto diferente a lo que suelo escribir.



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domingo, 6 de marzo de 2016

DONNIE DARKO. "LA" Película de Culto.


DONNIE DARKO

Richard Kelly, 2001

Existen dos versiones de esta película. La edición regular de 113 minutos de duración y la Edición del Director de 133 minutos. Esta crítica es sobre la edición regular.

¿A qué se refiere el término “película de culto”? Según yo, para que una película se vuelva “de culto”, que no es lo mismo que “de arte” o “de autor” o “independiente” ‒términos que siempre me han parecido falaces‒, debe reunir ciertas características: Por principio de cuentas, debe ser poco conocida. También es recomendable que trate de algún tema poco popular o polémico, o que trate un tema convencional de forma polémica. Pero, sobre todo, lo que lleva a una película al estatus de “culto” es una nutrida legión de fans que, con frecuencia, pertenecerán a algún sector de la cultura “alternativa” y para los que la película significa un antes y un después en sus vidas... o algo así.


    Y Donnie Darko cumple cabalmente con todas esas características.
    La película trata sobre Donnie Darko (Jake Gyllenhaal, que ya se ve un tanto grandecito para el papel, pero qué le va uno a hacer), un adolescente depresivo de un típico pueblito suburbano clasemediero estadounidense ‒sí, de ésos que ya no existen más que en las películas‒ que vive en una familia tan disfuncional como típica ‒o eso me han enseñado Los Simpson‒: Los padres trabajan, aunque ella es una neurótica llena de estrés y el padre un desobligado, la hermana adolescente mayor (Maggie Gyllenhaal, hermana de Jake en la vida real) se la vive en la fiesta y la hermanita más pequeña es miembro de un equipo de porristas. Todo parece normal hasta que la turbina de un avión, de manera completamente inexplicable, cae una noche sobre el cuarto de Donnie. Menos mal que él no se encontraba dentro porque había salido de la casa persiguiendo a su amigo imaginario, Frank el Conejo (James Duval), un tipo metido en una escalofriante botarga de conejo, que se le aparece a Donnie en visiones para alertarlo sobre el Fin del Mundo con una voz tan serena y aterciopelada como perturbadora. Por órdenes de Frank, Donnie comienza a investigar cómo viajar en el tiempo para así salvar a la humanidad. Pero... ¿realmente está pasando todo esto o es sólo la alocada imaginación de Donnie en acción? ¿Es Donnie un héroe en ciernes o se trata sólo de un psicópata latente a punto de estallar?


    Y ya con esa sinopsis uno puede hacerse a la idea de que esta película es extraña y  muy densa. Y de verdad lo es. Densa y quizá más profunda de lo que uno podría imaginar. No sólo por toda la cuestión de los viajes en el tiempo y la psicología de Donnie que parece olla express, sino por el montón de detalles que adornan la historia y que vuelven a los personajes complejos y reales.


    Creo que al final el discurso de viajes en el tiempo y todo eso viene siendo lo menos importante... o bueno, no, porque en realidad ése es el hilo conductor de toda la historia. Pero es que en esta peli pasan tantas cosas. De verdad es como para que a uno le explote el cerebro.
A pesar de todo, la narrativa es lo suficientemente ágil como para mantenerlo a uno interesado todo el tiempo y en todas sus líneas argumentales simultáneamente. Eso es saber contar una historia.

    
    Y precisamente creo que son todos los elementos satelitales los que enriquecen la película y los que logran crear toda una mitología, todo un universo aparte... que es el nuestro, pero retorcido. O quizá no retorcido, sino sólo entendido con el cinismo y la desesperanza de los que fuimos adolescentes a finales del siglo pasado. O de los que lo fueron en la época en la que se ambienta la historia, finales de los 80, porque de hecho, me parece una cinta pionera en el retro de esa época.


    Eso fue algo que me gustó mucho de la cinta. La forma en la que mira la adolescencia. Ni cae en el amarillismo de Kids: Vidas perdidas (Clark, 1995) ni en lo ramplón ‒aunque divertido‒ de American Pie: Tu primera vez (Weitz, 1999). Los chavos en esta película son inteligentes, irónicos y ácidos... y uno de ellos podría ser un asesino seriala punto de empezar su carrera criminal. Me recordó un poco al tono de Daria. Y si películas como Quadrophenia (Roddman, 1979) hablan del desmadre de ser adolescente y de las pandillas, Donnie Darko habla de cosas más oscuras como el rechazo social, el bullying, la melancolía y que quizá, aun peor que ser delincuente juvenil, es estar completamente solo.


    Al final, Donnie es un muchacho buscando respuestas en una sociedad que es incapaz de dárselas. Padres, profesores, amigos. Todo mundo tiene respuestas y consejos, todo mundo parece saber cómo se hacen las cosas y todo mundo responde. Pero nadie le dice a Donnie lo que de verdad necesita saber.


    Y hablando de oscuridad ¿Esta película es oscura o qué? Me refiero a que la fotografía es oscura. Aun cuando las escenas son diurnas, están filmadas de tal forma que se crean interesantes claroscuros y sombras que generan no sólo una atmósfera, sino que reflejan el estado de ánimo de los personajes de un modo que el cine expresionista podría envidiar.
    Al mismo efecto contribuye el maravilloso soundtrack constituido por música ochentera y música nueva ‒bueno, bueno, nueva para cuando salió la película‒ con estilo retro.


    En oposición, se pueden mencionar los efectos visuales cuya manufactura dependió enteramente de la animación digital... ¡Y qué mal han envejecido!
    Así pues, la película es difícil de clasificar. Tiene elementos de película de terror adolescente ‒incluso hay sendas referencias a Stephen King‒, pero también tiene mucho de Ciencia Ficción y de drama familiar. También algunas escenas apuntan hacia la comedia estilo Teen Movie... pero siendo justos, también tiene algo de película de aventuras y mucho de Film Noir.


    En general, me gusta decir que se trata de un thriller, uno bastante heterodoxo. Lo mantiene a uno atento al montón de cosas que pasan en él durante su hora y cuarenta y cinco minutos de duración. Y siguiendo con el mood, creo que la principal cuestión que trata la cinta es precisamente aquélla que a todo el que ha sufrido una depresión adolescente le cruzó alguna vez por la mente: ¿Si muriera en este momento, cambiaría algo? ¿Le importaría a alguien? ¿Mi vida tiene algún propósito? Donnie descubrirá que la única respuesta que verdaderamente necesita, es la de estos cuestionamientos. Descubrirá que sí tiene un propósito en la vida. Y será devastador.

  


PARA LA TRIVIA: Para añadir un toque psicótico al personaje, Jake Gyllenhall rara vez parpadea en pantalla.