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miércoles, 28 de diciembre de 2016

MUTACIÓN SINESTÉSICA. La leyenda urbana de los videoclubes.


MUTACIÓN SINESTÉSICA
Synesthesia



Tad Winslow, 1987
Supuestamente, existen dos versiones de esta película. La original que se comercializó en video en EE.UU. con 78 minutos de duración y la edición que circuló internacionalmente, con 93. La diferencia son alrededor de quince minutos escenas suprimidas que desarrollan una subtrama sobre una invasión extraterrestre y tomas extendidas, aún más sangrientas, de las escenas de muertes.

Quizá sea la nostalgia, quizá sea casualidad, quizá sea el hecho de que este año la cartelera de las salas de cine estuvo bastante floja, o quizá sea una combinación de todos estos factores; pero la cosa es que este año he reseñado más películas clásicas de videoclub que en cualquier otro. En esta ocasión, toca el turno a una cinta prácticamente desconocida.
    Recuerdo que en el videoclub al que iba cuando niño, esta película nunca estaba disponible. Por alguna razón, estaba como en préstamo permanente. El pequeño yo se sentía fascinado con la portada de la peli y me moría de ganas por verla. Ya después, de adulto, me enteré por qué: se trata de una película extremadamente rara y algún cinéfilo la había hecho perdediza ‒sí, cómo no‒ reteniéndola para su colección privada. Después de varios años, corrí con la suerte de que, cuando el videoclub estaba por cerrar, Mutación sinestésica apareció casi por arte de magia en el remate del catálogo de VHS que habían puesto a la venta.
    Y no me decepcionó en absoluto... digo, porque no esperaba ver una buena película, si ése hubiera sido el caso, me habría dolido pagar N$10 por ella.
    La trama de la cinta, o bueno, lo que se supone es una trama, gira en torno a Lisa Spencer (la bella Rebecca Sandhurst) una chica universitaria quien padece de sinestesia (una condición neurológica en la que los estímulos del medio ambiente son percibidos por un sentido que no les corresponde, por ejemplo, oler los colores o ver los sonidos), hija del Dr. Spencer (un William Carlson venido a menos), un importante neurobiólogo. El Dr. Bernhard (Richard Simon), colega de Spencer, está obsesionado con la condición de Lisa y comienza a hacer experimentos con ella. Sin embargo, los experimentos se salen de control y la chica muta en una criatura sedienta de sangre con una furia incontenible, además de desarrollar poderes psíquicos que le permiten controlar a los animales del laboratorio, que también empiezan a mutar, y cazar percibiendo el rastro bioquímico de sus presas ‒o algo así‒. Sólo Dan (Bill Samson), novio de Lisa, y Tracey (una joven Leslie Abbott, a quien quizá recuerden por sus apariciones en La Ley y el Orden [1990-2010]), su mejor amiga, podrán salvarla. ¿Mencioné que las víctimas de Lisa y su ejército de mutantes se convierten en zombies? Pues lo hacen.
    Es curioso como un planteamiento que podría haber sido original y que, de hecho, es ingenioso, deriva en una mala copia de Re-sonator (Gordon, 1986). Digo, de manera mucho menos inteligente, la trama es básicamente la misma; aunque esta cinta copia mucho de películas como La mosca (Cronenberg, 1986) y Phenomena (Argento, 1985). Por increíble que parezca, al igual que la sucesora espiritual de Re-Animator (Gordon, 1985), está basada en una fuente literaria.
    Así es, esta co-producción Estados Unidos-Italia-Alemania es la adaptación, no sé si fiel o no, de una novelita también prácticamente desconocida del escritor de Sci-Fi Richard Brachman. Según pude investigar en un par de sitios web, en la novela la transformación de Lisa es más bien psicológica y apenas si algunos rasgos físicos cambian. En la película, la transformación es total y termina en una cosa de horror corporal a la Cronenberg... pero de bajo presupuesto.
    Los efectos de maquillaje son interesantes, sobre todo si uno toma en cuenta que los hicieron como con tres pesos. De hecho, se nota bastante que toda la película es un pretexto para lucir escenas súper sangrientas y de mal gusto que pueden resultar hilarantes... aunque no estoy seguro de que ésa haya sido la intención de los realizadores.

    También hilarantes resultan las actuaciones. Mientras que algunos miembros del elenco, principalmente Carlson se avientan al ruedo y se esfuerzan por sacar el numerito adelante sin importar lo ridículo que sea, otros, como Samson apenas si pueden articular dos palabras. La actuación de Sandhurst es dispareja… pero realmente no importa mucho, no es lo que uno quiere ver.
    Y tampoco es que se pierda mucho. El guión está lleno de sinsentidos, lugares comunes y frases que rayan en lo oligofrénico, hay una subtrama sobre un romance entre Dan y Tracey que se nota metida con calzador, y el final tiene una vuelta de tuerca completamente inverosímil. Por no mencionar que en la edición extendida que se distribuyó internacionalmente ‒que fue la que a mí me tocó ver‒ hay una subtrama en la que se revela que Lisa en realidad es un híbrido humano-extraterrestre y que los animales que controla son parte de un arsenal biológico diseñado por alienígenas para colonizar la Tierra.


    Dicho lo anterior, ¿qué vale la pena de esta película? Bueno, pues que de verdad es muy divertida, de ésas en las que uno puede apagar el cerebro un ratito y sólo reír como energúmeno frente a la pantalla. El soundtrack SynthPop compuesto por Tyler Band es rescatable y tiene algunos temas interesantes. La colección de mutantes que aparecen en pantalla es variada y extensa y, por si todo esto fuera poco, es la única película en la que Sandhurst hace un desnudo completo. Hay un par de escenas topless gratuitas de Abbott que tampoco están mal.
    También investigando en la red, descubrí que es difícil encontrarla por una razón un tanto macabra. En la escena en la que Dan entra al laboratorio y uno de los tanques explota junto a él ‒porque ¿Qué necesita una película mala para ser genial? ¡Claro! Explosiones‒, algo salió mal con la pirotecnia y el actor que doblaba a Samson murió. De hecho, si uno pone atención a la escena, puede ver cómo el actor cae inconsciente hacia el lado izquierdo de la pantalla. Por alguna extraña razón, Goldman-Sibelius International, la compañía distribuidora, dejó la escena tal cual, por lo que fue demandada por la familia del actor. En consecuencia, tuvo que pagar una indemnización estratosférica que la llevó a la quiebra y la gran mayoría de las copias de la cinta fue retirada de la circulación.


Guión
0
Dirección
1
Actuación
0
Fotografía
1
Música
1
TOTAL
3

4 comentarios:

  1. de echo me interesa verla como la puedo conseguir ya sea de paga o online, pero si tienes razon no puedo encontrarla muy fácil espero que me puedas ayudarme, gracias

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. diablos es la segunda ves que caigo feliz dia delos inocentes hahahahahaha

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  3. Muy buena reseña y que suerte al encontrar este tipo de material sobre todo sin cortes!! Podrias subirla a algun sitio? Me interesa verla tambien

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