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martes, 6 de enero de 2015

ESPECIAL DE DÍA DE REYES PRIMERA PARTE: Los mejores juguetes basados en películas.

ESPECIAL DE DÍA DE REYES. Primera Parte.

Aunque desde principios del siglo XX hubo juguetes basados en licencias de películas y tiras cómicas, como los producidos por la legendaria Louis Marx Toy Company inspirados en Tarzán (Edgar Rice Burroughs fue la primera persona en enriquecerse vendiendo licencias de merchandisng), Buck Rogers, Flash Gordon y otros, es un hecho que eran los menos en comparación con otros juguetes.
    Hacia la década de los 60, esta misma compaña produjo figuras estáticas de cinco pulgadas, en un solo color, basadas en súper héroes de Marvel comics, los monstruos de Universal Pictures (¿Quién no tuvo uno de éstos y lo pintó de colores?) y las películas de James Bond.
    Sin embargo, la que considero que fue la primera verdadera línea de figuras de acción basadas en una película fue la de El planeta de los simios, producida hacia  mediados de la década de los setenta por la extinta compañía Mezgo, y que combinaba personajes de las películas con personajes de la serie de TV con vehículos y accesorios inventados para vender más.
    La estrategia de Mezgo era brillante: Todas las figuras tenían el mismo cuerpo (bueno, había cuerpos masculinos y femeninos) muy bien articulado pero sin detalle alguno. Las únicas piezas que cambiaban eran las cabezas, en algunas ocasiones las manos y, lo que le dio a esta colección su identidad: La ropa, fabricada en tela de verdad.
    Ahora bien, quien realmente convirtió la industria de las figuras de acción licenciadas en lo que conocemos actualmente fue George Lucas. El director californiano, con tal de conseguir fondos para producir su Guerra de las galaxias (1977), llegó a un acuerdo con la Twentieth Century Fox en el que él no cobraría un centavo por escribir, dirigir y producir la cinta, a cambio de que le permitieran cobrar las regalías de los juguetes basados en la película.
     En aquel entonces, cuando el merchandising no era un negocio, los ejecutivos de Fox se carcajearon de Lucas en su propia cara y accedieron a su propuesta.
     La Navidad de 1977 llegó y las figuras de acción de Star wars, pedidas por prácticamente todos los niños, no habían aparecido en los estantes de las tiendas. Lucas no tenía dinero aún para producirlas, así que, en una estrategia de mercadotecnia única en la historia, el director se alió con la empresa juguetera Kenner (en ese entonces parte de Tonka Corporation, absorbida por Hasbro Toy Group a finales de los 90) para vender cupones en las jugueterías, mismos que serían canjeados en cuanto las figuras fueran producidas… ¡Y funcionó!  
    El resto, como dicen, es historia.
    Desde entonces, es prácticamente imposible que una película de alto presupuesto sea estrenada sin el acompañamiento de montones de merchandising y, en la mayoría de los casos, una línea de figuras de acción, muchas veces pensadas para los niños, pero que acaban siendo compradas por los coleccionistas.
    Siendo coleccionista de figuras de acción y cinéfilo desde que tengo uso de razón, me di a la tarea de escribir este artículo en el cual hice una lista de las cinco mejores líneas de figuras de acción basadas en películas y otra de las cinco peores.
    Para elaborar ambas listas seguí los siguientes parámetros: (1) Dejé fuera “La única colección tan grande como el Universo” (O sea, la de Star Wars) porque tiene tantas figuras que se han producido a lo largo de tanto tiempo que en realidad merecería un artículo exclusivamente dedicado a ella... De hecho, ni siquiera eso, porque hay varios libros al respecto, siendo el más recomendable Star Wars: The Ultimate Action Figure Collection, de Stephen J. Sansweet. (2) También quedaron fuera las figuras que fueron producidas años después de que se estrenaran las películas (digo, el Leatherface de 18” producido por McFarlane Toys en 2001 es una obra de arte, pero salió casi treinta años después del estreno original de la película y eso le da ventaja); con la excepción de Aliens de Kenner por las razones que se expondrán en su momento. Y (3) di prioridad a las figuras de acción que fueron hechas para jugar, en vez de aquéllas que son producidas sólo para adornar las salas de los coleccionistas y que tienen pocas articulaciones y/o ninguna acción de juego especial (como disparar proyectiles o lanzar chorros de agua o cosas así).

LOS MEJORES JUGUETES BASADOS EN PELÍCULAS



En 1979, tras el arrollador éxito de la colección de figuras de acción basada en Star Wars, la Twentieth Century Fox encargó a Kenner la producción de una serie de figuras basadas en su reciente película Alien: el octavo pasajero (Scott).
    La colección se produciría en tres etapas, siendo la primera el lanzamiento al mercado de una figura del xenomorfo en formatode 18”. Por desgracia, la figura tuvo una pésima aceptación debido a que asociaciones de padres de familia y grupos religiosos protestaron en contra de ella debido a su aspecto extraño, su incitación a la violencia y su cabeza fálica. La figura fue retirada del mercado por Kenner y la producción de la segunda y tercera etapas —figuras de acción de Ripley y Dallas de 12” , y figuras de acción del xenomorfo, Ripley, Dallas, Ash, Kane y un playset de la nave Nostromo en formato de 3 ¾” (el mismo usado para Star Wars)— fue cancelada. Los prototipos de estas figuras fueron recientemente comprados por la compañía Re-Action, quienes lanzaron al mercado una serie de figuras de acción estilo vintage altamente coleccionable.
    Para 1992, cuando Alien 3 (Fincher) se estrenó en los cines, Kenner ya había aprendido de sus errores y los tiempos eran otros, por lo que la compañía de Ohio produjo la primera línea de figuras de acción de Aliens.
    Ahora bien, la película de Fincher no era material suficiente para una línea de figuras de acción, por lo que la compañía juguetera retomó el concepto mostrado en la película de un xenomorfo que adquiría las características de su animal huésped y lo mezcló con el concepto de los Marines Coloniales mostrado en la segunda cinta. El resultado fue una de las colecciones de figuras de acción más exitosas en la historia de la juguetera en la que los Space Marines se enfrentaban a diferentes especies de xenomorfos, incluyendo en cada figura un mini comic que relataba sus aventuras.


    Las primeras dos series (1992-1993) sólo incluyeron Space Marines y sus vehículos y xenomorfos. De estas series mi marine favorito fue Vasquez (1993) y mi alien favorito, el Alien Gorila (1992). Todas las figuras, además de tener las articulaciones básicas (cuello, hombros y muslos y, en el caso de los humanos, la cintura), contaban con alguna acción especial.
    En Invierno de 1993, en gran medida gracias a la popularidad de los videojuegos de Aliens vs Predator, Kenner utilizó los moldes de figuras de acción basadas en la película Depredador (McTiernan, 1987), pero que nunca se produjeron, para llevar el enfrentamiento de las dos razas alienígenas a los juguetes. Esta serie perduró hasta 1994, cuando concluyó la serie “clásica” de Aliens. De estas series mi depredador favorito sería el Líder o el Renegado (que venía en un paquete doble con el alien guerrero) y, del lado de los xenomorfos, sería el jabalí alien o el playset del alien reina connido.
    En 1996, para celebrar el décimo aniversario de la cinta de Cameron, la juguetería estadounidense K-B Toys lanzó a la venta la colección Aliens vs Marines, que constaba de paquetes dobles con versiones repintadas de figuras de las primeras series. La particularidad de estas figuras era que los Marines sólo tenían ropa de colores verde olivo o camuflada y los aliens eran completamente negros con algunos brillos plateados. Paralelamente, K-B Toys sacó individualmente versiones repintadas de casi todos los aliens.


    En 1997 Kenner, ahora parte de Hasbro Toy Group, produjo una serie de figuras de acción bastante chafonas basadas en la cinta Alien: Resurrection (Jeunet, 1997).
    Para 1998, la colección se convirtió en Aliens: Hive Wars. La serie constaba de 2 figuras humanas (Hicks, Integer 3), 2 xenomorfos (Acid Alien y Hive Warrior Alien) y 2 depredadores (Predator Warrior y el muy extraño Night Recon Predator). Esta serie toma inspiración de diversas fuentes, mayormente los cómics de Aliens, para presentar personajes de una especie de realidad alterna a la de las cintas. Empero, la falta de creatividad y baja calidad de las figuras se tradujo en malas ventas y marcó el final de la producción de Aliens de Kenner.


    Hasbro planeaba producir una serie 2 de Hive Wars, en la que lanzaría la figura del Heavy Infantry Predator, que había sido desechada de la serie original de Predator en 1994, así como la figura del Amber Alien (nombre dado por los fans al prototipo de una figura que era una especie de Transformer en forma de huevo de alien del que salía un xenomorfo); pero las bajas ventas de la primera serie obligaron a la compañía a cancelar la segunda. 
    Quizá el artículo que más se extrañó en esta serie fue la réplica de la Dropship de la película, que estaba planeada para ser un playset de gran tamaño que podría albergar figuras y vehículos. Las ventas de la serie bajaron hacia fines de 1993 lo que, aunado a los altos costos de producción del juguete obligaron a Kenner a cancelarlo. Durante mucho tiempo, esta nave fue una especie de leyenda urbana, hasta que hace algunos años se supo que se fabricó un prototipo del que existen sólo fotografías para el mercado japonés. 



Otra obra maestra de Kenner y, al igual que con Aliens, no sé si haya habido alguna persona que haya sido niño en los 90 que no tuviera o, por lo menos conociera, una de estas figuras. Por desgracia, cayó en los mismos errores de falta de creatividad y sobreexplotación de la marca que Aliens y, además, cometió el error de introducir conceptos inverosímiles al universo de Jurassic Park… ¡Aún para las figuras de acción!
    La ola de merchandising para promocionar la película de Spielberg obviamente no podía dejar fuera el mercado de los juguetes, por lo que Universal Pictures vendió la licencia a Kenner para producir la serie de figuras de acción alusivas. El equipo encargado de diseñarlas y esculpirlas fue el mismo equipo de creativos que Aliens, por lo que las similitudes entre ambas líneas son más que evidentes.


    La primera serie de Jurassic Park apareció en el mercado en primavera de 1993. Constaba de cinco figuras humanas, cada una acompañada de una cría de dinosaurio —a la fecha, la figura de Robert Muldoon sigue siendo una de las mejores figuras de acción jamás hechas— y cinco dinosaurios, además de figuras electrónicas, tres vehículos y un playset —de igual modo, el Jurassic Park Command Compound sigue siendo considerado por los expertos el playset más impresionante jamás hecho, seguido muy de cerca por el Castillo de Grayskull—, todos tenían acciones especiales, algunos electrónicas, y venían acompañados por una tarjeta coleccionable.
    Sin embargo, las verdaderas estrellas de esta colección fueron los dinosaurios de lujo. Estas bestias estaban más o menos a escala con las figuras humanas y fueron fabricadas en fibra de polyester suave, lo que les daba una textura de piel real —también hay que señalarlo, los coleccionistas consideramos el Stegosaurus de esta serie como una de las peores figuras de acción jamás producidas—, además de que contaban con acciones especiales y el que se volvería una especie de firma de los juguetes de Jurassic Park: El Saurio-Daño (Dino-Damage en inglés), un pedazo de “carne” que se les podía remover a los dinosaurios para simular el ataque de algún depredador.



    Entre estos dinosaurios de mayor tamaño, sobresalía el Tyrannosaurus Rex electrónico (apodado Rojo por los cuates) que sí estaba a escala con las figuras de acción humanas... Aunque lo esculpieron en una posición semierguida para que se viera más alto. Por cierto, quienes tuvieron estos muñecos, recordarán que en la parte posterior de los empaques el T. Rex electrónico se veía muy diferente, pues parecía una réplica del de la película —también la figura de Dennis Nedry aparecía con pantalones color kaki en vez de los negros que tuvo finalmente, pero a nadie pareció molestarle eso—. Esto tiene una explicación muy curiosa: El equipo de escultura estaba trabajando a marchas forzadas modelando al mismo tiempo la serie 2 de Aliens, por lo que no tuvieron el prototipo del T. Rex a tiempo para la sesión de fotos. De tal suerte, el departamento de Diseño Gráfico recurrió al Stan Winston Studio y pidió prestada la maqueta del T.Rex que habían utilizado para crear al dinosaurio digital en pantalla. Así pues, el T.Rex de los primeros empaques se veía idéntico al de la película ¡porque era el que utilizaron en la película!  
    La serie 2 de esta colección es muy extensa y algunas figuras se produjeron en cantidades sumamente limitadas, por lo que son objetos de verdadera colección. El lanzamiento de esta serie se dividió en 3 etapas, la primera de las cuales fue la producción de versiones repintadas de las figuras humanas que ya habían salido, solo que esta vez les cambiaron las cabezas por unas que sí se parecían a las de los actores de la película, así como los pequeños dinosaurios que las acompañaban. Se produjeron dos figuras nuevas: Alan Grant con boleadoras y la legendaria figura del Dr. Ian Malcolm.


    La segunda etapa de la serie 2 apareció entre invierno de 1993 y primavera de 1994, y consistió en el lanzamiento de tres nuevas figuras humanas: los Dino Trackers. Según la historia inventada por los fabricantes de juguetes, estos tipos rudos eran mercenarios contratados por la compañía InGen para recapturar a los dinosaurios del parque. Los Dino Trackers contaban con dos vehículos completamente nuevos —Sólo en los 90 una cuatrimoto podía ser el vehículo de un tipo rudo—. Asimismo, se relanzaron algunos dinosaurios que ya habían salido antes junto con otros nuevos como el Pachycephalosaurus y el Lycaenops (aunque este último no era un dinosaurio, sino un reptil mamiferoide... lo que igual no importó porque la mayoría de la gente lo tomó por un gato dientes de sable), todos con un nuevo empaque, nuevas tarjetas y equipo de captura (grilletes, bozales, etc.)
    La tercera y última etapa, lanzada en 1994, consistió en el lanzamiento de nuevos dinosaurios de lujo que incluían al Utahraptor y al Carnotaurus que, si bien no estaban en la escala correcta y eran inexactos  paleontológicamente, eran una chingonería. Algo muy interesante de esta última etapa, fueron las últimas figuras humanas de la serie, llamados Evil Raiders.
    Así como los Dino Trackers eran mercenarios contratados por InGen, los Evil Raiders eran cazadores furtivos que habían viajado a Isla Nublar para cazar a los dinosaurios y hacer trofeos de ellos. Aunque sólo hubo dos figuras, El Dr. Snare y Skinner, contaban con un vehículo —una moto tipo chopper adornada con huesos de dinosaurio— y son de las figuras mejor hechas de toda la colección, además de ser muy buscadas por los coleccionistas. Por cierto que, aparte de Dennis Nedry, fueron las únicas figuras humanas en contar con Saurio-Daño.


    Kenner tenía planes para sacar una serie 3, que incluiría nuevas bestias como el Estemnosuchus, el Ornithosuchus o el Scutosaurus —ninguno de ellos dinosaurio, todos eran reptiles mamiferoides—, todos con equipo de captura y sauriodaño, y un nuevo Evil Raider llamado Scrap Davis que sería la figura más extraña de toda la colección, pues se trataba de un redneck cazador con implantes biónicos. También se planeaba sacar un nuevo T. Rex de gran tamaño que pudiera “comerse” a las otras figuras llamado Gulper T.Rex (para la serie de figuras de acción de El mundo perdido se repintó esta figura y se le llamó Bull T.Rex).
    De cualquier modo, Kenner recuperó la cordura y canceló la producción de la serie 3 de Jurassic Park, aunque algunas figuras llegaron a fabricarse y fueron robadas de las líneas de producción por obreros chinos. Actualmente se encuentran en colecciones particulares. De cualquier modo, la mayoría de estas figuras serían lanzadas en siguientes líneas de juguetes de JP. Por cierto, en el reverso de los empaques de las figuras de la serie 2 se anunciaban versiones repintadas de los vehículos de la serie 1 con “New Jungle Colors”; empero, estos vehículos jamás fueron producidos.


No es un secreto para nadie que durante casi tres décadas, TRON (LIsberger, 1982) fue considerada el mayor fracaso taquillero de Disney. Como parte del merchandising de la película, la extinta compañía juguetera Tomy (en América, en su natal Japón fue absorbida por Takara) lanzó al mercado una seriede figuras de acción, bastante chafonas, fabricadas en 1981. El desplome de la cinta en taquilla, aunado al poco atractivo de las figuras y la limitada distribución de Tomy, condenaron estos juguetes al olvido.
    Para 2010, Disney pidió la revancha lanzando una tardía aunque muy buena secuela de Tron, llamada TRON: Legacy (Kosinski). Asimismo, la compañía juguetera SpinMaster produjo una colección de figuras de acción que incluía figuras en 3 diferentes tamaños: 12”, la de lujo de 8” y, la más coleccionable, la estándar de 3 ¾”.


    Así como la segunda cinta de la saga se vio enormemente beneficiada por los adelantos de la tecnología, lo mismo sucedió con las figuras de acción. Ahora, los muñecos eran idénticos a los actores que representaban los personajes en pantalla, estaban completamente articulados (mi sobrino de 7 años se ríe cuando le digo que en mis tiempos los muñecos no doblaban las rodillas), incluían accesorios que eran réplicas exactas de los artefactos usados en pantalla y, por primera vez en la historia y de una forma asombrosa, las figuras se iluminaban.


    ¡Sí! Gracias a la tecnología actual, las figuras TRON: Legacy tenían un LED central de color y plástico transparente recorriendo varias partes de su cuerpo, lo que permitía que se iluminaran con luces de vistosos colores, como en la película (La figura del Black Guard de la serie 2 está a toda madre).
    ¿Y cómo podrían faltar los vehículos? Como parte de la colección original de TRON de 1981, Tomy lanzó las dos motos de la película, que eran de cuerda y tenían un trabajo de pintura bastante soso, aún para los estándares de la época. Para la peli de 2010, SpinMaster produjo varios vehículos para las figuras de 3 ¾”, incluyendo naves y las LightCycles que ahora sí se iluminaban mientras corrían (la de Kevin Flynn se ve increíble de noche).


    Por cierto que esta línea de figuras de acción voló de los anaqueles.  



El hitazo de taquilla de JamesCameron, Avatar (2009), no podía sino engendrar una serie de figuras de acción que estuviera a la altura. Y es sin duda una de las mejores líneas de figuras de acción (que cumple con los criterios anteriormente establecidos) de la década pasada… Excepto por tres detalles.
    El primero de ellos consiste en que cometieron el mismo error que la serie de figuras de acción de Star Wars Episodio I: La amenaza Fantasma (Lucas, 1999). Es decir, sacaron demasiadas figuras al mismo tiempo. Sólo hubo dos series, una de figuras básicas de 3 ¾” y otra de 5” que salieron al mercado de manera simultánea.
    Mientras las figuras de 5” eran apenas cinco personajes, la colección de 3 ¾” superaba la treintena incluyendo vehículos y bestias, además de figuras variantes (Jake Sully con cabello corto, Jake Sullycon cabello largo…). La gran mayoría de las figuras contaba con acciones especiales, en general tienen esculpidos muchos detalles y están espléndidamente pintados; además, las figuras de los Na’vi y otras creaturas de Pandora tienen pintura fluorescente, por lo que brillan en la oscuridad para simular la bioluminiscencia que presentan en la película.


        El segundo detalle fue un error que también cometió la mencionada serie de Star Wars: Cada figura venía acompañada de una tarjeta de Realidad Aumentada, lo cual era tecnología muy avanzada para su época y, por consiguiente, elevaba el precio de las figuras a niveles estratosféricos —¿Recuerdan el CommTech Chip incluido con las figuras de Episodio I? ¿Y que había que comprar un aparato aparte para hacerlo funcionar? ¿A quién coño se le ocurren estas cosas?— No me malinterpreten, la tarjetita de Realidad Aumentada era genial: Se descargaba un software del sitio de Internet (con conexión de alta velocidad únicamente) y se ponía la tarjeta en algún lugar frente a una WebCam. La cámara detectaba la tarjeta y recreaba un modelo tridimensional en CGI de los personajes de la película, o los vehículos o paisajes de Pandora, que además interactuaban entre ellos. Siendo justos, era impresionante... Tan impresionante que en realidad bien pudieron vender las tarjetas por separado, como un juego aparte, ¡en vez de encarecer las ya de por sí costosas figuras de acción!


    El tercer detalle es que, aún ahora, las figuras son prácticamente inconseguibles. A través de diversos mecanismos, Mattel abrió una preventa de figuras de acción de Avatar que fue una especie de buffet para los coleccionistas. Muchas figuras de acción (como la de la Dra. Grace Agustine, interpretada por Sigourney Weaver) nunca llegaron a las jugueterías, pues se agotaron en la preventa. En nuestro país yo recuerdo haber visto sólo un embarque, que se vendió durante un mes, en esa tienda departamental con el nombre de un puerto británico y eso fue todo.

    Con todos sus fallos —como las cajas de vehículos y bestias que tenían forma de ataúd y no se podían acomodar en ningún lado, me parece que fue el peor enpaque desde el blíster en forma de ojiva de las figuras de Star Wars Episodio III: La venganza de los Sith (Lucas, 2005)—, esta serie de figuras de acción es una de las mejores que jamás se han producido. Los muñecos en verdad incluyen una serie de elementos de gran calidad en cada uno de ellos y combinan detalle con jugabilidad con un gran valor coleccionable.



En aquellos años era yo un adolescente teto que poco se enteraba de esas cosas y, si bien desde que se publicó el número 0 de Spawn en México hasta estos días he sido un fan del personaje, es hasta ahora que lo veo a la distancia que me doy cuenta de lo que significó en su momento. Ahora, sin titubeos me atrevo a decir que Todd McFarlane fue un genio que revoluicionó primero el medio de los cómics y después el mundo del entretenimiento. Ya después el señor se durmió en sus laureles, pero en su momento fue un visionario que definiría la industria del entretenimiento, y particularmente la de las figuras de acción, en las décadas por venir. Creo que este hombre puede fácilmente compararse con otros genios de la industria como George Lucas o Jenna Jameson.
    En 1997 Todd McFarlane Entertainment, con la distribución de New Line Cinema (en aquel entonces ya una subsidiaria de Warner Bros./America OnLine... Jaja ¿Se acuerdan de America OnLine?), estrenó la adaptación fílmica de los cómics de Spawn (Dippé). Esta película contó con una de las peores actuaciones de Martin Sheen, un insoportable John Leguizamo, la breve aparición de la guapa Melinda Clarke y efectos digitales de pena ajena.

    Pero no todo fue malo, si bien la cinta es despreciable y camp hasta para ser de súper héroes, la línea de figuras de acción basada en ella es bastante atractiva.
     Ante las insatisfactorias propuestas que McFarlane recibió de las principales compañías jugueteras a principios de los 90 para producir figuras de acción basadas en sus cómics, el artista canadiense decidió fundar su propia marca de juguetes en 1994, llamada Todd Toys (después se convirtió en McFarlane Toys por problemas legales con Mattel). Los principales atractivos de estas figuras de acción eran su alto nivel de detalle, su prodigiosa calidad de pintura y sus múltiples articulaciones (las primeras series de juguetes de Spawn se anunciaban como “Ultra-Action Figures” porque, como ya dije, en ese entonces los muñecos que tenían articulaciones en codos y rodillas era inusuales).


    Así pues, para 1997 McFarlane ya tenía experiencia produciendo figuras de acción y se había posicionado en el mercado como una de las compañías líderes en el ramo. Cuando la película de Spawn se estrenó, la producción de una línea de figuras de acción alusivas fue un movimiento más que obvio.
    Se produjeron dos series: Una de figuras de acción en formato de 6”, con múltiples articulaciones y un asombroso nivel de detalle y realismo, que además incluía tres figuras de lujo: Malebolgia, AttackSpawn y Violator (por mucho, mi favorito de toda la serie, mide 12” de alto completamente erguido, tiene 13 puntos de articulación y varias acciones especiales, incluyendo ojos que se iluminan de color rojo). Además, se produjo una serie de playsets con figuras de acción de 3 ¾” que recreaban escenas específicas de la película.


    Quise incluir esta serie como una de las mejores, nostalgia aparte, porque en verdad considero que fue un parteaguas. Hasta donde recuerdo, fue la primera línea de figuras de acción que combinó jugabilidad (los muñecos estaban completamente articulados y tenían acciones de juego que recreaban momentos de la película, como Jessica Priest que incluía un lanzamisiles y un rifle que disparaba agua), realismo (por primera vez en la historia las figuras de acción basadas en una película éstas se veían exactamente como los actores en la pantalla, y sus vestuarios y accesorios eran exactamente los de la película) y detalle (hasta el más mínimo detalle en las figuras de acción estaba esculpido y pintado.
    Así pues, puedo decir que esta serie fue la principal influencia de colecciones de figuras de acción basadas en películas de gran detalle y realismo que vinieron después, como las de Spider-Man y Spider-Man 2, la muy extensa colección de la Trilogía de El Señor de los Anillos, la del remake de El planeta de los simios (lapelícula es horrible, pero los juguetes estaban bien hechos) o las figuras de Movie Masters de El Caballero de la Noche asciende (por alguna extraña razón, no comercializada de forma oficial en nuestro país).  

LA QUE FALTÓ:
DRACULA, DE BRAM STOKER (Coppola, 1992). Siendo una de las películas más populares de la década de los 90 es interesante que se haya producido tan poco merchandising basado en ella. La adaptación en cómic dibujada por el autor de Hellboy, Mike Mignola, es una obra de arte y un artículo de verdadera colección; pero es un ítem más bien raro.
    Tras el fracaso de su serie Movie Maniacs 7 (2003), McFarlane Toys entró en su periodo d decadencia y anunció en 2005 una línea de figuras dedicada exclusivamente a esta cinta. Sin embargo, sólo produjo dos figuras, más o menos estáticas, que venían en un paquete doble: Drácula transformado en murciélago y Drácula transformado en lobo.
    Estoy seguro de no ser el único coleccionista que se sintió profundamente decepcionado. Es decir, con la alta calidad de los juguetes de McFarlane en aquellos tiempos me hubiera gustado ver una figura de Van Helsing cargando las cabezas cercenadas de las novias de Drácula, o un muñeco de Renfield en un arrebato de furia... ¿O qué tal Mina Murray con su vestido de gala, con todos los detalles esculpidos y pintados?... ¡Vamos! Drácula con su bata roja y su peinado “de a mis nalgas” hubiera sido una figura de acción genial.
    Pero no. McFarlane se conformó este par de figuras que, si bien no son malas, distan mucho de lo que los coleccionistas esperábamos... Quizá porque no tuvieron que pagarle regalías a ninguno de los actores de la película por la utilización de su imagen —de hecho, ésta es una de las razones por las que a veces los muñecos de la película no se parecen a los actores—, y ninguna otra compañía ha mostrado interés en retomar esta película para otra serie de figuras de acción o coleccionables.

    ¿Y por qué nunca hubo figuras de acción de El quinto elemento (Besson, 1997)? ¡Esos juguetes se diseñaban solos! Ni siquiera hacían falta una colección extensa, una serie que incluyera a Leloo, Korben Dallas, Emmanuel Zorg, Ruby Rhod, el padre Vito Cornellius y un guerrero mangalore es más que suficiente. Bueno, y añadiendo la figura de Plavalaguna como especial o algo así.



2 comentarios:

  1. Estos nos están tan terribles como los de la segunda parte. Además acabo de leer un artículo en internet dónde dice que los de Jurassic Park valen una fortuna. :S

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    1. Están chingones. Particularmente los de la serie 2 son muy caros entre los coleccionistas, por eso de que son muy difíciles de conseguir.

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