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miércoles, 20 de marzo de 2013

TETSUO: EL HOMBRE DE HIERRO


TETSUO
También conocida en EE.UU. como Tetsuo: The Iron Man,
pero que en su natal Japón se llamó simplemente Tetsuo.

Shin’ya Tsukamoto, 1989

Ojalá hubiera visto antes esta película para poder incluirla en la lista de las diez más raras que he visto, supongo que quizá entre en la segunda parte. Esta cinta es bastante extraña en verdad. Su guión es bastante parco y casi carente de diálogo, y el tono que maneja hace que su trama parezca más confusa de lo que en realidad es. Si mezcláramos Cabeza borradora (Lynch, 1977) con La mosca (Cronenberg, 1986) y agregásemos una pizca de El exterminador (Cameron, 1984), me parece muy probable que el resultado se pareciera a esta cinta… De hecho, comienzo a pensar que quien la escribió hizo exactamente eso.
    La película comienza con un hombre, a quien los créditos se refieren sólo como The Metal Fetishist (Shin’ya Tsukamoto), quien se inserta desperdicios metálicos en el cuerpo con ayuda de una navaja de afeitar, según parece, produciéndose placer. En el frenesí que esto le causa, el hombre sale corriendo por la calle y es atropellado por otro, denominado Salary Man (Tomorowo Taguchi). Tiempo después, Salary Man es afectado por una extraña enfermedad que va convirtiendo su cuerpo en chatarra, misma que contrajo al ser atacado por una mujer infectada, quien a su vez se contagió al curiosear con una masa biomecánica, habitada por un homúnculo, que encontró en una estación del Metro. Una vez que la transformación de Salary Man se encuentra avanzada, descubre que el homúnculo habita en su cerebro y que está directamente relacionado con el Metal Fetishist, quien resulta no estar muerto y busca venganza… ¡Vaya si suena complicado!

    Hasta cierto punto agradezco que esta película dure solamente sesenta y siete minutos. No porque sea mala, todo lo contrario, creo que es una verdadera obra maestra; pero son varios los factores que influyen en que no sea soportable por demasiado tiempo.
    El primero de ellos, como ya lo hice notar, es la narrativa complicada que utiliza. Sirviéndose de muchos primeros planos y planos detalle y de una narración no lineal, el planteamiento de la historia nos es revelado casi hasta la mitad y que la peli dedica mucho tiempo a tomas cuya finalidad no es anecdótica sino atmosférica.
    En segunda instancia puedo señalar el ritmo. En esta cinta no hay tiempo para la contemplación ni para la explicación, el ritmo es frenético todo el tiempo y la edición es dura y hasta violenta; un poco simulando los cortes abruptos que resultan de hacer distintas grabaciones en una misma cinta de video. A este efecto también contribuye la sonorización, llena de estática y ruido que aumentan la sensación de estar viendo un video mal grabado.

    Asimismo, se pueden notar varios géneros y varios lenguajes conviviendo en esta cinta, como si cada uno continuara con lo que estaba diciendo el anterior. Principalmente se trata de una película de horror, pero mezclado con algo parecido a la ciencia ficción y que es aderezado en la última parte con un poco de cine de superhéroes; por no mencionar el montón de escenas sangrientas y de mal gusto que toman prestados elementos del cine gore más irreverente y que rematan la estética ya de por sí grotesca del filme.
    La película es bastante ecléctica en cuanto a los lenguajes que utiliza para su narrativa. En su mayor parte, como ya lo había señalado, se nota en ella una fuerte influencia de la obra maestra de David Lynch, Cabeza borradora (1977), en el sentido de que la peli está filmada en blanco y negro, con película de grano grueso y tomas con cámara en mano y fuera de foco. En este sentido toda la película, a excepción de algunas secuencias, adquiere un carácter de alucinación que la vuelve bastante terrorífica en algunos momentos.
    Además de lo anterior, el montaje febril y alocado de toda la cinta toma elementos del lenguaje del videoclip, de aquella época hace alrededor de treinta años cuando el video clip era una cosa experimental y casi underground; quiero decir que en esta cinta se nota a leguas la influencia de Mtv. Además, en las ya mencionadas secuencias tipo superhéroes, cual debe ser, la película utiliza el lenguaje del manga (que no del anime, pues no busca un look de dibujos animados, sino de material impreso). Así pues, la cinta busca parecerse a los cómics japoneses con los que no sólo comparte la nacionalidad, sino algunos tópicos.
    Finalmente, el conjunto de todos estos elementos constituye una película poderosa y que no se olvida fácilmente. Sin duda que será atractiva sólo para un sector reducido del público, pero ha logrado hacerse de un buen número de seguidores y es considerada una de las máximas representantes del Cyberpunk (subgénero de la ciencia ficción que se basa en distopías donde la tecnología convive y contribuye con la desintegración y decadencia sociales).

    Tetsuo generó dos secuelas que en general han sido bastante mal recibidas por los fans. Tetsuo II: Body Hammer (Tsukamoto, 1992) y Tetsuo: The Bullet Man (Tsukamoto, 2009), ambas filmadas en color y con un marcado interés comercial que les hizo perder su esencia (aunque la tercera parte es apreciada por su música) y le quitó lo original a la narrativa de Tsukamoto, además de que les granjeó el repudio de los seguidores más acérrimos de la primera cinta. En general no son consideradas malas películas, pero sí muy inferiores a la primera.
    El visionado de esta obra maestra es obligado para cualquier fan del cine de horror, de ciencia ficción o de las películas condenadamente raras. Debo insistir en que no es para todo el público, pero para los interesados seguramente resultará en una experiencia satisfactoria y emocionante.

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2 comentarios:

  1. Gran análisis. Acabo de descubrir este blog por casualidad y sin duda lo seguiré. Muchas gracias por compartir tu gran trabajo ; )

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