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domingo, 16 de octubre de 2016

DEL CREPÚSCULO AL AMANECER. "Charros contra vampiros" cumple 20 años.


DEL CREPÚSCULO AL AMANECER
From Dusk Till Dawn

Robert Rodriguez, 1996

Por alguna extraña razón, el género de vampiros y el western se mezclan bien. Quizá en cine no se ha explotado tanto como podría, pues en este momento sólo me viene a la mente la excelente, aunque olvidada, Cuando cae la oscuridad (Bigelow, 1987) y la terrible BloodRayne 2: Deliverance (Boll, 2007) ‒y con todo, es superior a la primera parte‒. Quizá en el terreno de los comics, la mezcla ha sido más afortunada con la serie de Vertigo, American Vampire. Sea como fuere, si hay un ejemplo de este crossover en el cine, que además funciona bastante bien, es Del crepúsculo al amanecer.


    La película cuenta la historia de dos asaltabancos, los hermanos Gecko. Por un lado, está el frío Seth (George Clooney) y, por el otro, su hermano menor, el psicópata violador Richie (Quentin Tarantino). Luego de su último golpe, los Gecko huyen por las carreteras de Texas sembrando el pánico. Al llegar a un motel, los hermanos toman como rehenes a Jacob Fuller (Harvey Keitel), un pastor viudo que ha perdido la fe, y sus dos hijos adolescentes: Kate (Juliette Lewis) y Scott (Ernest Liu). El plan de los criminales es escapar a México con sus rehenes para encontrarse con un conecte; pero, apenas cruzan la frontera, paran en un bar de camioneros conocido como el Titty Twister. El bar es el más alocado que cualquiera haya visto; pero, además, esconde un terrible secreto en su interior, pues es el sitio de reunión de un clan de vampiros sedientos de sangre.


    Así es. Sólo el texano Robert Rodriguez podría dirigir una cinta tan alocada... bueno, él o Mario Almada; pero Rodríguez tenía el dinero suficiente para que se viera más o menos bien. Habiendo crecido precisamente en la frontera, el imaginario de Rodríguez es uno en el que las películas de El Santo y las de Chabelo y Pepito conviven perfectamente con las de Chuck Norris y La masacre de Texas (Hooper, 1974). Y ese caldo de cultivo nutrió esta peli de una forma que incluso sus creadores (el mismo Tarantino y Harvey Kurtzman) no podrían haber anticipado.
    Los valores de la producción no son precisamente altos. La película se ve como una de bajo presupuesto... porque lo es, y a mucha honra. Vamos, incluso las esculturas en el interior del Titty Twister se ve que están talladas en espuma de poliuretano y que su pesado portón de madera es de triplay pintado, o que las paredes de la caverna que sale están hechas de papel maché. Aun así, el set principal es uno de lo más ingeniosos y llenos de vida que recuerdo haber visto.


    Siguiendo con este mismo orden de ideas, los vampiros se ven muy disparejos. En general, el diseño del maquillaje ‒elaborado por el estudio de Greg Nicotero‒ es más bien caricaturesco y dudo mucho que su propósito sea dar miedo, además de que algunos de plano se ven como de máscara de Halloween de Wal-Mart. Y las botargas de vampiros completos que salen hacia el final no se ven mucho mejor.
    Y el CGI, en aquellos tiempos en que era una cosa casi experimental, ha envejecido terriblemente. Bueno, en realidad nunca se vio bien, pero pues no había mucho con qué compararlo. Francamente, algunos efectos digitales son hilarantes.


    Las que se ven muy bien son las secuencias de muertes de vampiros que fueron logradas gracias a efectos físicos, como cuando los descuartizan, o explotan, o se derriten o cosas así.
    Las actuaciones tampoco son particularmente buenas por parte de nadie. George Clooney no actúa tan mal en esta película como es su costumbre, pero tampoco lo hace bien. Tarantino se defiende a pesar de no ser actor realmente y logra darle vida a su personaje. Él junto con Keitel son los que sostienen la película en el rubro de la actuación, todos los demás quedan bastante mal parados... Vamos, hasta los extras son malos. Si uno pone atención, notará que los extras que aparecen en el fondo sólo caminan de un lado a otro completamente fuera de personaje o, en el caso de los vampiros, se mueven como botarga de programa de concursos.


    Lo que sí es muy rescatable de la cinta es el guión, el cual, por cierto, es obra de Tarantino. Es ingenioso y está lleno de vueltas de tuerca cada vez más alocadas que parecen estar jugando a desafiar la credibilidad del público... y logran salirse con la suya. Tiene un sentido del humor retorcido, ácido e irreverente y quizá lo mejor es que no hay personajes “sagrados”. Por lo general, en un melodrama de acción uno sabe perfectamente quiénes iban a sobrevivir al final de la cinta y quiénes no. Esta película juega un poco con eso y no tiene empacho en matar personajes a diestra y siniestra... porque además es súper sangrienta, siguiendo con la propuesta estética de la Ultra-violencia.


    Me encanta la relación entre los hermanos Gecko, que básicamente viven una fraternidad retorcida. Se comportan como niños de primaria, pero con el riesgo adicional de que son criminales de alta peligrosidad con armas... y uno de ellos con aparatos de ortodoncia.


    El elemento vampírico es interesante, porque además entra en la película cuando esta ya va muy avanzada. Si mal no recuerdo, el primer vampiro aparece en pantalla cuando ya ha transcurrido más de una hora; lo que lo convierte en una vuelta de tuerca casi tan bien lograda como aquélla legendaria con la protagonista de Psicosis (Hitchcock, 1960). Además, los realizadores toman las reglas de la mitología vampírica como un entretenido juguete al que le dan vueltas y retuercen con resultados sorprendentes.
     El guión tiene reminiscencias de otras películas en las que estuvo involucrado Tarantino, particularmente Asesinos por naturaleza (Stone, 1994, Tarantino escribió el argumento) y Tiempos violentos (Tarantino, 1994). Está el asalto a un establecimiento de poca monta, la glorificación de los criminales por parte de la prensa, los diálogos inverosímiles antes de los balazos, la participación de Juliette Lewis haciendo un personaje de adolescente y los “accidentes” con pistolas.


    La narrativa de la cinta está súper influida por los cómics ‒me recuerda un poco a El Día de la Bestia (De la Iglesia, 1995)‒ y, en general, la estructura es de ésas que me gusta llamar “de videojuego”: los personajes se enfrentan a enemigos cada vez más poderosos como si fueran avanzando por niveles. Lo que sí le duele de repente a la narrativa es la edición, que llega a ser atropellada por momentos.


    Hay también una serie de referencias a lo largo de toda la película que le sacan a uno una sonrisa, como la playera de Masacre en el precinto 13 (1976), la clásica película de John Carpenter, usada por Scott; la burla que hacen a las películas de vampiros con Peter Cushing; la clásica escena de las películas de Tarantino en la que se ve que abren la cajuela de un automóvil desde el interior y la cadena de comida rápida que siempre aparece en sus cintas: Big Kahuna Burger; la aparición, en papeles secundarios, de Fred Williamson ‒a quien recordamos por las película de la serie Fuerza Delta (1986-1990), al lado de Chuck Norris, y la infumable trilogía Black Cobra (1987-1990)‒, Tom Savini ‒quien hiciera los efectos de maquillaje para El amanecer de los muertos (Romero, 1978) y dirigiera el remake de La noche de los muertos vivientes (1990), entre tantas otras‒ el comediante Cheech Marin, quien además hace dos personajes diferentes,  y el veterano actor John Saxon, a quien siempre le dan papeles de agente de la ley ‒en esta peli es un agente del FBI‒ y que recordamos con cariño como el Tte. Donald Thompson en Pesadilla en la calle del Infierno (Craven, 1984).


    Hay algunas otras más oscuras, como la utilización de Lawn Darts ‒unos dardos de juguete impulsados por presión de agua con afiladas puntas metálicas que fueron retirados del mercado en los 80 luego de causar varias muertes‒ como armas; pero sin duda mi gran favorita es el nombre del personaje de Salama Hayek: Satánico Pandemonium, una peliculita mexicana nunsplotation[1] de los setenta que en el mercado doméstico fue conocida como La sexorcista (Martínez Solares, 1975).
    Y esa rata-vampiro gigante... o lo que sea, ¿es una referencia a Braindead: tu madre se comió a mi perro (Jackson, 1992), o a Un hombre lobo americano en Londres (Landis, 1981)? ¿O es pura mamada? Quiero decir, ¿qué onda con eso?... Ahora no puedo dejar de pensar en el Casto-ratón de iCarly...


    La fotografía, a cargo del mexicano Guillermo Navarro, es bastante buena y nos entrega una película con una atmósfera marrón que sí transmite la sensación de estar acompañando a los Fuller y los Gecko por el desierto mexicano.
    Sin embargo, creo que el mayor acierto de la película es el soundtrack que fluye entre el rock, el blues y el country de manera natural y que ambienta la acción de forma maravillosa. Canciones de ZZ Top, The Mavericks, Tito & Tarantula ‒lidereados por el mismo Robert Rodriguez, quienes además hacen un cameo en el interior del Titty Twister‒ y Stevie Ray Vaughan logran situarlo a uno en el medio de este universo de camioneros, vampiros, pistoleros y chicas topless. ¿Y cómo olvidar la canción After Dark? Porque Salma Hayek emigró de México a principios de los 90 y fue una prolífica actriz de telenovelas en EE.UU.; pero fue su escena bailando con una boa enroscada en el cuerpo al ritmo de esa canción lo que la puso en el mapa.


    La película nunca trascendió el estatus de “cine de culto”... ni creo que lo haya pretendido alguna vez, me parece que desde un inicio fue creada como tal. Aun así, se ha ganado una legión de fieles fans que la convirtieron en una trilogía que cuenta con una secuela, From Dusk Till Dawn 2: Texas Blood Money (Spiegel, 1999), y una precuela, From Dusk Till Dawn 3: The Hangman’s Daughter (Pesce, 1999), ambas para video, un videojuego medianón para Windows (Cryo Interactive, 2001) cuyo argumento es una continuación directa de la primera película, una serie de TV (2014-) actualmente en su tercera temporada... e, increíblemente, ninguna serie de cómics.


    Del crepúsculo al amanecer es una de esas buenas malas películas que se disfrutan más con cervezas y quizá una pizza. Funciona bien como una película de acción, y como una comedia con un humor simplón y de mal gusto que raya en lo escatológico. También, por supuesto, funciona como una película de vampiros y, aunque no particularmente profunda o bien manufacturada ‒algunos de los stunts son muy buenos, otros son francamente chafas al punto de lo hilarante‒, al final resulta en una experiencia satisfactoria.




PARA LA TRIVIA: Éste fue el primer guión por el que Tarantino recibió una paga, vendiéndolo en USD$1500. Está basado en el argumento ideado por el artista de efectos especiales Harvey Kurtzman. Esto como un favor que Kurtzman pidió a Tarantino para compensarlo por haber hecho la escena la oreja amputada en Perros de reserva (1992) prácticamente sin cobrar.

Guión
1
Dirección
0
Actuación
1
Fotografía
2
Música
2
TOTAL
6




[1] Así es. Hay todo un subgénero de películas de explotación que incluyen softcore entre monjas... Y México produjo dos de las más recononocidas.

2 comentarios:

  1. No sabia que esta película ya iba a cumplir 20 años!! Siempre he creído que hay películas que tienen todo para fracasar y aun así logran tener éxito y esta es el claro ejemplo No es ni por mucho una obra maestra del cine pero si gano muchos fans y sobre todo fue la que hizo famosa a la Salma allá en USA Creo toda una mitologia y de hecho puso de moda la cultura chicana por esos lares Esta cargada de un humor muy negro y acidito como casi todas las peliculas del Robert Rodriguez (excepto las infames mini espias) Para mi su mejor pelicula fue planet terror Y para la trivia te dejo un dato: la famosa escena del baile con la serpiente fue totalmente improvisada, se grabó en una sola toma porque la serpiente ya estaba demasiado inquieta y hacia demasiado calor Salma Hayek le dijo al director que no sabia bailar y que si no le podía dar consejos o tips a o cual él respondió: "eres actriz, improvisa!", es por eso que las caras de sorpresa de todos en esa escena son de verdad, no están actuando así como el final que el director improviso para darle un final al personaje de Juliette Lewis pues no estaba en el guion original

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    1. Sí sabía que el baile de Salma había sido improvisado. También leí por ahí que más inquieta que la serpiente estaba ella, porque les tiene miedo, jaja. Concido contigo, la obra maestra de Rodriguez es "Planet Terror", aunque se echa un tú por tú con "Sin City". Y sí, "Mini-espías" son pura basura; pero Rodríguez las usaba para experimentar con efectos especiales y métodos de producción.

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