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domingo, 29 de enero de 2017

RESIDENT EVIL 3: LA EXTINCIÓN. La Saga de Resident Evil, tercera parte.


RESIDENT EVIL 3: LA EXTINCIÓN
Resident Evil: Extinction, Russell Mulcahy, 2007.

Creo que el título de esta película debió ser ¿Y dónde está Jill Valentine? Quiero decir que, después de que parecía que en la segunda cinta se había compuesto la franquicia, uno esperaría que se siguieran adaptando la historia de los videojuegos; pero no. En vez de eso, prefirieron reciclar la trama de Mad Max II: el guerrero de la carretera (Miller, 1981), añadirle elementos de western y arrojar zombies a la mezcla con un soundtrack sospechosamente parecido al de El exterminador (Cameron, 1984). Es como con Alien 3 (Fincher, 1992), que luego de la segunda parte uno esperaba que se pusiera buenísima... y resultó que no tenía nada que ver. Por lo menos, ésta no es tan mala como la primera.



    La historia sucede cinco años después de los eventos ocurridos en la peli anterior. La infección del Virus T se propagó por todo el planeta llevando a la raza humana al borde de la extinción y convirtiendo ‒de manera verdaderamente inexplicable‒ la Tierra en un gigantesco desierto. Los sobrevivientes han formado pequeños grupos buscando protección en los números. Uno de estos grupos es la caravana liderada por Claire Redfield (Ali Larter en uno de los castings más inadecuados de la historia). En su recorrido en busca de provisiones, la caravana se topará con Alice (Milla Jovovich), quien continúa desarrollando sus poderes psíquicos y podría ser una aliada invaluable... o una gran amenaza. Evidencias de un lugar libre de infección llegan a la caravana; pero para poder llegar allá deberán enfrentarse a hordas de zombies y al malvado Dr. Isaacs (regresa Iain Glen, porque alguien tenía que actuar en esta madre), quien ha estado muy trabajoso insubordinándose en un laboratorio subterráneo de Umbrella.


    Ésta fue la última película apta para consumo humano de la saga. Luego de ella, todo es despropósito ‒bueno, más‒. Regresan los personajes de Carlos Olivera (Oded Fehr) y L.J. (Mike Epps) y se une al elenco una que dicen que es Claire Redfield y Spencer Locke en el papel de “K-Mart”. Esto también se volverá un sello de la franquicia: la aparición anodina de personajes que supuestamente son los de los videojuegos, pero que en realidad no tienen nada que ver... digo, en el videojuego se supone que Claire tiene 19 años y cuando Larter la encarnó ya pasaba los 30. Del mismo modo, en esta cinta aparece Albert Wesker (Jason O’Mara), como director de la Corporación Umbrella ‒Por cierto que su cabello teñido de rubio súper falso es una referencia a los infames videos del primer videojuego de la saga‒.


    En el guión original para esta película, Claire se dirigía a Alaska en busca de su hermano Chris y aparecería el personaje de Leon S. Kennedy; pero ambas ideas fueron rechazadas por la producción. También se suponía que Sienna Guillory regresaría como Jill Valentine; pero la filmación se empalmaba con la de Eragon (Fangmeier, 2006), por lo que le fue imposible y su personaje fue sacado de esta secuela. También el personaje de Cindy Lennox, del videojuego Resident Evil: Outbreak (Capcom, 2003) se suponía que aparecería en el filme; pero fue dejado fuera.
    También está medio chafón eso de que saquen personajes nada más para que se mueran. Especialmente porque a uno como espectador le importa un bledo... quizá si los personajes estuvieran bien planteados o por lo menos bien escritos, a uno le importaría cuando se mueren.


    Más arriba dije que esta película prácticamente reciclaba el argumento de la segunda cinta de Mad Max; pero fui injusto. También retoma muchísimo de la tercera entrada en la saga de los muertos vivientes de George A. Romero, El día de los muertos vivientes (1985). Al igual que en la cinta del Rey de los Zombies, la civilización se ha colapsado y la humanidad volvió a la barbarie; al igual que en la peli de Romero, hay un grupo de sobrevivientes ocultándose en un laboratorio bajo tierra y, al igual que en El día..., hay un científico intentando domesticar a los zombies. Hasta el muerto viviente que es “rehabilitado” por el Dr. Isaacs se parece a Bub (Sherman Howard), el zombie que está siendo condicionado en la cinta de Romero. Es más, la escena en la que el zombie toma el teléfono celular es una clara refrencia a El día…


    En esta película vuelven los perros ‒Me pregunto por qué todos los perros zombies son de la misma raza... ¿Predisposición genética o hueco argumental?‒ y a la lista de animales mutantes se suman los cuervos, que aparecieran desde el primer videojuego de la serie. La escena en la que atacan a la caravana está bastante decente y, por supuesto, incluye un homenaje a Los pájaros (Hitchcock, 1963).


    Aparece también el que fuera el jefe final del primer videojuego, el mutante conocido como Tyrant (Brian Steele)... o bueno, más o menos. La cosa es que, por su diseño es más parecido al Tyrant; pero en la forma como es creado, es más cercano al mutante creado por la infección del Virus G en el Dr. William Birkin del juego Resident Evil 2 (Capcom, 1998). En general se ve bien, aunque su tiempo en pantalla es bastante reducido. Lo que es irónico es que en la segunda película no quisieron que Nemesis atacara con sus tentáculos como lo hacía en el juego porque nunca lograron que se vieran bien; pero en esta cinta el Tyrant tiene tentáculos... ¡Y se ven terribles!
    Todo el CGI de la película es bastante malo ‒las cenizas que caen del cielo después de que Alice incinera a los cuervos son hilarantes‒; pero los efectos físicos están decentes. Los zombies finalmente se ven... pues como zombies y Tyrant se logró casi en su totalidad a través del maquillaje, lo que se agradece.


    Lo que también es muy interesante sobre esta película es la forma tan formularia en la que está hecha, quizá por ello funciona bien. Me refiero a que sigue, casi punto por punto, las reglas de las terceras partes ‒según Scream 3: la máscara de la muerte (Craven, 2000)‒: se retoman elementos de la primera parte, un personaje del pasado regresa para revelar información, cualquiera de los personajes puede morir incluido el protagonista, etc.
    También es muy peculiar el que la primera trilogía de Resident Evil sigue exactamente la misma secuencia que la Trilogía de los Muertos Vivientes de Romero. En la primera cinta, los personajes se encuentran atrapados en un ambiente aislado en el que tienen un primer contacto con la infección; en la segunda parte, el mal se ha esparcido hacia las grandes ciudades y la civilización ha comenzado a desmoronarse. Finalmente, en la tercera parte, la humanidad ha sucumbido y ha pasado de ser la especie dominante en el planeta a luchar contra la extinción.


    Las actuaciones siguen siendo malas excepto por Glen, el guión está más lleno de agujeros que los calzones viejos que acabo de tirar esta semana ‒¿L.J. y Carlos no eran inmunes al virus? ¿Por qué no lo eran? ¿De dónde salió el romance entre Carlos y Alice? ¿De dónde salió Claire Redfield? Y una larga lista de etcéteras‒ y en general, la película sólo sirve para pasar el rato… al menos. La fotografía está bien y el soundtrack se va a lo seguro incluyendo canciones populares de los 60 en versiones originales y en covers.
    Así pues, Resident Evil 3: La extinción es una película bastante mediana. Supera a la primera; pero no le llega a la segunda, aun cuando la segunda no es ningún portento. Uno esperaría que en esta cinta se cerraran todas las líneas argumentales; pero en vez de eso, deciden matar a varios personajes importantes e iniciar una nueva línea argumental que, si bien parecía inverosímil, prometía si estaba bien realizada. Al menos tiene la ya tradicional escena topless de Jovovich.




PARA LA TRIVIA: Milla Jovovich diseñó su propio vestuario para esta cinta a través de su firma, Jovovich-Hawk.

Guión
0
Dirección
1
Actuación
1
Fotografía
1
Música
1
TOTAL
4

      

    

viernes, 27 de enero de 2017

RESIDENT EVIL 2: APOCALIPSIS. La saga de Resident Evil, segunda parte.


RESIDENT EVIL 2: APOCALIPSIS
Resident Evil: Apocalypse, Alexander Witt, 2004.

Bien dice el dicho que “segundas partes nunca fueron buenas”; pero de vez en cuando aparece una excepción que confirma la regla. Esta secuela originalmente se titularía Resident Evil: Nemesis ‒incluso los posters preventivos ostentaban dicho título‒, pero a última hora decidieron cambiarle el nombre por el estreno ‒y fracaso taquillero‒ de Star Trek: Nemesis (Baird, 2002), pues la distribuidora no quiso chotear el subtítulo. Sin lugar a dudas, ésta es la película de la saga que más se apega a lo planteado en los videojuegos, ya que, en lugar de desarrollar una historia original, adapta ‒muy libremente, eso sí‒ la historia del videojuego Resident Evil 3: Nemesis (Capcom, 1999), se recrean escenas del intro de dicho juego y aparece un personaje que creo que es Barry Burton. Incluso, al igual que el videojuego, sucede simultáneamente que el final de la entrada anterior y un poco después de la misma.
    Paul W.S. Anderson comenzó a escribir el guión de esta película casi inmediatamente después de concluir la filmación de la primera; pero decidió declinar el rol de director para enfocarse de lleno en dirigir ‒o algo así‒ Alien vs Depredador (2004).


    Después de los eventos sucedidos en la primera cinta, Ciudad Raccoon es azotada por la infección del Virus T. Un pequeño grupo de sobrevivientes, en el que se incluyen Alice (vuelve Milla Jovovich), ahora con habilidades mejoradas gracias a los experimentos que le hicieran en la primera peli; la reportera Terri Morales (Sandrine Holt), los miembros del comando especial S.T.A.R.S., Jill Valentine (Sienna Guillory en el papel que originalmente le ofrecieron a la hermosa Natasha Henstridge, de Especies [Donaldson, 1995]) y Peyton Wells (Razaaq Adoti), y el mercenario Carlos Olivera (Oded Fehr), entre otros, intentará escapar de la ciudad infestada de zombies y mutantes con la ayuda del Dr. Charles Ashford (Jared Harris). Sin embargo, ni todo el entrenamiento ni las habilidades mejoradas de Jill los han preparado para enfrentarse contra Nemesis (Matthew G. Taylor), un gigantesco mutante programado para eliminar a Alice y a los S.T.A.R.S., y que no se detendrá ante nada hasta no conseguir su objetivo.


    Lo primero que llama la atención en esta cinta es la importancia que le quitan al personaje de Alice. Entra tarde en la trama de la película y desaparece durante gran parte de ella, cediendo mucho del protagonismo de esta cinta a Jill. Lo que se agradece. A pesar de ello y de que, en el primer acto, una parte de la anécdota se centra en la historia de los mercenarios enviados por Umbrella, la película se siente equilibrada. Quizá tenga que ver el hecho de que la narrativa es increíblemente más ágil que en la primera peli. Como sea, Jill se ve genial, tanto que casi ni importa que no sepa apuntar con un arma y la sostenga como si fuera el tipo de Doom.


    El que no se ve tan genial es Nemesis. Digo, está padre y está bastante apegado a lo que se ve en el juego, hasta tiene su grito de “S.T.A.R.S.” y toda la cosa; pero la realización es un tanto deficiente. De por sí, el planteamiento del personaje en la película no me encanta y para rematar hay tomas en las que sí parece como de máscara de Halloween, por no mencionar que sus armas se ve que son de plástico. Para crearlo, usaron una máscara animatrónica y animación digital ‒para el ojo que es su única forma de comunicación‒; pero en la edición en Blu-Ray ya se ven los dientes del actor que estaba dentro de la botarga. Aquéllos que jugaron el videojuego recordarán que cuando Nemesis se aparecía ponía al jugador a temblar. La versión de la pantalla grande no llega a eso, pero se acerca un poquito.
    La botarga de Nemesis medía 2.21m de alto y, en total, pesaba 45kg. Matthew G. Taylor, el doble de riesgo que interpretó al monstruo sólo podía usar la botarga por espacios de 15 minutos, luego de los cuales debía tomar un receso.


    Los demás se ven mejor que en la primera parte, aunque no demasiado. Al menos, los zombies ya parecen zombies, los Lickers se ven muchísimo mejor, son más dinámicos, ya no “mutan” y no dan pena ajena; y los perros funcionan mejor que en la peli anterior, aunque su tiempo en pantalla es menor. Los que no se ven tan bien son los S.T.A.R.S., cuyos uniformes sí se ven muy como de cosplay y que cuando son alcanzados por Nemesis quedan como un montón de peleles. Por cierto... ¿Por qué Carlos Olivera se ve más como Chris Redfield? Al menos hay más escenas topless; una con un par de strippers convertidas en zombies y otra, al final de la peli, con Alice en un tanque.


    Casi todos actúan horrible, pero al menos Jovovich ha mejorado. Además, tanto Jared Harris ‒a quien seguro recuerdan como el Prof. Moriarty en Sherlock Holmes: juego de sombras (Ritchie, 2011)‒, como Iain Glein ‒a quien seguro ubican por sus participaciones en series como Downton Abbey (2010-2015) y Game of Thrones (2011-)‒, quien interpreta al Dr. Alexander Isaacs, sí se rifan y se ve que saben lo que están haciendo... porque a los británicos se les da eso de la actuación. Por si todo eso fallara, al menos nos queda la vis comica del personaje de L.J., interpretado por Michael Epps... Porque, según nos enseñó El quinto elemento (Besson, 1997), ¿qué sería de las películas de acción sin los negros graciosos?


    Del mismo modo, el guión mejora comparado con el de la primera parte y la fotografía es buena, aunque menos ingeniosa que la de la película anterior. Pero en lo que sí cojea esta cinta es en la edición, que se nota un tanto burda y descuidada.
    Así como hay elementos que fueron trasladados directamente de los videojuegos, como el tranvía abandonado en el que se refugian los sobrevivientes, la toma de una horda de zombies reflejándose en un casco de la policía antimotines, la explosión nuclear que destruye la ciudad, el propio Nemesis, o el lobby del Hospital de Raccoon City, que salieron de Resident Evil 3: Nemesis; o la escena en la que Alice es perseguida por un helicóptero y suelta su pistola para recogerla en cámara lenta, que fue sacada de Resident Evil Code: Veronica (Capcom, 2000), los realizadores de esta cinta se empeñan en usar “similares”. Así, el Dr. Ashford es una clara referencia a Alexander Ashford, el aristócrata psicópata que funge como villano en RECV, y su historia es cercana a la de William Birkin de Resident Evil 2 (Capcom, 1998), aunque la forma en la que manipula los eventos está tomada directamente del personaje de Trent, que aparece en las novelizaciones de los videojuegos escritas por S.D. Perry y publicadas por Pocket Star Books; así como su hija, Angie Ashford, es una nueva referencia a Sherry Birkin, de RE2... quien, a su vez, era muy similar a Newt de Aliens: el regreso (Cameron, 1986).


    También hay un par de referencias a otros juegos, como Grand Theft Auto (Rockstar Games, 1996) y Mortal Kombat (Midway, 1992).
    En mi opinión, Resident Evil 2: Apocalipsis es la película mejor lograda de toda la saga ‒al momento de escribir esto no he visto Resident Evil: capítulo final (Anderson, 2016), pero mis expectativas son tan bajas como la Línea 7 del Metro de la Ciudad de México‒ y, por lo menos hasta que se estrenó Terror en Silent Hill (Gans, 2006) fue considerada la mejor película basada en un videojuego... lo que es un poco triste, porque la verdad no es muy buena. Uno hubiera esperado que de aquí en adelante la saga mejorara o siguiera por el mismo camino; pero, por alguna extraña razón, no fue así. De tal suerte, esta cinta se convierte en una rareza dentro de la franquicia en la que debió ser la norma.


    Por cierto, no dejen de ver el teaser de esta película, dirigido por Marcus Nispel. No sólo es uno de los mejores trailers en la historia del cine, resulta mejor que cualquiera de las películas de la saga.


PARA LA TRIVIA: Originalmente, en la película aparecería el personaje de Claire Redfield y la actriz Gina Phillips (El demonio [Salva, 2001]) había sido casteada para interpretarlo, pero abandonó el proyecto antes de comenzar la producción. El rol fue entonces asignado a Emily Bergl (La ira: Carrie 2 [Shea, 1999]), quien también abandonó el proyecto. Finalmente, el personaje fue eliminado del guión. Del mismo modo, se pretendía que el actor Jason Isaacs regresara en el papel de William Birkin ‒que aparece brevemente en el intro de la primera película‒, pero le fue imposible. Birkin fue sustituido por el Dr. Alexander Isaacs, quien lleva ese nombre en honor al actor.

PARA LA TRIVIA GEEK: En realidad, el tercer juego en la serie de Resident Evil sería Code: Veronica. Si lo piensan, tiene mucho más sentido: Claire y Chris se reencuentran, lo que cierra las líneas argumentales planteadas por los primeros dos juegos, descubrimos qué sucedió realmente con Albert Wesker, quien desapareciera al final del primer juego, y la historia sucede tiempo después de Resident Evil 2. Resident Evil 3: Nemesis sería un spin-off titulado simplemente Resident Evil: Nemesis, cuya historia sucedería antes, durante y después de los eventos de Resident Evil 2, y que explicaría la epidemia en Raccoon City. Sin embargo, en las prisas por explotar la franquicia luego del inesperado éxito de RE2, Capcom olvidó que su contrato con Sony establecía que debían desarrollar dos secuelas del primer juego en exclusiva para el PlayStation. Para cumplir con el contrato, Capcom invirtió los lanzamientos, convirtiendo el spin-off en el tercer juego de la saga y el tercer juego, en el spin-off. Aún hoy en día, muchas de las personas involucradas en el desarrollo de los juegos consideran Code: Veronica como el verdadero Resident Evil 3.


Guión
1
Dirección
1
Actuación
1
Fotografía
1
Música
1
TOTAL
5


martes, 24 de enero de 2017

RESIDENT EVIL: EL HUÉSPED MALDITO. La saga de Resident Evil, primera parte.


LA SAGA DE RESIDENT EVIL
Fue en 1993 cuando la humanidad sufrió uno de los más grandes atentados en su contra: La película de Super Mario Bros. (Jankel y Morton) Fue estrenada. Desde entonces, las grandes casas productoras han tratado de adaptar las franquicias del entretenimiento electrónico a la pantalla grande, con resultados generalmente abominables como las películas de Street Fighter: la batalla final (De Souza, 1994) o Mortal Kombat (mhhh... también de Paul W.S.Anderson…, 1993). De hecho, creo que de todas las adaptaciones fílmicas en Live-Action de videojuegos famosos, las únicas más o menos aptas para consumo humano han sido Doom: La puerta al Infierno (Bartkowiak, 2005) y Terror en Silent Hill (Gans, 2006). ¿Resident Evil fue la excepción que confirma la regla? No, es terrible; pero al menos fue la primera franquicia de películas basadas en videojuegos que llegó a la trilogía y le ha dado de comer a Paul W.S. Anderson y su esposa, Milla Jovovich, durante alrededor de quince años.
    Ahora que se aproxima el estreno del ‒esperemos que así sea‒ último episodio de la saga, me pareció apropiado hacer una revisión de las películas que la conforman. Cabe aclarar que en esta serie de artículos hablaré únicamente de las películas Live-Action de Resident Evil, las pelis en CGI, que son infinitamente superiores a sus contrapartes con actores de carne y hueso a pesar de tampoco ser tan buenas, tendrán que quedar para mejor ocasión.

RESIDENT EVIL: EL HUÉSPED MALDITO
Resident Evil, Paul W. S. Anderson, 2002.

La primera película de la saga fue una sorpresa para todos. Agradable o no, no estoy seguro; pero sin duda fue una sorpresa que la cinta se tomara tantas libertades y apenas de refilón retomara elementos del videojuego. Digo, para empezar, se trata de una película de acción, cuando la fuente en la que se inspiró es un videojuego de survival horror. Aunque, pensándolo bien, hay muchas cosas en esta película que dan terror...
    La trama de la cinta narra cómo, debido a un saboteador desconocido, el complejo de laboratorios de la empresa farmacéutica Umbrella Corporation conocido como The Hive es infectado con el Virus T. Éste es un arma biológica que reanima a los muertos, convirtiéndolos en zombies antropófagos. Para contener la infección, un equipo de mercenarios es enviado al sitio. El equipo rescata a Alice (Milla Jovovich en el papel gracias al cual se podrá jubilar), una agente de Umbrella con amnesia y un pasado truculento, y capturan a Matt, un presunto saboteador ambientalista que eligió un pésimo día para empezar a trabajar. Además de los zombies y otros monstruos mutantes, los miembros del escuadrón deberán enfrentarse a la Reina Roja (Michaela Dicker), la computadora maestra de The Hive y sus extremas medidas para contener la infección del Virus T.


     Hay que ser justos. La peli sí manda muchos guiños hacia los videojuegos que la inspiraron, como la mansión que sivre de entrada a The Hive, en la que hay tomas y elementos parecidos a los del juego, y que uno de sus habitantes se llame Spence ‒lo que supongo que es una referencia a la Masión Spencer del primer juego‒, el intro de la cinta es muy similar al del videjuego, el tren subterráneo que conecta la Mansión con The Hive es retomado del videojuego Resident Evil 2 (Capcom, 1998), la aparición de los perros zombies ‒que si uno pone atención, se dará cuenta que en los primeros planos ni se mueven, o sea que sólo filmaron esculturas‒, la mención del Proyecto Némesis del videojuego Resident Evil 3: Nemesis (Capcom, 1999), o la aparición hacia el final de la cinta de un periódico en cuya primera plana se puede leer el encabezado “The Dead Walk!”, referencia al intro de RE3 que, a su vez, es una referencia a la cinta El día de los muertos vivientes (Romero, 1985).


    Con todo, la cinta termina siendo “levemente inspirada en” en vez de una “adaptación de”... como El Hobbit (2012), versión Peter Jackson. Quizá lo que más me molesta al respecto es el hecho de que no sólo no aparecen más cosas de los videojuegos; sino que las sustituyen por cosas “similares”. Como la Reina Roja y su increíble parecido con el personaje de Sherry Birkin, o el parecido de Alice con Jill Valentine, o el parecido del comando especial con los S.T.A.R.S.


    Sea como fuere, el elemento que sí está retomado directamente del videojuego es el monstruo conocido como Licker, que apareciera por primera vez en nuestras consolas en RE2... aunque en la cinta, su origen es distinto al del juego. Y, como Licker, realmente aparece poco en pantalla, pues casi luego luego muta en una especie Súper Licker, que parece más un Sabueso del Infierno que un mutante. ¡Qué lástima que se vea tan chafa! Uno podría decir que es culpa del CGI que ha envejecido, pero yo recuerdo que desde su época se veía mal. Su muerte, por cierto, es tan ridícula que da pena ajena.
    Hablando de lo cual, los zombies, que ya de por sí se ven poco convincentes, llevan en muchos casos maquillaje digital... que se ve de lo más pitero... aunque quizá no tan pitero como el hecho de que se note que ni una sola de las jeringas que usan en toda la peli tiene punta en la aguja.


    La narrativa de la película es muy extraña. En algunas escenas el ritmo es innecesariamente lento y en otras, innecesariamente rápido. A final de cuentas, todo el montaje se siente atropellado. Pero lo que más me llamó la atención fue que este último visionado de la cinta me despertó la duda: ¿Esta película se aburre a sí misma? Es muy extraño que tengan escenas largas, lentas y sobreexplicativas que son interrumpidas de golpe por frenéticas escenas de acción... que a su vez son interrumpidas en seco por tomas de establecimiento que no venían mucho al caso. Y, por cierto, al primer zombie que vemos en acción, lo sacan hasta el minuto 38 de la película.


    Uno de los ejes sobre los que se mueve el guión es el misterio de quién fue el saboteador que ocasionó el desastre en The Hive. Por desgracia, el suspenso está tan mal manejado y los personajes son tan increíblemente pobres ‒por no mencionar que todos son iguales y a mí siempre me ha costado diferenciar a Matt ( Eric Mabius) de Spence (James Purefoy)‒ que para el momento en que se revela la verdad, en realidad a nadie le importa.


    Las actuaciones son pésimas. De verdad, de todos los que aparecen en pantalla no se hace uno solo. Entre la Jovovich y su cara de eterno malestar estomacal y Michelle “frunzoelceñoyparolatrompaporquesoyruda” Rodríguez, quien trata de imitar a toda costa a Jenette Goldstein en Aliens: el regreso (Cameron, 1986) fracasando miserablemente, y el montón de personajes anodinos a su alrededor, no hay a cuál irle. Creo que la que mejor actúa es Dicker, quien interpreta a la Reina Roja con un inexplicable acento británico y a quien por momentos se nota que le costaba trabajo leer los complicados parlamentos de su personaje. Por cierto, que todos, y quiero decir absolutamente todos, los clichés de películas de “comando tras las líneas enemigas” están aquí.


    La fotografía está bien, es más o menos propositiva, y es interesante la utilización de colores saturados y planos detalle como parte de la narrativa. ¡Ah! Y, por supuesto, la peli está llena de los modelos 3D computarizados que tanto le gustan a su director, y que tan chafas se veían en Mortal Kombat y tan fuera de lugar lucían en Alien vs Depredador (2004). ¿Y es mi imaginación o muchas tomas se parecen a las de Alien: la resurrección (Jeunet, 1997)?


    A final de cuentas, Resident Evil: el huésped maldito resulta en una experiencia más que decepcionante para los fanáticos de los videojuegos originales, y en una mala película en general. Sin embargo, no puede negarse que su legado fue sólido, pues llevó el concepto al mainstream ‒para mal, según opinión de su servidor‒ e incluso algunos de los elementos planteados por la película fueron posteriormente trasladados a los juegos, como el pasillo con trampas láser ‒si los cortan con láser ¿por qué sangran?‒ o los súper Lickers... también creo que es el principal responsable de que los videojuegos dejaran el Survival Horror y se convirtieran en shooters a la Gears of War (Microsoft, 2006). Pero hay que reconocer que es la única franquicia cinematográfica basada en un videojuego ‒en Live Action, aclaro‒  que ha tenido más de dos películas.
    Al menos el epílogo de la cinta promete que la secuela mejorará... y al menos hay una toma topless de ladito de Milla Jovovich casi al inicio de la película si uno pone atención.



PARA LA TRIVIA: La escena de los perros fue la más difícil de filmar. En parte porque Jovovich tuvo que entrenar durante meses para poder ejecutar los stunts que la secuencia requería y en parte porque los perros se comían el maquillaje que el equipo de efectos especiales les puso, hecho a base de carne molida...
PARA LA TRIVIA GEEK: George A. Romero dirigió un comercial para el lanzamiento del segundo videojuego de la saga que se transmitió en la TV japonesa. Impresionada con el resultado, Capcom se acercó al Rey de los Zombies para pedirle que escribiera y dirigiera la película de Resident Evil, oferta que él rechazó. Poco tiempo después, Romero cambió de opinión y envió a Capcom una propuesta de guión para la película, misma que fue rechazada por mala.


Guión
0
Dirección
1
Actuación
0
Fotografía
1
Música
1
TOTAL
3


domingo, 15 de enero de 2017

SUMARIO 2017

SUMARIO 2017

ROGUE ONE
TERROR A BORDO
RESIDENT EVIL 1
RESIDENT EVIL 2
RESIDENT EVIL 3
RESIDENT EVIL 4
RESIDENT EVIL 5
RESIDENT EVIL 6
KONG: LA ISLA CALAVERA
LA CONDESA DRÁCULA
GHOST IN THE SHELL
EL CINÉFILO INCURABLE: EL INICIO
STAR WARS EPISODIO IV
GUARDIANES DE LA GALAXIA Vol. 2
STAR WARS EPISODIO V
STAR WARS EPISODIO VI

STAR WARS EPISODIO I
ALIEN: COVENANT
STAR WARS EPISODIO II
STAR WARS EPISODIO III

STAR WARS EPISODIO VII
ROGUE ONE: UNA HISTORIA DE STAR WARS Redux
SPAWN. 1a parte
SPAWN. Sumario 1
WONDER WOMAN

SPAWN. Sumario 2
LA MOMIA (2017)

SPAWN. 2a parte (serie animada)
MANUAL DE ETIQUETA PARA LAS SALAS DE CINE
DEPREDADOR
EL QUINTO ELEMENTO
SPIDER-MAN: DE REGRESO A CASA
CLASE 1984
EL PLANETA DE LOS SIMIOS: LA GUERRA



SUMARIO 2012
SUMARIO 2013
SUMARIO 2014
SUMARIO 2015
SUMARIO 2016

TERROR A BORDO. Como la viste en "La casita del horror XXI"... bueno, casi.


TERROR A BORDO
Dead Calm

Phillip Noyce, 1989

Como tantas otras películas, ésta debo haberla visto por primera vez en un autobús. No recuerdo exactamente cuál fue mi reacción cuando la vi por primera vez, pero sí recuerdo muy claramente que también en un autobús vi el tráiler de la película y me intrigó. También recuerdo que casi no recordaba nada de esta cinta hasta que muchos años después vi la parodia que hicieron Los Simpson; así que, para salir de dudas, la volví a ver y me dejó un buen sabor de boca... aunque, francamente, yo la recordaba mejor.


    Después de la muerte de su pequeño hijo en un accidente automovilístico, Rae Ingram (Nicole Kidman cuando aún se parecía a Nicole Kidman) queda psíquicamente devastada. Su esposo, el capitán John Ingram (Sam Neil, a quien seguro recuerdan como el Dr. Alan Grant en Parque Jurásico [Spielberg, 1993], lo que lo convierte en el actor neozelandés más famoso del mundo), decide que, por alguna razón, la mejor forma de que ella se recupere es pasando una temporada aislados en un velero en altamar. Al poco tiempo de haber comenzado su viaje, los Ingram rescatan a Hughie Warriner (Billy Zane, a quien probablemente recuerden de El fantasma [Wincer, 1996]), un náufrago sobreviviente de una terrible tragedia. Pero cuando John aborda el barco siniestrado para investigar lo sucedido, Warriner lo abandonará y secuestrará a su esposa. Mientras lucha por escapar, John descubrirá que el náufrago no es en absoluto lo que aparenta y su esposa lo descubrirá de la peor manera.


     Creo que el mayor acierto de esta película son las actuaciones. El hilo conductor de la cinta básicamente es la relación entre los tres personajes y cómo el poder en ésta va cambiando de manos. Los tres actores están muy bien en sus papeles y no puedo decir que uno sea mejor que otro. Kidman se luce como la damisela en desgracia que resulta más llena de recursos que el caballero a su rescate, Zane se avienta una increíble y terrorífica interpretación como el psicópata Warriner, y Neill está perfectamente creíble en su papel del Cap. Ingram... hasta uno pasa por alto que el vestuario que le escogieron es casi idéntico al que usa en aquella película de dinosaurios que tanto me gusta.


    El guión es bueno, pero no es nada del otro mundo. Quiero decir que es súper simple y bastante predecible, conformando un thriller/melodrama estándar. Pero los diálogos son buenos y la realización logra realzar lo que, en papel, sería bastante ordinario. También la actuación lleva el guión a otro nivel. Además, la narrativa es buena y le da un poco de profundidad a todo el asunto.


    Lo que es interesante es que la peli invierte el paradigma de la princesa secuestrada y el caballero de brillante armadura que va a su rescate. En esta cinta, la chica se da cuenta de que debe escapar de su captor por sus propios medios ‒¿De veras Rae se coge a Warriner sólo por supervivencia?‒, lo que es más, debe ser ella quien rescate al héroe, quien tiene sus propios problemas poniendo en riesgo su vida. A final de cuentas, es un poco triste. Si se relacionan directamente el prólogo y el final del tercer acto de la cinta, uno cae en cuenta de que John Ingram es incapaz de salvar a su esposa de situación alguna.


    Aun así, hay puntos del guión que me causan conflicto, como la muerte del hijo. Digo, es un evento muy poderoso que podría haber ayudado a añadir otra dimensión a los personajes; pero al final está completamente desperdiciado. A lo largo de la cinta, tan traumático evento realmente no repercute en el presente de los personajes y sólo termina siendo un pretexto para que se hagan a la mar. Por cierto, también me quedó la duda sobre si en verdad, luego de seis meses en el mar, un capitán tendría ganas de pasar su tiempo libre navegando...


    La fotografía es increíble y enriquece la narrativa apoyándose en contrastes. Opone luz contra oscuridad, colores vibrantes contra pardos y grises, y tomas muy abiertas contra planos cerrados y claustrofóbicos. Empero, ni la buena fotografía la salvan de que notemos que muchas de las escenas de exteriores se filmaron en un tanque.


    Lo que sí queda a deber terriblemente es el final. La confrontación dizque climática con Warriner es ciertamente anticlimática; pero lógica. Sin embargo, gracias a las proyecciones de prueba, en las que el público se mostró insatisfecho por el destino ambiguo del villano al que les pareció que le faltaba punch, los ejecutivos del estudio se empeñaron en filmar un epílogo que no sólo rompe con la lógica de la narración; sino con la de los personajes y hasta con el realismo... Está bien que una de las características del melodrama sea que el malo recibe un castigo ejemplar, pero el de esta película haría sonrojar a Tom y Jerry.


    Así pues. Terror a bordo es una cinta entretenida, que logra mantener el suspenso y tiene un par de escenas escalofriantes. Los stunts son buenos y en general logra atrapar la atención del público, aun cuando uno ya sabe qué es lo que va a pasar. Mi consejo para disfrutar más su visionado es que la quiten después de la escena en la que Warriner se aleja en la balsa. De verdad. Así se quedarán con una agradable impresión de la cinta y se ahorrarán una vergonzosa risotada al final.



PARA LA TRIVIA: La película está basada en la novela homónima de Charles Williams. Entre 1967 y 1969, Orson Welles filmó una adaptación titulada The Deep, que quedó inconclusa debido a la muerte del actor principal, Laurence Harvey. En 1997 circuló el rumor de que la viuda de Welles, Paola Mori, recuperó el material filmado por su difunto esposo y tenía intención de editar la película y distribuirla; sin embargo, esto nunca sucedió.  

Guión
1
Dirección
2
Actuación
2
Fotografía
2
Música
1
TOTAL
8