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lunes, 4 de agosto de 2014

LA SAGA DE "EL PLANETA DE LOS SIMIOS". Tercera parte.


EL PLANETA DE LOS SIMIOS
Planet of the Apes
 Tim Burton,  2001.

Fue alrededor de 1999 cuando comenzó a circular el rumor de que se estaba cocinando un remake de El planeta de los simios (Schaffner, 1968). Desde ese momento, esto sonaba a mala idea; pero nos tranquilizamos cuando se anunció que Tim Burton la dirigiría y él entiende muy bien el funcionamiento de la cultura estadounidense de los 60 porque se quedó atrapado en ella —no es de gratis que haya hecho las películas de Batman (1989), Marcianos al ataque (1966) y la lamentable Sombras tenebrosas (2012)—, cuando era un niño inadaptado viviendo en los suburbios de California. Pero ¡Oh, cuán equivocados estábamos!
    En el año 2029, una estación espacial de la NASA se encuentra realizando vuelos de prueba al espacio profundo tripulados por simios. El capitán Leo Davidson (el otrora rapero Mark Wahlberg) se opone fervientemente, pues considera que los pilotos humanos serían más adecuados para la tarea. De repente, la estación espacial debe ser evacuada y Davidson escapa en una nave salvavidas para estrellarse en un planeta desconocido. En dicho planeta, la especie dominante es una de simios inteligentes que han construido toda una compleja civilización y los humanos son meros esclavos. Leo es acogido por la Dra. Ari (la excéntrica Helena Bonham Carter, esposa del director) como objeto de estudio; pero es acosado por su prometido, el general Thade (el usualmente genial Tim Roth) quien lo usa como pretexto para emprender una expedición para exterminar a los humanos refugiados en los páramos que rodean Ciudad Simia.


    Por donde se le vea, esta película es un desastre que se ganó el repudio del público, los fans y la crítica por igual. Es sabido que Burton ha logrado hacer de sus deficiencias narrativas un estilo; pero en este caso simplemente no funciona. Por si esto fuera poco, el tratamiento es demasiado superficial y el planteamiento resulta absurdo, además de que su pretexto para que exista un planeta de los simios es en exceso rebuscado. Y la cereza en el pastel: Un final que, francamente, es una mentada de madre —y que si uno lo piensa con detenimiento, según las reglas que la misma película propone es imposible— no sólo a la inteligencia del público, sino a la película clásica.
    A pesar de todo, y ya que esta cinta ha sido vapuleada por todos desde hace casi quince años, resaltaré los que creo son sus tres aciertos: En primer lugar, salta a la vista el maquillaje y la particular historia sobre su creación. Al preparar este remake, la Twentieth Century Fox desafió a los dos más importantes estudios de efectos especiales de Hollywood a que compitieran por el contrato. De un lado se encontraba el estudio del maestro —y uno de mis ídolos personales— Stan Winston, cuyos créditos incluían los dinosaurios de Parque Jurásico (Spielberg, 1993), los xenomorfos de Aliens: El regreso (Cameron, 1986) y los maquillajes de Terminator 2: El juicio final (Cameron, 1992) y Entrevista con el vampiro (Jordan, 1994)[1] ; y en el otro, Rick Baker, creador de los efectos de maquillaje de Un hombre lobo americano en Londres (Landis, 1981), el remake con Eddie Murphy de la clásica El profesor chiflado (1996) y Hombres de negro (Sonnenfeld, 1997). Finalmente, resultó vencedor este último, con las caracterizaciones de simios más impresionantes que se habían visto hasta el momento.


    En segundo lugar, tenemos el diseño de arte. Sí, es cierto que la gran mayoría de las escenas en Ciudad Simia se ven horribles y se nota a leguas que fueron filmadas en un estudio; pero creo que todo lo demás se salva. Particularmente, me gustan las armaduras de la milicia simia, diseñadas por la diseñadora de vestuario de cabecera de Burton, Colleeen Atwood, porque tienen el toque justo de excentricidad que las hace similares a lo que usaron algunas civilizaciones antiguas, pero lo suficientemente extrañas para que parezcan diseñadas por simios y, al mismo tiempo, funcionales.
    Finalmente, la música compuesta por Danny Elfman —compositor de cabecera del cineasta californiano— es de lo mejor de su repertorio. Quizá no posea un leit motiv pegajoso como otras de sus obras, tales como el tema de la peli de Batman o el tema de Los Simpson (1989- ); pero de que contiene los elementos característicos de Elfman, los contiene. Además, siento que en esta partitura se arriesgó más probando cosas diferentes a lo que suele hacer siempre.


    En conclusión, la verdad es que los aspectos buenos de la cinta no logran aminorar la sensación de malestar general provocada después de verla. Ni siquiera los cameos de Charlton Heston y Linda Harrison logran rescatar a este barco que parece haberse hundido antes de zarpar. Quizá vale la pena ver la secuencia de la batalla final entre simios y humanos, pero no mucho más.

PARA LA TRIVIA: En el guión original, el personaje del general Thade estaba pensado para ser un gigantesco gorila albino; sin embargo, Tim Burton pidió que se convirtiera al personaje en un chimpancé pues era menos atemorizante y él le tiene miedo a los monos.



EL PLANETA DE LOS SIMIOS: (R)EVOLUCIÓN
Rise of the Planet of the Apes
Rupert Wyatt, 2011

Y después de la metida de pata de Burton tuvieron que pasar diez años para que la nueva entrega de esta franquicia llegara, esta vez en forma de un reboot bastante ingenioso. Tanto que incluso he pensado que en realidad esta película se sostiene por sí misma y no necesitaría llevar la marca de El planeta de los simios… Y de hecho, esto se debe a que fue concebida de esa manera. El guión original escrito en 2006 por Rick Jaffa y Amanda Silver se titulaba Genesis, y contaba la historia de un chimpancé alterado genéticamente que se volvía contra sus amos humanos; fue hasta después que la Fox decidió convertirla en una peli de El planeta de los simios.
    En esta cinta, se cuenta la historia de Caesar (interpretado por Andy Serkis, quien alcanzara la inmortalidad cinematográfica por su papel de Gollum/Smeagol en la Trilogía de El Señor de los Anillos [Jackson, 2001-2003]), un chimpancé nacido de una hembra con la que la compañía Gen Sys probó una droga experimental, inoculada a través de un virus sintético, que permitía a las neuronas crear nuevas conexiones. Esta droga parece ser una milagrosa cura contra el Mal de Alzheimer, pero en Caesar desarrolla además súper inteligencia. Cuando Will Rodman (el carismático aunque no tan dotado James Franco), el científico que adoptó a Caesar en secreto como su propio hijo, es obligado a llevarlo a un refugio para simios maltratados, el chimpancé creará un ejército de simios súper inteligentes a través de la droga ALZ-112 que se rebelará contra la raza humana.


    El resultado de esta cinta, convertida en el reboot, de la franquicia, es bastante decente. Me gusta mucho que, al contrario de cintas como TRON (Lisberger, 1982) o El viaje fantástico (Fleischer, 1966), que fracasaron por ser vendidas como películas de Acción/Aventuras cuando se trataba de densas obras de Ciencia Ficción dura, El planeta de los simios: (R) Evolución sale muy bien librada al mezclar elementos de un melodrama de aventuras típico con elementos de Ciencia Ficción muy bien documentados.
    Otra de las cosas que me encantan de esta cinta es que está plagada de referencias que funcionan a muy distintos niveles. No solamente la cinta tira muchos ganchos a los conocedores de la saga, y particularmente de la película original, de El planeta de los simios; sino que además hace referencia a Charlton Heston e incluso a la parodia que hacen en Los Simpson con el musical de teatro Paren el planeta de los simios, me quiero bajar —la escena en la que Charles Rodman (el magistral John Lithgow) recupera su habilidad para tocar el piano—.


    Así pues, es una película bastante buena y que parecería mejor si no se le comparara inmediatamente con la cinta original. Sólo me quedó a deber en dos aspectos: El primero no tiene que ver con la peli en sí, pues se trata de la traducción del título. Creo que El planeta de los simios: (R)Evolución es innecesariamente (R)Ebuscado; en otros países hispanoparlantes simplemente la llamaron El origen del planeta de  los simios.
    La otra cosa que no me gustó, y sé que mucha gente estará en desacuerdo, fueron los efectos especiales. Sí, la actuación de Serkis es muy buena. Sí, la tecnología ha avanzado muchísimo desde que se inventó la espuma de látex. Pero la verdad es que en muchas escenas de la película los simios digitales se siguen viendo falsos... al igual que los de los setenta, pero de formas diferentes. A este respecto, estoy convencido de que los mejores simios de esta franquicia fueron los creados por Baker… ¿O no?

    
 PARA LA TRIVIA: En la edición para cine, después de los créditos finales aparecía un epílogo en el que se mostraba al bonobo de nombre Koba recogiendo una escopeta de la policía de San Francisco y aprendiendo a dispararla. Tan sólo esta secuencia de apenas segundos de duración, serviría de planteamiento para la secuela. Esta escena, por cierto, sólo se pudo ver en cines y no fue incluida en las versiones en DVD y Blu-Ray de la cinta.




[1] Poca gente lo nota, pero los efectos de balazos en el exterminador de metal líquido (Robert Patrick), así como muchas de sus escenas de transformación, se hicieron con efectos de maquillaje y no con animación digital. Del mismo modo, la escena de la muerte de Lestat (Tom Cruise) no utilizó un solo efecto visual, sino que se hizo completamente en vivo frente a cámara combinando efectos de maquillaje y un animatrónico cuya acción era “envejecer” en el set.
Cf. DUNCAN, Jody, The Winston Effect: The Art and History of Stan Winston Studio, Titan Books, Londres, 2006, Pp.134-142 y 190-192.


2 comentarios:

  1. "...la verdad es que en muchas escenas de la película los simios digitales se siguen viendo falsos..." Frase muy curiosa con sabor a Volver al Futuro 2 y a Tiburón 19 holográfico que se estrena el año que entra según esa pelicula, de hecho el año que entra llega Marty Mcfly del pasado.Siguiendo con esta peli no cabe duda que mientras más avanza la tecnología más difícil es hacer que los efectos visuales pasen desapercibidos, si se ven un poco falsos y hasta cierto punto inverosímiles como en la escena climática de la batalla en el puente aunque se agradece el genial planteamiento del simio mutante. Para mi la mejor escena y quizás la mas escalofriante es cuando Caesar grita su primera palabra Para poner los pelos de punta en realidad.

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    1. Sí, esa escena se lleva la película, a mí también me dio escalofríos. La cosa con los efectos especiales es que antes eran reales... fueran de hule, de jarabe de maíz, de látex, como sea; eran cosas tangibles que se construían y ahora no. Y bien dijo Ridley Scott: "En cámara nada se ve tan real como lo real".

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