Translate

jueves, 7 de agosto de 2014

EL PLANETA DE LOS SIMIOS: CONFRONTACIÓN. ¡Ahora sí se armaron los changadazos!


EL PLANETA DE LOS SIMIOS: CONFRONTACIÓN
Dawn of the Planet of the Apes

Matt Reeves, 2014

La saga de El planeta de los simios continúa con esta secuela directa de El planeta de los simios: (R)Evolución (Wyatt, 2014) que, de hecho, comienza justo donde ésta terminó. Y aunque continúa con el planteamiento de su antecesora de mezclar eficientemente el melodrama de aventuras y acción con la Ciencia Ficción dura, esta cinta, que en un principio se pensó dirigiría Guillermo del Toro, adopta un tono mucho más inclinado hacia la tragedia shakespeariana.
    Diez años han pasado desde los eventos ocurridos en (R)Evolución y la raza humana parece haberse extinguido por la epidemia de la Gripe Simia desencadenada por el virus ALZ-112. Caesar (de nuevo interpretado por Andy Serkis) gobierna una próspera comunidad de simios súper inteligentes cuya organización es muy parecida a la de las primeras sociedades humanas.
    Justo cuando los simios creían que los humanos eran cosa del pasado, los sobrevivientes de la epidemia prosperan en las ruinas de la ciudad de San Francisco. Ahora lo único que necesitan para seguir reconstruyendo su hogar es luz eléctrica, que bien podrían obtener si restauraran una presa cercana. ¿El problema? Que los simios han construido sus asentamientos justo encima de la represa. Todo podría solucionarse por la vía pacífica, excepto porque el mejor amigo de Caesar, Koba (Básicamente la versión bonobo de Ricardo III, interpretada por Toby Kebbell) no confía en los humanos... y con razón.


    Me gusta hacia dónde están llevando esta franquicia. Finalmente, se trata de una saga que ha sabido evolucionar con el tiempo y cuya columna vertebral ha sido el saber reflejar los miedos de su época. Mientras que la peli original versaba sobre la guerra nuclear, la segunda parte de la pentalogía hablaba más sobre la segregación racial y la discriminación. El remake de Burton... bueno, creo que ése no hablaba de nada, por eso fracasó; pero la cinta anterior exponía cuestiones bioéticas y esta última, habla sobre un miedo muy patente en nuestros días: el colapso de la civilización y el regreso a las sociedades antiguas.
    Así pues, la película va transcurriendo desde un planteamiento de personajes que si bien es sencillo, es más que suficiente; pasando la compleja relación entre simios y humanos, hasta llegar a una confrontación de proporciones épicas que cimbrará los cimientos de la civilización en ciernes.


    En realidad se trata de una película bastante buena. Entretenida, emocionante y que logra conmover en ciertos momentos y es que ¿cómo podría fallar Shakespeare? Pues si El rey león (Allers y Minkoff, 1994) es una adaptación de Hamlet, pero con animales de África, El planeta de los simios: Confrontación es sospechosamente parecida a Julio César... ¡Hasta el líder simio se llama Caesar —y el líder humano (Jason Clarke), Malcolm; pero ésa es otra obra—! El resultado final es muy efectivo, pero eso no borra el hecho de que no haya nada nuevo bajo el sol.
    Las actuaciones son bastante decentes, aunque es muy notoria la decisión de los productores de castear actores no tan conocidos para no robarle foco a las interpretaciones de los simios. A excepción del camaleónico Gary Oldman, quien aunque parece seguir en su papel del comisionado Gordon en las trilogía de Batman de Chris Nolan, está ahí para que su nombre venda la película.


    Y al respecto de las actuaciones, tengo que hablar de las estrellas del show: los simios. Puedo decir que hace tiempo ya que no veía una película que me dejara preguntándome “¿cómo hicieron eso?”, pero ésta lo logró. Y es que por primera vez, creo que en toda la historia de la franquicia, los simios que aparecen en pantalla se ven absolutamente reales… excepto porque tienen características humanizadas, por supuesto.
    Francamente, me cuesta trabajo creer que la gente de la compañía neozelandesa Weta Workshop (Trilogía de El Señor de los Anillos [Jackson, 2001-2003]), los actuales líderes en efectos especiales, hayan logrado que por primera vez en pantalla no se vean actores interpretando simios, sino simios actuando, solamente a través de la animación digital.
    He estado buscando videos de “Detrás de cámaras”, pero en ninguna fuente he encontrado mención alguna a efectos de maquillaje o a la utilización de animatrónicos para esta cinta; a pesar de ello, estoy casi seguro que los usaron para un par de tomas. Y si no fue así, me callo el hocico y retiro lo que dije sobre el maquillaje de la versión de Tim Burton (aunque no por ello está exento de su encanto).


    Aunque la película fue filmada en 3D de origen y en los cines pudo disfrutarse en dicho formato tanto como en 4DX —que a mi opinión es más una atracción de Disneyworld que ir a ver una peli—, la verdad siento que no le hizo falta. La película se sostiene por sí misma y, además de la escena de Koba cabalgando en medio de un mar de fuego que sí lo deja a uno sin aliento, no recuerdo de otras secuencias que explotaran realmente la Tercera Dimensión.
    La música compuesta por Micahel Giacchino es también un gran logro. La partitura tiene el tono y el estilo necesarios para resaltar las emociones generadas en pantalla y por momentos me recordó, en su sonido tribal, a lo logrado por John Williams para El mundo perdido: Jurassic Park (Spielberg, 1997).
    En general creo que es una película muy recomendable que si bien no es tan densa en el rubro del guión como la anterior, si la supera, y con creces, en el apartado de efectos especiales. Sin duda, una fina adición a la franquicia de El planeta de los simios que creo que está incluso por encima de la calidad de algunas películas de la saga original.


    Donde sí hubo fallo, aunque repito, no es culpa de la película en sí, sino de la distribuidora en México, fue en el título tan feo que tiene. ¿Qué de malo había en dejarle El amanecer del planeta de los simios? Finalmente, el título hace referencia al primer episodio de la obra maestra de Stanley Kubrick, 2001: Una odisea del espacio (1968), titulado El amanecer del hombre.

PARA LA TRIVIA: El personaje de Caesar es llamado así en honor al personaje interpretado por Roddy McDowall en las últimas películas de la saga original; mientras que su hijo, “Ojos azules” (Nick Thurston) lleva ese nombre pues era el apodo que la Dra. Zira (Kim Hunter) le pone a George Taylor (Charlton Heston) cuando lo está estudiando, en la primera película de El planeta de los simios (Schaffner, 1968). Finalmente, el orangután que se vuelve consejero de Caesar en la película anterior y en ésta, Maurice (Karin Konoval), fue nombrado así en honor a Maurice Evans, el actor que interpretó al orangután Dr. Zaius en la película original.


    

4 comentarios:

  1. ¡¡Excelente crítica!! Muy documentada y completa.
    Realmente la película es buena, tanto por la trama como por los efectos especiales.
    Muy recomendables ambas: película y crítica.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. Además, a la función que fuimos nos echaron agüita y humo, jaja.

      Eliminar
  2. De hecho según leí en alguna página de efectos especiales, el gran logor de esta película fue precisamente que no usó ningín prstático ni muñeco animatrónico para los efectos puees todo está hecho en CGI con la técnica de captura de movimiento La escena que mejor lo ejemplifica es cuando Caesar y todos los monos van a mostrar su mñusculo y fuerza ante los humanos sobrevivientes después del primer encuentro en el bosque. Esta empresa neo-zelandesa ya hizo levantar preocupadamente la ceja a Industrial Light and Magic. Yo en lo personal ya había perdio la fé en que alguna película gringa pudiera aportar algo nuevo pero aqui si se cumple a la perfección sobre todo por el final abierto para la tercera parte en la cual si empezará la guerra de verdad por el control del planeta o no?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todo parece indicar que así será. Y entonces, después de lo que comentas, me pongo de pie y me quito el sombrero ante Weta.

      Eliminar