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domingo, 30 de noviembre de 2014

ALIEN CONTRA DEPREDADOR. "Quienquiera que gane, nosotros perdemos." ¡Vaya si tenían razón!


ALIEN VS DEPREDADOR
Alien vs Predator

Paul W. S. Anderson, 2004

Existen tres versiones de esta película: El corte original para cines (101 minutos), la Edición extendida (103 minutos) y la Edición sin censura (109 minutos). Además de las escenas reinsertadas y el inicio alternativo, las diferencias se explicarán más delante.

Los crossovers en el cine no son cosa nueva, como tampoco lo son las decepciones que nos brindan. Frankenstein y el Hombre lobo (Neill, 1943), King Kong vs Godzilla (Honda, 1962), o Freddy vs Jason (Yu, 2003) no han sido más que una larga serie de eventos muy anticipados y que resultan harto decepcionantes... con decir que de esta triada que recién mencioné, la película que sale mejor librada es Freddy vs Jason. Pa’l caso, creo que la más ingeniosa de estas contiendas de universos compartidos ha resultado ser Tres hombres poderosos (Uçak, 1973), título original del crossover bastardo de manufactura turca que en el resto del mundo es conocido como Santo y Capitán América contra Spider-Man.
    A mediados de los ochenta se fundó en EE.UU. una editorial independiente de cómics llamada Dark Horse Comics. Esta editorial sabía que para posicionarse en el competido mercado de la narrativa gráfica, antes de lanzar propuestas arriesgadas y novedosas, debía llenar sus alcancías con cómics meramente comerciales. De tal suerte, Dark Horse consiguió la licencia para publicar cómics basados en la exitosísima película de la Twentieth Century Fox, Aliens: El regreso (Cameron, 1986).


    Aunque los cómics eran en blanco y negro para abaratar costos de producción, el arte era de primera calidad y las historias eran profundas e interesantes. Esto le abrió las puertas a Dark Horse para adquirir otras licencias como Depredador, Terminator, RoboCop y Star Wars (estas dos últimas las tenía Marvel anteriormente).
    Sin embargo, para finales de la década, las ventas de estos cómics habían bajado, por lo que Dark Horse se vio en la necesidad de convocar a una junta emergente que generara ideas para nuevos títulos. En medio de la lluvia de ideas, Chris Warner, uno de los artistas y editores de Dark Horse en tono de broma gritó “¿Por qué no hacemos Alien contra Depredador?” Todos los miembros de la junta soltaron una sonora carcajada, que se fue acallando poco a poco mientras caían en cuenta de las ricas posibilidades de esta idea.
    La serie original de cómics de Aliens vs Predator se publicó en cuatro ediciones en 1990 y retoma elementos de las dos primeras películas de Alien, así como de la primera de Depredador mezclándolos con un toque de western.
    En este cómic se narra la historia de una colonia terraformadora, propiedad de la compañía Chigusa, instalada en el desértico planeta Ryushi. Lo que Chigusa y la dirigente de la operación local, la guapa e inteligente Machiko Noguchi, no sabían era que Ryushi tradicionalmente estaba en la lista de cotos de caza de un clan de depredadores, cuyo viaje actual ha sufrido numerosos imprevistos: Uno de los jóvenes del clan se ha rebelado contra el líder conocido como Cuerno Roto, quien termina desaparecido en Ryushi; y por otro lado, sin que los depredadores se den cuenta, el alien reina que tienen cautivo para que produzca xenomorfos que sirvan como presas de sus cacerías ha desovado un huevo de reina, que cae en Ryushi.
    Así pues el clan de Cuerno Roto, siguiendo a su nuevo líder, rompe su código de honor y comienza a cazar tanto a xenomorfos como a humanos, sin advertir que la colonia terraformadora se ha convertido en el nido de un nuevo alien reina y su colmena. Así pues, Machiko deberá aliarse con el exiliado Cuerno Roto para salvar a la gente de la colonia y restablecer el orden en el clan de depredadores.
    Esta serie de cómics fue un éxito absoluto que generó secuelas y series subsiguientes, además de que la historia fue adaptada a otros medios, como novelas y, quizá el que ayudó a difundir la franquicia en mayor medida, los videojuegos. Ante tal éxito, para 1994 la Twentieth Century Fox anunció oficialmente que produciría una película basada en los cómics lo que, por supuesto, generó una oleada de expectativa entre los fans que llegaron incluso a esparcir el rumor de que existía un ánime basado en la franquicia.


    Sea como fuere, los años pasaron y pasaron, y la idea de la película de Alien vs Depredador pareció quedarse en el tintero. No fue sino hasta diez años después cuando el director, escritor y productor Paul W.S. Anderson retomó el proyecto que alguna vez llamara la atención de Robert Rodriguez y lo materilizó.
    Y ojalá se hubiera quedado en el tintero.
    La película resultante fue una cinta de acción que sirve como precuela a Alien:El octavo pasajero (Scott, 1979) y como secuela a Depredador 2 (Hopkins, 1990). Y es interesante que ambas franquicias luego produjeron películas que sacarían a Alien Vs Depredador de su cronología. En el caso de depredador, sería Depredadores (Antal, 2010) y en el de Alien, Prometeo (Scott, 2012).
    La cinta de Anderson narra la historia de la Corporación Weyland (forma primigenia de la Corporación Weyland-Yutani de la saga de Alien), dirigida por Charles Bishop Weyland (Lance Henriksen, en su tercera interpretación del personaje, aunque en Aliens se trataba de un androide y en Alien 3 [Fincher, 1993] de un clon… dependiendo de la edición que uno viera), que organiza una expedición a la Antártida luego de recibir imágenes satelitales que informan sobre la presencia de una gran fuente de energía artificial debajo de un campamento ballenero abandonado. La expedición, liderada por  la espeleóloga —¿Se han dado cuenta de lo comunes que son los espeleólogos en las películas? En mi vida he conocido uno o a alguien que conozca a uno— Alexa Woods (Sanaa Lathan) descubre que bajo la capa de hielo de la Antártida hay una pirámide ancestral que fue utilizada por los depredadores para sus cacerías rituales de xenomorfos.


    Así pues, la expedición queda atrapada en medio de la cacería. Los cazadores, a su vez, se convierten en presas cuando los xenomorfos se salen de control. Alexa formará una alianza con el líder de los depredadores —conocido para todo fin práctico como Scar Predator, debido a la escorificación que lleva en la frente— para salir con vida de la pirámide, cuya estructura se reconfigura constantemente, y evitar que los xenomorfos lleguen a la superficie terrestre.
    Como bien puede advertirse, muchos elementos del cómic original fueron retomados para la cinta; pero son aquéllos en los que se distanció de la obra de Dark Horse en los que acabó por perder.
    Por principio de cuentas está el asunto de que esta historia tome lugar en la Tierra. Digo, sí está chida la propuesta de los depredadores como alienígenas ancestrales, que por cierto ya se había tratado en los cómics también, pero… ¿Los aliens? Quiero decir, ¿qué no Ellen Ripley y sus amigos se pasaron cuatro malditas películas tratando de evitar que los xenomorfos llegaran a la Tierra, pues con sólo uno que plantara sus patas en ella aniquilaría toda la civilización? ¿Y ahora me salen con su mamada de que los aliens siempre estuvieron aquí? ¡Por favor!


    Por otro lado, está el hecho de que la historia suceda en el presente. Aunque sí hay algunos elementos de Ciencia Ficción y montones de tomas de planos holográficos como las que siempre le han encantado a Anderson, la verdad es que el hecho de que esta historia ocurra en el 2004 le quita mucho de su encanto a los aliens.  
    Además, dicho sea de paso, los xenomorfos pierden algo en esta cinta. De algún modo, parecen haber perdido parte de su “fineza”. Por alguna razón, no sé si se deba al diseño —que es básicamente el mismo de Alien: La resurrección (Jeunuet, 1997), pero en negro y con patas plantígradas— o al guión —ciertamente no a la actuación, pues los xenomorfos son interpretados por Tom Woodruff Jr. Quien viene metiéndose en la botarga de alien desde 1986—o a la digitalización de muchas de sus escenas, pero los aliens de esta película simplemente no funcionan, se ven como lagartijas. Y ni qué decir del alien reina, quien termina pareciéndose más al T-Rex de Parque Jurásico (Spielberg, 1993) que a sus encarnaciones previas.
     El diseño que sí sufrió un cambio radical fue el de los depredadores. Si ustedes recuerdan, estos cazadores interplanetarios tienen unas mandíbulas como de jaiba enmarcando una pequeña boca que más bien parece una vulva con cinco colmillos, dos arriba y tres abajo. Pues bien, como en esta peli los depredadores iban a ser “los buenos”, el equipo de diseño buscó darles una apariencia más humana, por lo que les pusieron cuatro colmillos en el maxilar superior y ojos marrones, en contraste con los amarillos que habían tenido siempre.
     Y hablando de las cosas que faltaron en esta cinta ¿Se acuerdan de que las películas de Depredador eran extremadamente sangrientas? Las de Alien no tanto, pero ahí se iban —¿Recuerdan la escena de Alien 3 en la que a un tipo lo despedaza un ventilador gigante?— ¿Y Alien vs Depredador? ¡Nada ¡Cero! ¡No hay una maldita gota de sangre en toda la película! ¿O qué? ¿Porque están en la Antártida la sangre no fluye o cómo? Ni siquiera hay sangre en la escena en la que emerge un chestburster.


    Aunque no sé qué sea peor. Si la deliberada falta de escenas sangrientas a lo largo de la película para que ésta alcanzara la clasificación PG13 (para mayores de 13 años) o que en la Edición sin censura le hayan agregado sangre digital a las escenas. ¡Terminaron viéndose peor!
    En la Edición extendida de la cinta se le agregó un inicio alternativo y un par de escenas fueron extendidas. El inicio original de la cinta estaba más padre porque hacía una referencia a Aliens: El regreso; pero en el alternativo vemos una escena ubicada en 1904, cuando el campamento ballenero estaba operando y fue el terreno de batalla de las dos especies extraterrestres.   
    Sin embargo, en la Edición sin censura, no sólo se le agregó la sangre digital a las escenas violentas, sino que todas las escenas que Anderson y su editor sacaron del corte original fueron reinsertadas en la película. La mayoría de ellas habían quedado fuera porque tenían un tono más bien cómico, o porque de plano no funcionaban. Por ejemplo la escena en la que el Scar Predator le juega una broma a Alexa o aquélla otra en la que se explica que la cacería se salió de control porque estos depredadores no eran cazadores experimentados, sino adolescentes que cumplían con un rito de iniciación.


    Escenas más, escenas menos y con o sin sangre digital, esta película me pareció un fracaso desde la primera vez que la vi. Es entretenida, eso sí; pero no mucho más. Recuerdo que en alguna revista de cine decían que era sólo para los muy fans, lo que me hizo preguntarme ¿Por qué la opinión general es que cuando uno es fan de algo debe ser un idiota que consuma por una compulsión digna de Pac-Man todo lo relacionado con ese algo? ¿Qué no deberíamos ser los fans quienes fuéramos más exigentes con estos productos?
    A final de cuentas, me sentí muy decepcionado de que me tuvieran esperando diez años por esta tontería. Que con todo, es infinitamente superior a su secuela... 


PARA LA TRIVIA: En etapas iniciales de producción se planeaba que el actor Peter weller (Alex Murphy en RoboCop,el defensor del futuro [Verhoeven, 1988]) hiciera un cameo como John Yutani, el co-fundador de la compañía Weyland-Yutani. Weller salió del proyecto, por lo que el papel fue ofrecido a Gary Busey, quien participó como el científico que desea atrapar al depredador en Depredador 2 (Hopkins, 1990). Finalmente, el personaje de John Yutani fue sacado por completo de la película.
    Asimismo, como una especie de apuesta, Arnold Schwarzenegger se ofreció a hacer un cameo como su personaje de Depredador, el mayor Dutch Schaeffer, si perdía las elecciones de California.


1 comentario:

  1. Tss Chale, o una de dos, o respetaban la historia de dark horse, o adaptaban la historia del juego beat em up de capcom, que tampoco estaba tan fea, pero si se pasaba la historia de Alien por el arco del triunfo, al menos hubiese tenido mas escenas de acción.

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