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lunes, 28 de diciembre de 2015

NINJA AMERICANO. Desde hace 30 años, los ninjas me dan risa.

NINJA AMERICANO
American Ninja

Sam Firstenberg, 1985

¡Ah, los ochenta! Esa década en la que la especulación financiera infló la economía de muchos países, aunque en este caso específico nos interesa la de Japón. La oleada de productos nipones que invadieron el mercado estadounidense a mediados de la década desató una especie de enamoramiento con la cultura del país del Sol Naciente que se vio enormemente reflejada en el entretenimiento. Así fue que tuvimos Karate Kid (Avildsen, 1984), Tortugasninja, una especie de culto al Nintendo y chistes sobre automóviles. Y, por supuesto, Ninja americano.


    La historia va así: Joe (Michael Dudikoff), un marine con un oscuro pasado, es el chico nuevo en una base militar en las Filipinas. Cuando un convoy de la base, en el que viaja Patricia (Judie Aronson, a quien quizá recuerden por su escena topless en Viernes 13: El capítulo final [Zito, 1984]), la hija del Cnel. Hickok (Guich Koock), es atracado por una banda de ninjas, Joe sale al rescate exhibiendo conocimientos de artes marciales que son inexplicables aun para él mismo. Por desgracia, las autoridades de la base culpan a Joe por las bajas durante el enfrentamiento. Ahora, la investigación de Joe y sus amigos para limpiar su nombre desenmascarará una operación internacional de tráfico de armas que llega hasta altos mandos del Ejército, y revelará la verdad sobre el origen de Joe y su profundo conocimiento del ninjitsu.
    Al igual que grandes clásicos del cine de acción de bajo presupuesta de la época, como las secuelas de El vengador anónimo, Fuerza Delta (Golan, 1986) ‒que lanzaran al estrellato a Chuck Norris‒ y el remake de Las minas del rey Salomón (Thompson, 1985), Ninja americano fue producida por la compañía Golan-Globus (The Cannon Group, antes de ser vendida a israelíes) quienes diseñaron un eficiente modo de producción basado en el autofinanciamiento y lograron una gran difusión gracias al mercado de video.


    Y ya hablando de la película como tal es estúpida. No encuentro otra palabra para describirla. Las situaciones son absurdas, la trama es completamente inverosímil y las actuaciones le dan a uno ganas de darle una patada a la tele. Y quizá por eso resulta tan divertida.


   En general, las películas de artes marciales tienen fama de estar mal actuadas; sin embargo, Ninja americano quizá recibiría un premio especial. De verdad, por momentos se vuelve hilarante. Y no sólo es el hecho de que Dudikoff, detrás de esa apariencia de chico, malo tenga voz de niña; sino la aparente incapacidad de Aronson para articular dos malditas palabras... con razón la recuerdo por su escena de Viernes 13...
     Bueno, pero las malas actuaciones no importan tanto, pues lo que queríamos ver con esta peli eran coreografías espectaculares de artes marciales... qué lástima que no hay ninguna. La mayoría de las coreografías son bastante malas y, aparte, están mal filmadas. Quiero decir, de todos los emplazamientos posibles ¿por qué tenían que escoger el ángulo en el que se ve que no se están golpeando de verdad?


    Está bien, está bien. No todo está perdido mientras haya buenos stunts, ¿no? Digo, es lo que salvó a la inmunda película de El fantasma (Wincer, 1996)... ¿No? Pues sí... Hay uno a dos stunts bien hechos en la película; pero cuando Joe salta en su motocicleta por una rampa se ve que en realidad es un doble con una peluca como de MiAlegría.


    La leyenda en torno a los ninjas les atribuía poderes mágicos y capacidades sobrenaturales, mismas que pueden apreciarse de manera literal en esta película. Así pues, el sensei de Joe, Shinyuki (John Fujioka), domina la habilidad de volverse invisible frente a sus enemigos simplemente con el poder de su pensamiento.
    Y algún otro poder mágico deben tener todas las personas de esta película, porque aunque hay enormes cantidades de violencia, balazos, espadas y casi todo tipo de armas imaginables, no se derrama una sola gota de sangre.


    Uno de los villanos (porque el principal es uno de esos yuppies que tan populares fueron como villanos en los 80), conocido sólo como el Ninja de la Estrella Negra (Tadashi Yamashita), sólo tiene la habilidad de agarrar flechas al vuelo; pero lo compensa escondiéndose viles artilugios letales debajo de la manga. Literalmente. Las armas que esta sabandija tiene listas para usar a traición son un lanzador de dardos, una rudimentaria pistola, un lanzallamas y por supuesto, mi favorito, un rayo láser (tomemos un minuto para recordar esa escena de Monsters Inc. [Docter et al, 2001] Y reír).


    ¿Y qué le hace falta a una película mala para ser aún mejor? ¡Explosiones, claro! Porque cuando la habilidad narrativa de un realizador falla, las explosiones la componen dando ese nivel de acción y dramatismo que tan miserablemente fracasó en conseguir... aunque en esta cinta sólo hay dos y una es la conclusión de una de las peores escenas de choques de autos que he visto.
    ¿Y alguien notó que la escena después de que Joe rescata a Patricia es un plagio descarado de Dos bribones tras la esmeralda perdida (Zameckis, 1984)?


    Por supuesto, esta película no es para tomarse en serio y quien quiera hacerlo recibirá su merecido, eso se los aseguro. Más bien es de esas cintas que uno pone como ruido de fondo para no sentirse solo o de ésas que uno ve cuando quiere apagar el cerebro un ratito. Mi recomendación al respecto es que se armen de cerveza y una bolsa de frituras, se dejen llevar y se preparen para partirse de risa.


    Quizá más importante que la película sea su legado. Así de mala como la describo, generó cuatro secuelas: Ninja americano 2: La confrontación (Firstenberg, 1987), Ninja americano 3: Cacería sangrienta (Sundstrom, 1989), Ninja americano 4 (Sundstrom, 1990), Ninja americano 5 (Bralver, 1993) y una más actualmente en producción: American Ninja Apprentice; así como un spin off: Samurai americano (Firstenberg, 1992). Y por supuesto, mi favorita, nuestra bastardización nacional El ninja mexicano (Fragoso Montoya, 1991), con las actuaciones de la rubia de categoría Felicia Mercado y nuestro querido vampiro nacional Germán Robles. 
    Además, no es difícil rastrear hasta Ninja americano y sus contemporáneas la fuente de la que bebieron cantidad de videojuegos como Street Fighter (Campcom, 1987) y Street Fighter II: The World Warrior (Capcom, 1991), The Ninja Warriors (Taito, 1987), Ninja Gaiden (Tecmo, 1988) y Mortal Kombat (Midway, 1992), por mencionar sólo algunos.

PARA LA TRIVIA: Originalmente, Chuck Norris interpretaría el papel de Joe; pero fue cambiado por Dudikoff de última hora. Dudikoff no sabía absolutamente nada de artes marciales hasta que inició el rodaje.


   

  

2 comentarios:

  1. Muy buena crítica.
    Nunca me interesó ver esta película, gracias por hacerme reafirmar mi nulo interés.

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