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lunes, 22 de septiembre de 2014

LA HORA DEL VAMPIRO. ¡Basada en la novela de Stephen King ambientada en Maine!


LA HORA DEL VAMPIRO
Conocida inicialmente en España como Phantasma II, esperando hacerla pasar por una secuela de la peli de Don Coscarelli; sin embargo después le cambiaron el título por El misterio de Salem’s Lot. Originalmente en inglés conserva el título de la novela, Salem´s Lot.

Tobe Hooper, 1979

Existen básicamente tres versiones de esta película: La versión original como miniserie para TV, que dura 112 minutos, la edición estrenada en cine (que fue la que después se distribuyó en video) con 107 minutos de duración y la edición en DVD que, por fin, trae la película completa de 183 minutos.

Recuerdo que cuando estaba en la prepa tuve un profesor de Ética... que muy rara vez nos dio una clase de Ética, y que más bien se la pasaba contándonos novelas de Stephen King. Al día de hoy he de concederle que  algunas de sus recomendaciones literarias no fueron tan desatinadas.
    No soy en absoluto seguidor de Stephen King. Antes por el contrario, me parece incluso inferior a otros autores de literatura de aeropuerto como Michael Crichton; pero el señor vende y vende bien. Siempre me ha parecido que suele tener muy buenos planteamientos y sus novelas gozan de trescientas primeras páginas geniales que culminan en las últimas cien páginas (o a veces más) que se resultan ser una vacilada.
    Sin embargo, si algo le debo reconocer a King, y en esto me quito el sombrero ante el hombre, es su narrativa. King sabe cómo escribir con un ritmo tan genial que engancha al lector y no lo suelta hasta que uno termina el maldito libro. Vamos, el hombre tiene talento para contar como nuevos los mismos argumentos que ya nos habían contado La dimensión desconocida (1959-1964) y Galería nocturna (1969-1973).


    Siendo la segunda novela de King, ‘Salem’s Lot es diferente al resto de sus libros, aunque la mayoría de los así llamados “clichés kingianos” ya se encuentran presentes: Un pueblito perdido en las carreteras de Maine, un escritor con bloqueo creativo, una mujer abusada por su esposo alcohólico y un montón de niños bullies y bulleados que parecen ser cien veces más inteligentes que los adultos del pueblo... entre otros. Aun así, la novela es bastante disfrutable si bien aporta poco a la literatura vampírica como tal.
    Cuando se inició el proyecto, esta película iba a ser dirigida por el gurú del horror, George A. Romero. Sin embargo, los estrenos en cines de la versión de John Bandham de Dracula (1979) y de la versión de Werner Herzog de Nosferatu (1979) hicieron que los productores reconsideraran la apuesta y convirtieran el proyecto en una miniserie para televisión. Por esta razón Romero abandonó la película y fue sustituido por el director de La masacrede Texas (Hooper, 1974).
    La película fue retoma casi literalmente el texto de King, excepto porque resume eventos, elimina algunos, elimina personajes secundarios y a otros los fusiona; pero en realidad no hay cambios sobresalientes.


    Así pues, la cinta cuenta la historia de Ben Mears (David Soul), un novelista de poco éxito que regresa a su pueblo natal de Salem’s Lot para investigar la Mansión Marsten, una supuesta casa embrujada en las afueras del pueblo que lo ha aterrado desde niño y que pretende que sea la inspiración para su nuevo libro. Al llegar al lugar, se entera de que la casa ya ha sido comprada por el misterioso Richard Straker (James Mason) quien, junto con su socio Kurt Barlow (Reggie Nalder), a quien nadie ha visto jamás, se dedica a la compraventa de antigüedades. Mears inicia un romance con la joven Susan Norton (Bonnie Bedelia) y todo parece salirle bien... excepto porque una serie de desapariciones y extraños decesos se extiende sobre el pueblo. Pronto, los muertos comienzan a aparecérseles a sus seres queridos para chuparles la sangre y sólo Mears y un puñado de personas que incluyen a un chavito fan de las películas de terror y al profesor de literatura de la prepa local, se dan cuenta de lo que está sucediendo en Salem´s Lot.
          Como dije arriba, esta película y la novela en la que está basada no aportan mucho al género. En realidad es más notable como un bien logrado conjunto de influencias que como algo original. Lo que sí está padre, y ése es mérito de King porque viene desde la novela, es la mezcla que logra hacer de la figura del vampiro romántico a la Polidori con la concepción anterior de estas creaturas, como espectros causantes de la peste.


    Ahora bien, en cuanto a la figura del vampiro como tal, es muy diferente en la cinta y la novela. Mientras en el libro Barlow es una especie de aristócrata europeo de cabello relamido e impecable y elegante traje negro muy a la Lugosi, en la película lo muestran como un ser completamente espectral calvo, de garras retorcidas e incisivos afilados, más acorde con la imagen del conde Orlock de Nosferatu (Murnau, 1922). Por cierto, es muy interesante que en la novela el vampiro se chorea a la gente para que se acerque a él, mientras en la película no habla, sólo gime y sisea.
    De hecho, creo que algunos de los pasajes del libro que más disfruté fueron precisamente las escenas en las que Barlow seducía a sus víctimas.
    Aunque la primera parte de la película es prácticamente una ilustración de la novela, algunos eventos se dejaron fuera. En la novela, gran parte de la narración se va en los ataques de Barlow a los habitantes del pueblo, que son pasajes bastante descriptivos; empero, en la película éstos son fugaces y Barlow es presentado de repente en vez de poco a poco. He de decir que la aparición de este personaje en la película sí es muy efectiva (quizá porque se avientan a uno a la cara de repente).
    La segunda parte sí tiene bastantes cambios con respecto al texto, particularmente en cuanto al personaje de Susan Norton. Me gusta la resolución que le dan al final, en la que se nota una marcada influencia de las películas de vampiros de la Hammer.


    En general las actuaciones de todos son buenas, creo que nada sobresaliente, pero cumplen con su objetivo. Me gustó la interpretación de Lance Kerwin como Mark Petrie. Y ya, diré la misma pendejada que digo siempre que primero leo el libro y luego veo la película, pero que estoy seguro no soy el único en hacerlo: Cuando leí la novela me imaginé diferentes a los personajes.
    Los efectos especiales cumplen con la norma mínima de calidad y me encantó el maquillaje de los vampiros. Esos pupilentes reflejantes son escalofriantes. Reggie Nalder comentó alguna vez en una entrevista que el maquillaje que usó en esta cinta era sumamente incómodo; los pupilentes le lastimaban y el maquillaje de la cara se craquelaba por lo denso que era, por lo que constantemente había que estarlo retocando entre toma y toma —de hecho, sí se llegan a notar las cuarteaduras en el rostro de Barlow, pero hasta parecen parte del diseño del personaje—.
    Lo que sí no puedo dejar de hacer notar es el error de maquillista principiante que se ve en varias escenas, en el que se les olvidó maquillarles las orejas a los actores, o el cuello o las palmas de las manos. Además de eso, hay varias tomas donde se ve la grúa en la que montaron a los vampiros para que “flotaran”.


    También los planos detalle en los que se muestran los frascos de agua bendita brillando con un fulgor azul ante la presencia de un vampiro —muy a la El Hobbit— se ven bastante chafonas.
    Aun con sus fallas, la películaes muy entretenida y sí saca un par de sustos. Y si bien no aporta realmente nada al género vampírico, sí es un juego interesante con las “reglas” de dicho universo, además de que la figura de Barlow se ha convertido en una imagen de culto entre los fobocinéfilos de hueso colorado.
    En 1987 apareció una secuela de esta peli, Regreso a Salem’s Lot, dirigida por el muy disparejo director de horror Larry Cohen. En esta peli un antropólogo y su hijo visitan el pueblo, ahora habitado por vampiros, quienes le piden al antropólogo que les escriba una Biblia sobre la cual basar una nueva sociedad. Pura basura que sólo buscaba  aprovecharse de la ya en decadencia popularidad de las películas de miedo en los 80.



PARA LA TRIVIA: A King se le ocurrió la idea de esta novela cuando dejó a sus alumnos que leyeran Drácula.


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